viernes, 18 de octubre de 2013

Congreso Caballero Bonald


No me cupieron en el artículo que, con ocasión del XV Congreso de la F. de Caballero Bonald, dedicado a los premios Cervantes, me habían pedido sobre José Emilio Pacheco, muchos de sus estupendos poemas y fragmentos (¡ay, pobre Barbero del rey de Suecia, al que cortan a navaja, trasquilador trasquilado!). En la cena de gala, a la que fui cortésmente invitado por la anfitriona jerezana, tuve que morderme la lengua para no soltar, en plan discurso del Quijote a los cabreros, un poema que venía a cuento, pero entre tantos Premios Cervantes —4— uno se sentía y era un Sancho Panza, y en boca callada no entran moscas y al buen callar lo llaman, precisamente, Sancho. 

Se hablaba en la cena de Cataluña —no, no, se hablaba en verdad de los nacionalistas, que yo había llevado no hacía ni diez minutos en volandas, a la sillita reina, nada menos, a una porción mejor de Cataluña, cuando habíamos tenido que cruzar una calle de viejo empedrado con la silla de ruedas de Ana María Matute a cuestas (cuánto honor). La mamá del abuelo de Jorge Edwards era catalana, por cierto. Pero el caso es que de los nacionalistas se está hablado muchísimo en el Congreso, y el rechazo es un contenido transversal, lo que a mí, ideológicamente atravesado y solitario casi siempre, me hace gracia. 

El poema de Pacheco que yo habría citado de no hallarme en modo "escucha reverencial", hubiese sido éste, que suelto aquí en el blog, donde soy mi propio caballero de mi verde gabán:


.......ALTA TRAICIÓN 

No amo mi Patria. Su fulgor abstracto
 
es inasible. 
Pero (aunque suene mal) daría la vida 
por diez lugares suyos, cierta gente, 
puertos, bosques de pinos, fortalezas, 
una ciudad deshecha, gris, monstruosa, 
varias figuras de su historia, 
montañas 
(y tres o cuatro ríos).


A continuación, y aunque sonase mal, yo habría precisado que de esos lugares, esa gente, esos puertos, bosques, fortalezas, ciudades, figuras de la historia, montañas y ríos algunos están en y son de Cataluña. (Algunos otros de México.)

***

Lo que si me cupo en el artículo fue un homenaje a José Jiménez Lozano. Cuando lo escribí pensé que era uno de los grandes olvidados del Congreso y me dispuse a compensar, pero ya con el texto enviado a la redacción del periódico, lo nombraron mucho y para mal. Y me alegré de mi mención honorífica y más cervantina para él que para nadie; y de haber mandado ya el artículo, porque si no hubiese entrado como don Quijote a galope tendido, y tampoco era eso, con lo que digo basta.

***



jueves, 17 de octubre de 2013

Ah, es eso


De siempre le he dado poquísima importancia a equivocarme. Pensé que era la costumbre, que todo lo allana. Y de paso veía que así dejaba que los amigos tuviesen la honda caridad de corregirme. Pero leyendo a Dante, he caído —tan alto como en el canto XXVIII— a otra categoría: reírse de uno mismo es salvífico. 


miércoles, 16 de octubre de 2013

Justo medio



"Hablar" empieza con hache muda y apenas una interjección admirativa y termina con el verbo "blar" de bla-bla-bla, indicándonos que la verdadera conversación se halla a medio camino de ambos extremos.


martes, 15 de octubre de 2013

Sin interés


Yo, barroco 2.0, siempre había deseado ponerme una calavera en mi escritorio, pero aprovechando las NT, esto es, colgar una radiografía digitalizada de mi cráneo en la pantalla de mi ordenador, memento mori electrónico. El otro día fui a hacerme unas pruebas y ahí estaba, por fin, mi cráneo en perfecto estado de revista. Como posé en la posición de Waters, tenía la boca abierta, lo que contribuía a dar mayor aspecto fantasmal a mi calavera, si cabe. Comenté todo esto con la radióloga que me había hecho el retrato, pensando —a medias con el subconsciente— que la escandalizaría quizá un poco. Pero no. La miró de nuevo como una obra de arte y dijo: "Realmente es preciosa". Quiero pensar que se trataba de un caso de extrema pasión vocacional y no que la comparaba, gratamente sorprendida, con mi superficie. Me recomendó que, para colgarla en mi despacho, me comprase uno de esos espejos con luz interior que, por lo visto, venden. Yo ya empezaba a inquietarme, y aduje que no creía que a mi mujer le hiciese gracia aquello. "¡¿Cómo que no?!", clamó escandalizada. "Si te quiere, ¿cómo no le vas a gustar por dentro, eh?". Salí de allí bastante tocado, lo confieso, y no fueron las radiaciones. 

