martes, 16 de septiembre de 2014

Vida ordinaria


Alertas de Google, ese instrumento de la vanidad, me ha avisado —omnia in bonum— de este poema de Jaime, recuperado por la Red. He descubierto en su aviso moral una profundidad como nueva. Y en ese estado de ánimo, cuánto me ha gustado, a pesar de su voluntarismo, la foto que lo ilustra, de Pierre Jahan (1947). La vida convertida en arte: la de unos limpiadores inclinados y sudorosos, con un eco transparente al espejo velazqueño. Y la escena ocurre donde se lo merece. ¡En el Museo del Louvre!, que no es El Prado, pero vale.