miércoles, 12 de marzo de 2014

Saberme tus bufandas y otras metamorfosis


Misterios de la genética. Mi suegra le pregunta a mi hijo que cuándo va a ir a Madrid a verla y el niño le responde, disculpándose, que Madrid está muy lejos. Oh, la fuerza de la sangre. Y yo también siento que esté lejos, porque  me perderé la presentación del libro y de la película del admirable Alfredo Félix-Díaz. Si siempre es enriquecedor oír los versos recitados por el poeta, aquí, con un acento de ultramar, lo será mucho más. Yo no me lo perdería, tampoco (la fuerza de la sangre) por los presentadores. 



Por suerte, la provincia también ofrece sus encantos y mañana presenta su nuevo poemario en Cádiz Ángel Mendoza, a lo que tampoco podré ir porque los jueves es mi día de niños, pero al jueves siguiente lo hará en el Puerto y haré por ir, entre otras cosas más importantes, porque soy el presentador. 

Por seguir con la tradición de escoger un poema preferido de cada uno de sus libros (1, 2, 3, 4) y, aunque ya habíamos tenido un adelanto inédito, aquí va el mío de este libro, que es una rememoración especialmente feliz del amor adolescente: 


SIXTEEN  
 Me gustaban tus ojos mojados por la lluvia  
y el olor de la ropa después de cada abrazo.  
Esperar, escondido, tu llegada en la tarde  
y la del beso aquél que anunciaba el principio. 

 Me gustaba subirte por los bancos del parque,  
mirarte desde abajo, saberme tus bufandas,  
retrasar los relojes, ir a cafeterías  
donde los camareros nos trataban de usted. 

 Los días del amor son rápidos y pocos,  
me gustaba citar, rememorando a Shelley,  
y tú asfixiabas, triste, la razón de aquel verso,  
y un autobús sin gente me alejaba de ti.