Luego, cuando el médico estudió, de muy cerca, detenidamente, las radiografías, escribió en el informe: "Sin interés". Qué contraste, Dios mío. Y yo supe que Leonor, tan jerárquica, estaría con el médico, y no con la radióloga. 


lunes, 14 de octubre de 2013

Mi madre vs. Dr. Johnson


Cada vez que releo o reoigo la frase famosa del Dr. Johnson: "La segunda boda es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia", recuerdo a mi madre. Su teoría era la contraria: "Los que se casan enseguida", explicaba sonriéndose, cortando en seco las maledicencias, "son los que fueron tan felices en su matrimonio, que han contraído una fe tremenda en el sacramento". Hay que reconocerle a mi madre más alegría. 

Aunque es curioso que mi padre, para el que las ideas de mi madre han ascendido a oráculos, en esto no esté por la labor de hacerle el más mínimo caso. Supongo que es el triunfo de la Esperanza sobre la experiencia, pero de nuevo no la de Johnson, sino la grande: la de que la llama del amor sabe nadar l'agua fría, que dijo Quevedo. La muerte no les divorcia, qué se ha creído.


sábado, 12 de octubre de 2013

Aparatitos


Todavía no ha terminado la mañana y ya he tenido dos impactos letales de nostalgia. 

Cuando salía para misa, me he topado con un chatarrero viejo y retorcido, con los ojos muy azules y la piel muy cuarteada, rebuscando en la basura. Le he dicho que tenía una bicicleta muy herrumbosa y que quizá se la quisiera llevar. "Por supuesto". Hemos entrado en casa y la ha cogido con prisa. Yo he recordado entonces la historia de la bici. Cuando volví del Camino de Santiago quería volver a hacerlo, pero completo y en bicicleta, y me compré una de ésas de campo, cuando empezaban. Me la robaron enseguida. Mis padres dijeron: "ea, por dejarla sin candar, a ver si se te cura la candidez", y así iba a quedar la cosa. Pero yo le escribí un soneto a mi bicicleta perdida, en la línea, salvando las distancias, de los de Rafael Morales; y mi madre, enternecida, me compró en un arrebato lírico y por su cuenta y riesgo la bicicleta que hoy se ha llevado, feliz, el chatarrero. 

He llegado tarde a misa. Siempre que me pasa eso, tomo enseguida para el fondo y siempre me daba de cara con Mabel y Santiago Neira. Mabel me sonreía, absolviéndome. Hoy al dar la curva cerrada y cabizbaja, me he encontrado a Santiago y luego el vacío de Mabel, y enseguida he visto que le acompañaba una hija y he pensado en la sonrisa de Mabel viendo que su ausencia lleva a misa a sus hijos, y puntualmente. 

Y para rematar la mañana, ha sido sentarme en casa y recibir un correo electrónico, y empezar a sonar un montón los aparatitos. Entre tableta, ordenador fijo, portátil, teléfono y teléfono viejo, que sigo usando para oír música y conectarme a internet, han sonado, no al unísono, múltiples timbres de todos los timbres, superponiéndose. Y, pum, otra nostalgia, otra. He recordado la casa de mi abuelo de Murcia, donde las horas las daban  varios relojes, pero aproximativamente, con sus intervelas, barajando las campanadas. Con cierto aire 2.0 he reconocido en mi gusto por esos timbres desperdigados por toda la casa, el gusto que le tenía que dar a mi abuelo ese tintititintineo alargado, inexacto, como guiñándole al tiempo y riéndose de sus exactitudes. 



viernes, 11 de octubre de 2013

Rabona en la biblioteca


Se repite mucho que lo malo de escribir es que no da tiempo para leer y que hay que elegir, etc. Y en principio es verdad. Lo bueno es que cuando uno, travieso, hace novillos, se va a leer con el regusto de la aventura, de la pillería, de la irresponsabilidad y del placer arrebatado. Estoy trabajando poco o no, mejor dicho, nada, pero cómo me lo estoy pasando, je. 


jueves, 10 de octubre de 2013

Ramón Eder de nuevo



A los aforismos excelentes siempre se les puede dar una vuelta. 
Dice Ramón Eder, y deja que nos demos cuenta por nuestra cuenta de que con los excelentes de verdad, por más vueltas que les demos, siempre llegamos al mismo sitio. Por eso se les llama "redondos". 


miércoles, 9 de octubre de 2013

Savater sabe bien


"Si la muerte es no ser, ya le hemos vencido una vez: el día en que nacimos", dice Savater la mar de bien.  Dos precisiones: ya la hemos vencido una vez y de una vez para siempre, porque siempre habremos sido, como poco. Y la vencimos antes: el día en que fuimos concebidos, ya seres humanos únicos, irrepetibles. 


