martes, 22 de febrero de 2011

El divino paciente

He sacado de la biblioteca pública el primer tomo de las obras completas de don José María Pemán, 900 páginas exactas dedicadas a sus artículos de prensa. Ya no llevan los volúmenes aquella ficha con los nombres y las firmas de anteriores prestatarios. Se entiende (porque era una intromisión en la intimidad impresionante), pero hemos perdido un encanto cotilla —recuérdese que vivo en un pueblo— y, a veces, una emoción imborrable. De todas maneras, tampoco están mal las fechas, que siguen ahí, estampadas, y que dan su juego. En este tomo de Pemán son las siguientes: 20-12-1984, 3-12-1985, 9-5-1986, 4-11-1997 y 21-3-2011, que es cuando tengo que devolverlo yo. A alguien le parecerá deprimente que el libro se haya pasado catorce años en la estantería esperando que lo saquen, y eso que no sabe que casi seguro fui yo el que lo pidió prestado en el 97. Recuerdo muy bien que leí este mismo libro, y, aunque también pude hacerlo en el 86, entonces estaba más pendiente del windsurf. Sin embargo, a mí esos catorce años o veinticinco me parecen preciosos, como si la cultura fuese esa larga espera y ese silencio hondo.

10 comentarios:

Jesús Beades dijo...

"Esa larga esperanza y ese silencio hondo". El "ya" pero "todavía no" en que vivimos.

ricardovirtanen dijo...

Buen apunte, amigo Enrique. A mí me parece más desolado cuando saco un volumen de la biblioteca de la Facultad de Filología de los años 60 o 70, y todavía nadie lo había estrenado.

El caso más cercano, que tengo encima de la mesa, "Cruz y raya. Antología", de Bergamín, del 74. Lo curioso es que el ejemplar pertenecía a Lázaro Carreter, según el ex libris en primera página. Qué cosas.

Saludos

RV

marinero dijo...

Yo soy usuario de bibliotecas públicas desde hace muchos años; y exagerando un poco (pero no inventando), casi podría decir que el encontrarme, entre los libros que saco, con lagunas de muchos años entre un prestatario y otro es más o menos lo habitual. Ningún problema: ésta es una carrera de fondo, al contrario que las de los best-sellers, que agotan todo su escaso aliento en trayectos (temporales) cortos y luego se hunden en el olvido.

Por otro lado, Pemán está pagando (ya largamente) tras su desaparición el excesivo culto que, por motivos en los que lo literario era sólo una parte, se le rindió en vida. Él mismo habla con gracia de la estatua que le levantaron, creo que en Cádiz, y de cómo no sabía la actitud que adoptar frente a ella. Si recordamos que ése de la estatua en vida es un (dudoso) honor de que no gozaron algunos que sin duda eran mayores que él, veremos el exceso que decía. Todo lo equilibrará el tiempo, supongo; tiene esa tendencia.

José Luis dijo...

Yo qué sé... al lado de la casa de mi novia en Rota han puesto una avenida a Almudena Grandes. La estatua sería para verla...

Yo no veo tan lesivo para la intimidad lo del nombre en las fichas de préstamos. Será porque me parece divertido, o porque hay cosas muchos peores que soportamos a diario mansamente. Entiendo que facilita purgas: "por favor, deténganme a estos señores que sacaron estos libros de Almudena Grandes". Pero, ¿acaso no hay carnets de biblioteca con nuestros datos y un fichero electrónico que consigna los libros que vamos sacando? Le niegan al particular el placer de ver que menganita, esa que te mola, ha sacado el mismo libro que tú. Pero el Poder, que diría Ferlosio, sigue haciendo acopio de los datos de tus lecturas. Como puede apreciarse, al negársela a los demás y procurársela para sí en exclusiva, el Poder convierte esa información en privilegiada. De un tiempo a esta parte, tras lidiar por motivos profesionales con el tema, tengo para mí que la protección de datos es algo maléfico. Borrar de la ficha una llana proclamación como "Fulano tomó prestado este libro", me recuerda lo que hacía el Juez de Meridiando de Sangre, de Cormac McCarthy, raspando unas pinturas indias de la roca.

E. G-Máiquez dijo...

Lo ves desolado por tu humildad, querido Ricardo. Piensa que ese libro llevaba esperando desde el 60 a que tú lo sacaras. Y que eso lo justifica.

Con Marinero, como últimamente y no sé quién se tiene que preocupar si él o yo, estoy de acuerdo en todo.

Con Beades también, lo que me tranquiliza.

Y del comentario de José Luis se podría sacar una estupenda columna periodística, pero estupenda. Y quizá para un cuento: un chico que va leyendo lo que lee la chica de sus sueños, con la que no se atreve a hablar. Y qué emoción le produce ir leyendo frases aún tibias del libro que devolvió esa misma mañana...

cb dijo...

Enrique, en lo mío, un caballero te dice algo muy bien dicho. Pásate, por favor.

marinero dijo...

No sé si a Enrique le preocupará algo que coincidamos. A mí no sólo no me preocupa, sino que positivamente me agrada. Quiere decir, pienso, que por encima -o más allá- de las diferencias políticas o sociales, hay un nivel de comprensión simplemente humana en el que dos personas que lo intentan pueden, efectivamente, coincidir. A mi parecer, ese nivel que digo es más importante, y más decisivo, que el otro. Ojalá todos pensaran, en esto, lo mismo que yo. Y luego está la poesía, esa amante tan difícil de tratar como imposible de dejar, una vez ha caído uno bajo su hechizo. Eso une mucho, creo.

Ignacio Bonoso Romero dijo...

Le devuelvo la visita, querido Máiquez. Me alegré cuando vi su nombre entre los comentaristas.

De pasada, le diré que hace muy pocas fechas vendieron mis padres el piso de mi abuela, y deshojando la notable biblioteca de mi abuelo, mi madre leyó la dedicatoria de Pemán hacía mi abuelo en una recopilación del teatro del ilustre gaditano que mi abuelo guardaba en sus estantes.

No se si será verdad, pero alguien me comentó que Pemán tenía muy marcado el acento andaluz.

E. G-Máiquez dijo...

Seguro que tenía acento, naturalmente. Y qué pena cuando se deshoja una biblioteca notable. Espero que guardase usted algunos ejemplares de recuerdo.

Balaverde dijo...

Enrique, el otro día vi esta escena y me acordé de lo que se dijo aquí a cuenta de borrar el nombre de los prestatarios de libros:

http://www.youtube.com/watch?v=eU-LlM1QwzA