miércoles, 9 de septiembre de 2015

Medusas


Ay de mi memoria. Ayer, en el almuerzo, conté la anécdota, pero olvidé el protagonista, y eso que había hablado diez minutos antes con Paula Fernández de Bobadilla de Retorno a Brideshead. ¡Era Evelyn Waugh, nada menos! Y la anécdota, de la que me acordaba, como es lógico, porque es memorable, es la siguiente: decidido a suicidarse, eligió un método híperromántico, a lo Storni, y se puso a nadar hacia lo hondo, dispuesto a ahogarse. Pero se le cruzaron unas medusas y le picó alguna y decidió que aquello era insoportable y se salió. Antonio Díez, que oía la anécdota, lo clavó: "Seré suicida, pero masoquista, no". Yo pensaba poner por las nubes el efecto medusa, aunque a última hora he decidido dejarlo para un artículo, que está la cosa muy apretada. Pero lo cuento porque cuando por fin caí en el protagonista corrí a Google a asegurarme y, entonces, sorpresa, sí, era Evelyn Waugh, pero no, como pensaba, espoleado por su fracaso matrimonial, sino años antes, amargado por su experiencia como profesor de secundario. Permitirán ustedes que, estando en las fechas que estoy, me sonría un poco al menos y me sienta más hermano, aún, de Evelyn Waugh, que Dios y las medusas nos guardaron.