  

martes, 8 de octubre de 2013

In my beginning is my end


Ayer, de sobremesa, dimos un paseo largo, Leonor, yo y Pukka. La perrita está ya mayor: catorce años, y le costaba seguir el paso, que además hacia calor. Nos despistamos un momento, y tuve que volverme a rebuscarla, callejeando un rato largo y gritando: "¡Pukka, Pukka!" Me recordó muchísimo a hace nada, cuando tenía que ponerme a buscarla porque estaría acorralando un gato, destrozando una perdiz o correteando a las palomas o a las gaviotas. Esta vez la encontré tumbada a la sombra de un pino, agotada, moviéndome a duras penas el rabo. La cogí en brazos y me la eché a los hombros, entre el cogote, en plan estampa canina del buen pastor. Me recordó entonces a cuando era muy cachorrita y nos la llevábamos al campo, que siempre tenía que volver con ella así, reventadita de correr. La imagen del ciclo de la vida, mi fin es mi principio, es muy evidente, casi obvia, pero a mí, no obstante, me encogió el corazón. 


lunes, 7 de octubre de 2013

La antigüedad es una aristocracia


En el bar donde entro por suerte a tomarme el café, dos maravillas.

La camarera: "Si Dios quiere, y el diablo no mete la pata, el año que viene vuelvo a Bolivia". Y nosotros que nos perderemos ese español cristalino. 

Un anciano enjuto, avellanado, surcado de arrugas, nervioso y hablador. Aunque es domingo y aún es temprano, ya viene de mariscar, y está satisfecho de cómo se dio la cosa y de haber esquivado, gracias a sus reflejos, a la Guardia Civil. Es el centro moral del bar. Todo el mundo le saluda, le conoce y le trata de usted. Se le acerca una vieja renqueante y le espeta: "Usted tuvo que conocer a mi abuelo". Yo me espanto, porque la señora tampoco es una moza y creo que se le han saltado las generaciones. Pero no, tras tres preguntas, el anciano triunfa. Conoció al abuelo, y al padre y a los tíos, y donde vivieron y donde trabajaron todos —trabajos humildes, pero que allí sonaban como títulos nobiliarios: cargador del muelle, arrumbador, barrendero...—; y la señora se fue, riéndose, como si hubiese recibido la bendición de un patriarca, ennoblecida ante toda la atenta clientela. 


domingo, 6 de octubre de 2013

Las vueltas


Era tan optimista que cuando le sucedía una desgracia quedaba desconcertado. Pero había aprendido a cogerle las vueltas a su optimismo: enseguida recordaba, no sé, momentos gloriosos con el amigo perdido, conversaciones redondas, frustrados futuros perfectos, pasados días de vino y rosas y, gracias a la ternura, fluían las lágrimas. En el fondo eran de felicidad y agradecimiento, sí, las únicas de las que él era capaz, pero conjuraban la melancolía y, sobre todo, rendían su justo homenaje.


viernes, 4 de octubre de 2013

Los primeros


"La piedad es lo primero", me recuerdan en la charla espiritual, y asiento. "Lo primero es la poesía", me escribe un maestro, que también me ve distraído. Aunque sea profesor de secundaria, la enseñanza es primordial, me reconvino. La familia es lo más importante. Mi mujer. Los plazos y los encargos. "Tus artículos...", me para un lector por la calle. "La salud es lo primero", me avisa el médico. Y así, y así. Menos mal que tengo a los jasídicos, Dios se lo pague, y, en concreto, cuando más falta me hacía, este cuento inesperado: 

"¿Qué era lo más importante para Moshé de Kobryn?" 
El discípulo reflexionó y dijo: 
"Cualquier cosa que estuviera haciendo en ese momento".


jueves, 3 de octubre de 2013

La rosa es sin por qué


Se habla mucho de los porqués en cadena de los niños. ¿Por qué? Porque es evidente y repetitivo. Que yo sepa no se habla del sin porqué, pero yo lo he visto, y me ha emocionado más. 

Le dije a Carmencita en un arrebato: "Te quiero muchísimo". Y vi perfectamente cómo iba a preguntarme por qué, incluso empezó: "¿P..." Pero se lo pensó mejor, le brilló una pequeña luz en los ojos, muy pequeña, sonrío levemente, y calló. Había descubierto el sin porqué, tan misterioso y tan claro. 


miércoles, 2 de octubre de 2013

Escudero


El tiempo, la verdad y el humor; de esos temibles tres mosqueteros sí que sería yo encantado un bisoño y entusiasta D'Artagnan. 


martes, 1 de octubre de 2013

Como ascuas


He llegado un poco tarde a leer Lo breve eterno y eso que estaba muy pendiente desde que se avisó de su publicación en Mitos y flautas. No sabía si, como en los viejos tiempos, Siltolá me enviaría, en condición de amigo y/o de crítico, el libro; pero no. Luego, empezaron a llegar los envíos de autor, y tres me pasaron —huy— rozando, y me telefoneaban esos amigos para decirme qué bien está, tú; y yo respondía sí, sí, seguro, ya te contaré. En vista de que no, tampoco, hice lo más natural del mundo: me compré el libro. Nadie tiene por qué mandarte lo suyo, comprar libros es uno de mis placeres mayores y con éste, además, sabía que realizaba una buena inversión, o sea, que muy bien. 

