miércoles, 16 de septiembre de 2015

Pisapapeles


Algunos de vosotros habréis reconocido en mi pisapapeles un guiño opus. ¡Bien visto! San Josemaría Escrivá de Balaguer usó también un aislador de vidrio de lo mismo. Pero para recordarle, ay de mí, todo lo contrario. A él, que no podía entorpecer la corriente de alta tensión de la gracia. Yo, mucho más negativo, lo tengo presente para no olvidar que debo ser al menos un aislante de la línea de los malos rollos miméticos y contagiosos, de la baja tensión de la cadena de causalidad de los agravios y malos humores.

Lo que pasa es que lo encontré en el campo, en una marcha un poco bestia que hicimos Leonor y yo cuando éramos novios, y entonces, a menudo, hay un salto de tensión, y el aislador, tan ascético, se me convierte en una prenda lírica, romántica. Es un pisapapeles de carga alterna.