sábado, 11 de octubre de 2014

Sueño


El sueño, por lo que puedo recordar, no ha sido nada del otro mundo, pero me he levantado con una sensación de plenitud estética. He sospechado, por supuesto, que eso puede deberse al abajamiento de mis auto exigencias literarias y a lo poco que escribo. Porque he sostenido siempre que el subconsciente está supravalorado. Sin embargo, la satisfacción era tanta, que me he dejado llevar, tan contento. Luego he salido a por el pan y una luna de ensueño me ha devuelto a la realidad.

Es una luna llena que va de vuelta, de un blanco fluorescente. Tan blanca que redime al cielo blanquecino de la mañana, y señala su incipiente azul celeste. Por compensar, un mirlo negrísimo, en vuelo rasante, ha puesto un trazo de oscuridad, como un retazo de noche que quedaba.

Ha sido todo algo onírico, aunque mejor que un sueño. Y pensado entonces con piedad en Dios. Él, que tantos motivos tiene para estar enfadado con el mundo y los hombres, ve, a la vez y como nadie, toda la belleza del mundo y la bondad de los hombres también. Qué duro esa visión suya esteroscópica y extremada. Podría escribirse un poema con eso, una enumeración caótica llena de contrastes y, en medio de ella, Dios, viéndolo todo, sufriendo y gozando. Quizá este poema se quede en otro sueño.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Si Dios es Dios no tendrá motivos, ni ñara estar enfadado ni para no estarlo. Y menos con esa minucia, los hombres..
Aunque esta es solo la idea que de Dios he heredado, pues en los años de mi vida no he tenido el gusto de conocerlo, como al parecer sí les ha ocurrido a otros.
Buenos días..

Corina Dávalos dijo...

¡Que ese poema no se quede en sueño!

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias, Corina.

Y gracias, anónimo. Usaré su comentario de jaculatoria esta tarde en misa, en la fila de la comunión y durante la acción de gracias.

Isa dijo...

Como ni en mi cabeza ni en mi corazón cabe que Dios nos ame viendo lo mal que le tratamos se me ha ocurrido, pero no sé si será muy teológico, que Dios nos ve como seríamos si de verdad le amáramos y nos perdona con la esperanza de que llegaremos a amarle así. Cuando los santos llegan al Cielo les reconoce como aquellos que quiso que fueran.

Por otra parte, hace poco leí a un autor espiritual que decía "piensa lo que harías si de verdad amaras a Dios y hazlo". Es decir, intenta verte como te ve Dios e imita esa imagen.

Tus sueños me vuelven envidiosa y rencorosa por no poder yo tener lo que tú tienes (a otros les ocurre con el dinero)

Enrique García-Máiquez dijo...

Querida Isa, no te tomes esa molestia. Mis sueños son muy anodinos en general. Sólo que uno que tengo, vengo aquí y lo cuento. Gracias por tu comentario.