Y eso: muy bien. Los maestros compartidos, de Claudio Rodríguez abajo todos, la defensa compartida de cierta poesía que lo es (véase "Vieja y nueva"), la común ternura por el somier por cancela de los paisajes familiares… todo eso hace que sienta esta poesía muy cercana, aunque muy alta. Los haikus quizá no y alguna insistencia rural no sé, pero sin estrépito, casi como para no apabullarnos. 

Pero sobre todo algunas imágenes inolvidables, impagables. La "tarantela grotesca" que baila el escarabajo fatalmente de espaldas; o el lopesco: "Amor / que cabe en un poema no es amor"; y el que sí lo es y cabe en un verso, "el amor geométrico de un huerto"… Y una por encima de todas que me ha conquistado para siempre: 
[…] y en la noche 
los pueblos como ascuas de la hoguera del día. 
Oh. Las preciosas luces eléctricas de las casas no se han visto en otra. Yo las confundí con las estrellas, pero en la visión de SFS hay más ternura y desvalimiento, además de una exactitud visual y temblorosa que estremece. Y por detrás, qué inmenso homenaje secreto al sol y a la grandeza crepitante del día. Lo dicho: ¡oh! 

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lunes, 30 de septiembre de 2013

Cádiz, vuelta y vuelta


El domingo, cara a cara con los niños y si llueve, puede ser tremendo. Antes santificaba las fiestas, ahora las sacrifico. Con ese ánimo, planeamos una salida de emergencia. Cogeríamos el catamarán a Cádiz, andaríamos a buen ritmo hasta la heladería de Los Italianos, volveríamos, misa mediante en la Catedral Vieja, y tomaríamos un tren de regreso. La cuestión era no parar, como en casa, pero con cierto sentido de la dirección al menos. Caminando hacia el catamarán, nos encontramos con una prima de Leonor, amiga de mi primera adolescencia, que está muy enferma. Estaba con su marido y con su hermana y su marido. Nos paramos a saludarlos. Cuando les conté, con cierta exageración y tratando de entretenerles también a ellos, nuestro plan de vuelta y vuelta por los servicios de transporte urbanos, usados como cacharritos de feria, el marido de mi amiga me dijo, serio, simpático, sincero, sin doblez: "No me parece un plan tan malo, en absoluto". Yo llevo una buena temporada con mucha suerte con los libros que leo, pero en ese alejandrino inconsciente suyo, cuánta poesía incomparable y qué épica contenida. Me conmovió como nada. Y, aunque soy muy enemigo de usar los males ajenos como consuelo, confieso que ya todo me pareció estupendo: que las olas en la bahía convencieran a los niños de que querían volverse a casa, que fuesen a paso de tortuga, parándose en todos los escaparates, y en todos los cochecitos ésos de un euro que ponen en la calle, que en Cádiz son una plaga, que nos correteasen, que en misa no pararan, que nos cayera un chaparrón que nos dejó calados hasta los cuernos, como cantó Gil de Biedma, que en el tren el aire acondicionado fuese gélido, que atronasen el coche ante los ojos asombrados de dos señoras inglesas, que, que, que... y qué. 


domingo, 29 de septiembre de 2013

Aitor Francos en Cádiz


Estupenda lectura, que no lo fue, en La Clandestina, en Cádiz, de Aitor Francos, de Bilbao. Fue una tertulia. Leyó poemas, pero con una voz tan baja que la declamación brillaba por su ausencia. Se impuso el tono íntimo y el analítico. Enumeró sus influencias, de Sur (Felipe Benítez Reyes, José Manuel Benítez Ariza) a Norte (Fernández de la Sota, Jon Juaristi, De Otero, Karmelo C. Iribarren...) Me interesó —me cogió por la espalda— su defensa de los novísimos. Al final, siendo él psiquiatra, presumí de mi tío abuelo materno y de hipocondría. Le dije que me tranquilizaba muchísimo tener un especialista entre mis contactos, por lo que pudiera pasar. Se extrañó un poco. Leonor, como suele y porque caía un chaparrón, me oía como la que oye llover. Pero cuando Aitor Francos dijo: "Ya te mando algo", pegó un respingo. Pensó Leonor que era medicación, y era algún texto suyo. Yo encontré muy divertida la confusión, pero ellos no, ni uno ni otra.

A la salida, resultó que la guapísima dueña del guapísimo café librería era prima 3ª mía (por parte de padre). Me hubiese vuelto a seguir presumiendo, pero quién sabe lo que me hubiese mandado entonces Aitor.


viernes, 27 de septiembre de 2013

Farmacopea


Contra el olvido, nada 
hay en farmacia 
como el remordimiento 
tomado en cápsulas.  
Tiene un efecto 
secundario, que aviso: 
que quita el sueño. 

