jueves, 24 de septiembre de 2015

Visión fugaz


Todo se ha puesto en contra de que yo escriba estas líneas. Ayer tuve una tarde horrible, por la noche vi que era el Día Mundial de la Prostitución, y no puedo con esos días ni con esas mayúsculas, y esta mañana la he pasado en el hospital con un alumno accidentado. Encima, estaba la propia dificultad y delicadeza del tema.

Pero por mí no se quedará. 

Justo ayer —que ya es casualidad— cuando cruzaba en coche una calle de ésas que algunas hacen, una chica se inclinó a mi paso y me dedicó una sonrisa. Como sonrisa comercial dejaba bastante que desear, pero había en ella un brillo de inocencia enternecedora y auténticamente graciosa. Esa sonrisa sí valía su peso en oro. Se la pagué con una oración y con el deseo de conservarla aquí, para que no se pierda en el olvido.