miércoles, 24 de septiembre de 2014

El vino, las almas y las letras.


1 comentario:

Ununcuadio Dolores dijo...

Venía a agradecerte de nuevo el libro, y a comentar un poco esa conferencia. Aparte de llevarme un montón de autores y lecturas enlazados como las cerezas ;) me has descubierto todo un mundo con la relación entre el vino y lo sagrado, plasmado en los versos de George Herbert:

Oh amor, es licor dulce y más divino,
que a Dios le sabe a sangre y a mí a vino.

Y en la "copa sanguinolenta" de Nicanor Parra. Me ha venido a recordar a León Bloy cuando se exilió en Dinamarca que decía algo así como que los países sin Eucaristía no sabían hacer buen pan. Y eso me ha traído concatenado otra historieta que leí en Alice Munro ('El amor de una mujer generosa'): a un personaje no muy religioso pero sí buen bebedor, se le ocurre asistir un domingo a la misa baptista, donde "el pan es pan, pero el vino es mosto", y se pone a gritar: "Si ésa es la sangre del Cordero debía padecer una maldita anemia de mucho cuidado."

Así que ha sido todo un descubrimiento o revelación, que me lleva a unir unos textos y otros. ¡Muchas gracias!