 

jueves, 26 de septiembre de 2013

¡Son mariposas!


En 1907 Díez-Canedo fue uno de los pioneros del haiku hispánico, que tan hondo iba a arraigar aquí, y publicó esta traducción de Moritake:
¿Otra vez en el tallo se posa 
la flor desprendida? ¡Virtud milagrosa! 
Pero no es una flor. Es una mariposa.
En 1920, después de una reseña de José Moreno Villa en la que hablaba de la sobriedad del haiku, la escribe de nuevo:
¿Vuelven al tallo 
las hojas desprendidas? 
¡Son mariposas!

Es admirable la agilidad de Díez-Canedo de estar al día desde tan pronto, pero oh su capacidad de corregirse (¡y qué bien!) trece años después y de aceptar el punto de vista ajeno. No se excusó en su derecho de primogenitura ni la sostuvo y no la enmenduvo. Yo, que soy muy partidario por la cuenta que me trae de las correcciones, ahora a la belleza limpísima de las segundas mariposas, sumo la alegría de la resurrección de las hojas y  del haiku, y aplaudo entusiasmado. 

martes, 24 de septiembre de 2013

Chesterton en 1930 para hoy mismo


Pero la unidad nacional es una verdad, una verdad que no puede y no debe negarse, que no se deja negar, pero sobre todo por estas razones: que la nacionalidad es humana, y que la nacionalidad es europea. El hombre que olvida la nacionalidad se vuelve, ipso facto, menos humano y menos europeo. De alguna manera se convierte en una abstracción andante, en la resolución de algún comité, en el programa de alguna plataforma política; mediante una transformación inconfundible, que deja helado como el tacto de un pez, es menos hombre. El hombre europeo es hombre por su patriotismo y por la civilización peculiar de su pueblo.
 Puro güelfo blanco.


lunes, 23 de septiembre de 2013

Ateneos a la Atenea de los atenuados


Creo que mi artículo preferido de todos los que ya llevo escritos es éste. Los motivos dan para un examen tipo test, que yo no sabría contestar.

A- Porque me lo ha escrito mi hija Carmen. 
B- Por la hermosísima ilustración de la edición en papel (o pdf --pág. 28-- 
C- Porque el artículo acabó regalándome un haiku, nada menos, para mi próximo poemario. 
D- Porque es una demostración palpable de la lección que yo, tan palabrero, más necesito aprender: que menos es más. O según el sabio consejo de Vicente Núñez: "¡Ateneos a la Atenea de los atenuados!"



domingo, 22 de septiembre de 2013

La santa compaña



No soy talmente un intrépido viajero, y venir a Madrid me da jet lag. Anoche, desvelado, nervioso, desazonado, me asomé a la ventana a las cuatro de la mañana. Y lo que vi era precioso: por la calle a oscuras andaban cuatro o cinco personas solas, en silencio, las cabezas humildemente reclinadas y, entre la manos, la azul luz de sus móviles. Iluminaban sus caras con un velo de acuario y misterio. Pensé en La Tour, que hubiese inmortalizado esos destellos, y en la compañía melancólica que me hacía esa Santa Compaña.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Copas a la muerte de su padre


He dudado mucho qué versos escoger como homenaje y despedida a Juan Luis Panero, con quien tanto he leído. Y lo he leído también camuflado: dejó una huella profunda quizá no demasiado señalada en la poesía llamada metafísica de Marzal (véase Metales pesados) y de Felipe BR. Llevo dos días barajando versos suyos a modo de brindis final y epitafio de urgencia. ¡Tiene tantos!: 

el rumor de un río hecho de espejos rotos.
*
carcajadas frenéticas, frases supuestamente lúcidas.
*
qué real sigues siendo, qué difícil herirte[…]mientras te escribo, odiando hasta la tinta,[…]
*
y hay un cierto valor y cierta complacenciaen oír tiernamente crujir el esqueleto.
*
ver al fondo del vaso —caleidoscopio mágico—
*
cuando la muerte aún no bebía
*
Vivir es ver morir, envejecer es eso.
*
Anticuado, interrogo a las estrellas,
*
donde el alcohol y el hielo dibujan otra muerte.
*
sin más oficio que dialogar con la muerte
*
Sólo son tuyas —de verdad— la memoria y la muerte
*
[…] No doblan por ti las campanas,sólo el golpe de hielo en un vaso vacío. 

O también podría poner algunos poemas completos. Pienso que lo fundamental es lo que le afectó la muerte de su padre, la vida de su padre, la figura de su padre, la sombra de su padre, los amigos, las lecturas, las anécdotas de su padre. "Al llegar el cuarto aniversario" es un poema excelente, pero todavía me gusta más, aunque es más duro, "Frente a la estatua del poeta Leopoldo Panero". 

FRENTE A LA ESTATUA DEL POETA LEOPOLDO PANERO 

Poeta húmedo como Darío 
te define Oreste Macrí 
en la última edición de su antología. 
Por supuesto no descubre nada nuevo, 
el asunto de tu bebida ha dado ya mucho que hablar 
y por otro lado la comparación con Rubén Darío es bastante honorable. 
También se han comentado tus proezas en los burdeles 
y algunos de tus amigos las suelen repetir 
adornándolas con pintorescos detalles 
(aunque es muy posible que esto te divertiría saberlo). 
En cuanto a los arranques violentos de tu genio 
para que mencionar lo que todos sabemos. 
Sin embargo, para la Historia ya eres: 
cristiano viejo, caballero de Astorga, 
esposo inolvidable, paladín de los justos. 
Y también en todo eso hay algo de verdad. 
Sin duda eras un tipo raro y bien curioso. 
Rojo para unos, amigo de Vallejo, condenado en San Marcos, 
y azul para los otros, amigo de Foxá, poeta del franquismo. 
“La caterva infiel de los Panero, 
los asesinos de los ruiseñores”, 
que airadamente escribió Neruda. 
Y tu final —gordo y escéptico—, 
con tus trajes ingleses que tanto te gustaban 
y tu whisky en la mano, trabajando para una compañía norteamericana. 
Y años después canonizado en revistas y libros 
(excepto la alusión de Macrí), números de homenaje 
y las calles de Leopoldo Panero 
y las lápidas de Leopoldo Panero 
y el premio Leopoldo Panero 
y el colegio Leopoldo Panero 
y tu efigie entre otras ilustres 
en los muros solemnes del Ateneo 
y por fin esta estatua de Lepoldo Panero 
que contemplo en un helado atardecer 
mientras llueve a lo lejos sobre el Teleno. 
De verdad, me gustaría saber 
si los muertos conservan un cierto sentido del humor 
y frente a tu noble cabeza de patricio romano 
(que podría escribir cualquier cretino) 
“poeta arraigado”, “poeta de la esperanza”, 
“leonés sajonizado”, “hombre de secreto”, 
“eximio vate”, “gloria de nuestras letras”, etc., etc., etc.,
con tu libro de piedra sobre las rodillas 
y tus ojos perdidos —extraño personaje— 
puedes sonreÍr irónico y distante, 
pensando en tu batalla perdida de antemano. 
Yo así te lo deseo y no sin cierta envidia 
—estar muerto en España es un lujo envidiable— 
esta noche en tu casa mientras me sirvo un whisky 
y en el pesado vaso de cristal rayado 
el alcohol venerable y tu hijo primogénito 
(por supuesto menos venerable) te rinden 
—y no es broma— su más fiel homenaje.

[Desapariciones y fracasos (1978)]

martes, 17 de septiembre de 2013

Olas


Yo soy aquel que anteayer no más tuiteaba en riguroso directo que una niña de Madrid en la orilla, cuando venían las olas, gritaba: "¡Un bache, un bache!" Algunos (dos me protestaron) lo vieron como una ironía, pero quia, si a mi Madrid, como maltratada capital del Reino, como —curiosamente— rompeolas de las Españas, me despierta una ternura sin parangón. Yo a de los baches le vi el lirismo o, más exactamente, a lo don Federico de Onís, "el prosaísmo sentimental". 

Por suerte; porque a ver si no cómo tomarme ahora lo que ayer no más decía Carmen. Íbamos por aquí: 


Y preguntó: "¿Por qué tiene esta calle tantas olas?"


lunes, 16 de septiembre de 2013

La higuera estéril


En la lectura de poemas incluí, como siempre, "La higuera estéril":

Aquella higuera que por no dar frutos 
maldijo Jesucristo 
sin pararse a esperar, sacrificándola 
a una enseñanza dura para todos, 
dio la leña más seca: las mejores 
fogatas del invierno se encendieron 
con sus resecos troncos y a su arrimo 
se juntaron extraños, se bebía, 
se inflamaba el amor de los esposos,
y los niños (ceñidos por su luz 
con una túnica que Salomón 
en todo su esplendor jamás vistiera)
reían sin motivo. Alguna viga 
también salió de aquella higuera inútil 
y sostuvo una casa. Y hecha barco
hubo una tabla que llegó hasta Tarsis
empapada de sal y de aventura. 
Aquella higuera pobre, sólo sombra 
y polvo, recibió una maldición 
y en ese mismo instante fue bendita. 
Cuántos frutos la higuera. Siempre es tiempo.

Se me acercó un señor al terminar a decirme con delicadeza que era de campo y que para los hombres de campo el poema tenía un defecto: la leña de higuera es malísima, su olor da, como mínimo, dolor de cabeza y hasta dicen que provoca la locura. Más o menos lo mismo me escribió amablemente Andrés Trapiello. Yo sabía que la madera de higuera no es roble ni olivo ni pino siquiera, pero mentiría diciendo que lo tuve en cuenta al hacer el poema. Tampoco tuve en mente su más alta probabilidad, que me estremece. Y, sin embargo, lo de la madera de la higuera tiene todavía su aquél: ése fue el milagro de la maldición: la convirtió en leña buena, en viga resistente, en audaz tablón de navío... 

Hubiese preferido, lo confieso, que el hecho transcurriera natural y cotidianamente, pero ahora veo un signo de que incluso en lo que aparentemente resulta más ordinario hay, en el fondo, un milagro que lo transubstancia todo y lo sostiene. Solamente los hombres más sagaces se dan cuenta, y hay que agradecérselo mucho, pues nos ponen en la senda de la humildad, del asombro, del agradecimiento y del alborozo.  




sábado, 14 de septiembre de 2013

Risa de ida y vuelta

Vagabundeando por la playa (Perros en la playa, de Jordi Doce), me encuentro con esta escena: 
El niño junto al rompeolas, nervioso y risueño ante los golpes de mar. Quisiera ser ese niño para que alguien como yo escuchara su risa.
¡Oh!, exclamo ante su dibujo como de Escher. Y luego me pregunto (se me debe de haber pegado de mis hijos) por qué: 
A- Porque dar alegría es mejor que recibirla.  
B- O es una alegría más pura.  
C- O siempre queremos ser otros. 
 D- O la infancia es la patria del hombre y viendo al niño queremos que sea nuestro padre.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Una oración ejemplar


Ayer mi hasta anteayer desconocido poeta Vidal Carreras me dio una maravillosa lección de cómo se reza. El poema se llama "Golfo", está en Señor de los balcones , y, literalmente, reza: 

[...] 
¿Recuerdas mi dedito 
en la ventana 
dibujando redondeles 
en el vaho de los cristales 
los días de lluvia?
Lo tuve que leer varias veces, noqueado. Supongo que lo que Bartolomé sintió cuando lo de la higuera no es muy distinto que esos dibujos en el cristal de la lluvia. 



jueves, 12 de septiembre de 2013

En la parada



Buenos amigos me desaconsejaron poner fotos de mis hijos en el blogg, y yo he ido, más o menos, obedeciendo; pero con ésta no he podido resistirme. ¿Razones? Cuatro, por lo menos:

A- La última entrada carmelita del blogg, tan exitosa, podía dar la imagen (colateral) de una niña aburrida y poco aplicada. Ya ven que lo cortés no quita lo valiente. 

B- Tras su amenísima conferencia jerezana de ayer, el marqués de Tamarón me dijo, que a cuenta de Rayos y truenos, veía a mis hijos un poco como nietos suyos. Y uno, por supuesto, no puede menos que fomentar con todas las armas que tiene ese abuelazgo literario tan honroso. 

C- Si RyT es un diario, esto es lo que hago a diario, principalmente. 

D-¿Y qué me dicen de la flor del hibisco que lleva Carmencita? Risas las que sean menester, pero, discretamente, la flor, siempre. 


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Sin exagerar



El que exagera presiente que en la realidad hay mucho más; pero no termina de adivinar dónde. 


martes, 10 de septiembre de 2013

Desconsoladamente


Pasé junto a una chica que lloraba sentada en la acera. Las piernas —larguísimas— las tenía hechas un garabato, como dice Antonio Machado de la cigüeña. Pero me fijé en los ojos, amoratados, vidriosos, acuosos, como dos peceras verdes. Una amiga le cogía la mano y la mirada de abajo arriba, como consoladoramente. Pero yo no tengo remedio, estoy echado a perder y, en vez de en el poema de d'Ors, pensé de inmediato, automáticamente, en advertir a mis hijos para la adolescencia que llorar, llorar, se llora en casa. Nada de aceras. En casa. 


domingo, 8 de septiembre de 2013

Orgullo


Leonor: "Mañana iréis al cole y veréis a vuestros amigos. Dejaréis de estar aburridos aquí".

Carmen: "A mí me gusta aburrirme en casa". 


jueves, 5 de septiembre de 2013

Vicente Sabido, in memoriam


Ha muerto Vicente Sabido, del que no tengo más que cosas buenas que contar, además de las inmejorables que él cantó:

La noche oscureció labios y rosas. 
La noche acarició labios y rosas. 
La noche vino fiel a nuestra cita. 


Sonaba tu sonrisa en la negrura. 
Sonaba tu sonrisa sobre el llanto 
del viento y las cascadas en lo oscuro. 


Un órgano barroco, un clavicémbalo 
tremaba en mi interior y respondían 
las fibras de tu sangre a mis adagios.

Las uvas del otoño, los jarales, 
el cielo acharolado, la hojarasca 
del parto vegetal eran el ámbito 

mullido del amor. Y puse un beso 
en la fresa partida de tu boca 
que dulce se rindió. Pensé: supieras


quién es el que te abraza y te susurra 
requiebros encendidos. Si pudieras 
llegar a tocar fondo en el misterio


del triste vagabundo que acaricias 
que está muriendo a chorros y no puede 
morirse de una vez porque tú existes. 
 

Sentí tu corazón dentro del mío 
latir a mi compás. Y juré al cielo 
luchar hasta morir por merecerte.

                     [de Aunque es de noche, Renacimiento, 1994]

Oportunista de la dicha, y otros asombros



 He guardado mis notas de este libro de Almuzara durante un año largo por si conseguía colar una reseña en algún sitio, pero no he visto el hueco. Yo soy muy de Almuzara. Y si ustedes no lo son, lo serán, seguramente, tras leer un puñado de asombros suyos. Ya míos. Van: 


Escribir un soneto es muy difícil. Escribir cientos es muy fácil, a poco que uno se descuide.
*
Si seguimos hablando, cuando ya lo hemos dicho mejor con anterioridad, empezamos a desdecirnos.
*
Más vale soneto esforzado que ciento volátil.
*
Deja de haber sido un buen escritor quien termina siendo malo.
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Si una mosca grande es un animal pequeño, un elefante pequeño es un animal grande.
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Al mar siempre le ha atraído el escote de la playa.
*
La belleza es imperfección con encanto.
*
[Volúmenes de poesía] Delgados, anémicos, con hambre de lectores.
*
Quien nunca da por acabada una obra siempre termina acabando con ella.
*
La poesía es música que piensa.
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El corazón es codicioso y sólo se conforma con el oro del instante. No se conforma con la calderilla del recuerdo.
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Hay una belleza que no está en los rasgos sino en los gestos.
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El circo del mundo es el mayor espectáculo.
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Un avión es una cruz que nos lleva al cielo.
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Una comparación es un puente.
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La oscura sonrisa de las góndolas.
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Góndolas: el primer garabato de una clave sobre el primer compás de su partitura. La música en Venecia está siempre a punto de sonar.
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El arte permite que se desborden las pasiones sin que nos ahogue el drama.
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La envidiosa maledicencia (que recela por sistema del talento prolífico)
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A menudo fingimos ser quien no somos para gustar más, pero luego queremos que nos quieran por lo que somos.
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Poner nuestra mejor cara: posar con la verdad.
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La ambición es la altura del alma.
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Nunca se pierde lo que se canta.
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La gaita, ese altavoz de las cabras.
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Mozart: "Estoy buscando las notas que se aman"
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Mark Sennet: "Tragedia es que nos salga un padrastro; comedia, que el vecino se descalabre en una zanja".
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Sólo podemos juzgar el arte que amamos.
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Siempre me ha sorprendido la vanidad de los intérpretes [de música] en comparación con la modestia de los traductores.
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Bierce: "Una vez, sea de lo que sea, ya es suficiente".
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Eugenio d'Ors: "Dichoso el hombre de cuarenta y cinco si su personalidad tiene ya un quinquenio".
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La añoranza, variante necrofílica del amor a la vida.
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Con la poesía no me ganaré la vida hasta después de muerto.
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Qué raras son las cosas que nos pasan cuando no pasan inadvertidas.
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[hablando de la noche de Reyes] Ahora sucede todos los días, pero exige estar mucho más despierto.
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Ni siquiera en el espejo puede uno besarse a sí mismo en la frente.
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Vivir de este lado de la eternidad obliga a estar atentos al tiempo. Es ahora o nunca.
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Si están cubiertas las necesidades básicas, sólo es infeliz el que no sabe lo feliz que es.
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Eliot: "Todo poema debería ser un epitafio". Javier Almuzara: Por la misma razón todo epitafio debería ser un poema.
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Martínez de la Rosa:
"Fray Diego aquí reposa.
Jamás hizo otra cosa".
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Verso es lo que vuelve.
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Ironía, la luz indirecta de la inteligencia.
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¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Cómo he llegado hasta mí?
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Creo que solo los prodigios constantes lo son en un sentido pleno. De hecho el milagro está en la reincidencia. […] Lo demás son trucos de azar. […] No hay fe sin resurrección.
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La belleza es la gloria del presente.
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Soy un oportunista de la dicha.
* 
A la noche le pides la luna, y te la da.



¡

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Es post-vacacional, no pre-laboral


Otro remedio al síndrome, es aprovechar su causa. He cogido la lista de propósitos que me hice al principio del verano y le he cambiado el título. He puesto: "Para los cincuenta años", y ya voy tarde. 

martes, 3 de septiembre de 2013

Examen tipo test

¿Por qué tanta preferencia por las puestas de sol frente a los amaneceres?

A- Porque no nos entusiasma madrugar.  
B- Porque España mira a Occidente.  
C- Porque la lírica nos mueve más, a estas alturas, que la épica. [La melancolía del día que se fue que los proyectos del día que comienza.]  
D- Porque los amaneceres son de invierno y los atardeceres de verano.