miércoles, 23 de febrero de 2011

Vociferando


11 comentarios:

Ignacio dijo...

"El buen gusto no se impone a cachiporrazos ni la buena educación a base de pintadas"

¿es una referencia oblicua a la polémica periodística de la semana?

E. G-Máiquez dijo...

Pues no, Ignacio, aunque la lectura y la pregunta son muy pertinentes. En la polémica ésa, más que cachiporrazos se ha usado una daga veneciana.

Jesús Beades dijo...

"La música hippie no es la más adecuada, visto lo visto y, sobre todo, ay, oído lo oído, para alabar a Dios. La canción ligera no aguanta los mensajes de peso."

Discrepo. Toda música, por sencilla que sea su belleza (incluso aunque contuviera una letra blasfema), alaba a Dios.

Aunque imagino que vas por los "alabaré, alabaré" desafinados y simplones de la Misa. Que es muy otra cosa, en la que, en principio, no discrepo.

ACdR dijo...

No estoy muy puesto en periódicos, pero me da que, más que daga, se trata de una espada de dos filos, ¿no?

Disiento un poco, aunque sea de mala educación; a veces la pintada es el último recurso: lo de publicar cartas al Director está muy complicado para algunos.

Anónimo dijo...

Me ha encantado tu artículo. En defensa del autor de la pintada, me gusta su mensaje y me gusta el hecho de que no tenga faltas de ortografía: hasta la tilde la ha puesto, bien grande. Y que no haya puesto ke por que. Intento imaginarlo; es un niño mimado (materialmente al menos) a quien le gustaría no tenerlo todo. Me produce ternura.

E. G-Máiquez dijo...

No discrepo de vuestras discrepancias.

Arremetí con ligereza contra la música ligera, cuando quería hacerlo con gravedad y, especialmente, contra los guitarreos del alabaré. Querría haber reflexionado sobre el hecho de que por su misma sustancia no permiten grandes planteamientos, de modo que sus letras son en la mayoría de los casos muy simples sin remedio. Eso me lo digo a mí, que tengo cierta tendencia estirada a pedirles más.

Las pintadas pueden ser el último recurso y la primera salida de la expresividad y de la conciencia social, de acuerdo. Pero entender eso, como lo entiendo, no significa reírles la gracia (aunque algunas son graciosas, y aprovecho para avisar que las colecciono, por si tenéis alguna buena). Ésta, en concreto, resulta especialmente paradójica en cuanto quiere ser pedagógica, y es muy sensata. Con lo bien que pone los acentos, es verdad, y la buena letra, seguro que hubiese entrado en "Cartas al director".

Tampoco estuve fino con la daga: es estoque. Y qué estocada hasta la bola. ("Bola" puede entenderse en los sentidos.)

José Luis dijo...

De la autobiografía de GKC:

I once smashed an ordinary tumbler at Herbert's table, and an ever-blossoming tradition sprang up that it had been a vessel of inconceivable artistic and monetary value, its price perpetually mounting into millions and its form and colour taking on the glories of the Arabian Nights. From this incident (and from the joyful manner in which Baring trampled like an elephant among the fragments of the crystal) arose a catchword used by many of us in many subsequent controversies, in defence of romantic and revolutionary things; the expression: "I like the noise of breaking glass." I made it the refrain of a ballade which began:

Prince, when I took your goblet tall
And smashed it with inebriate care,
I knew not how from Rome and Gaul
You gained it; I was unaware
It stood by Charlemagne's great chair
And served St. Peter at High Mass.
... I'm sorry if the thing was rare;
I like the noise of breaking glass.

Creo que al menos una pedrada alegre habría admitido. En español tenemos esa gran expresión cuando algo es susceptible de ser hecho añicos... "tiene una pedrada".

Anónimo dijo...

Querido Enrique, a mí no me engañas: lo has escrito tú. La cruz de la t de maltrates te delata.

María dijo...

Yo más bien creo que en este caso más que en otros el continente determina el contenido.
Quien maltrata tanto al vecino (más al propietario pero también al resto de los conciudadanos) ha perdido toda autoridad para opinar sobre el maltrato a los hijos, a los animales, a la naturaleza o al idioma.

marinero dijo...

En el libro de Bioy Casares "De jardines ajenos", publicado por Tusquets, se reproducen entre otras cosas pintadas vistas por el autor -o que él asegura que son tales. Algunas tienen verdadera gracia.

Ignacio Trujillo dijo...

Simplemente no lo entiendo ¿? Que un tío compre un spray, se vaya a ese sitio, vigile que no venga nadie, a oscuras y escondiendose se ponga a escribir y al final para poner... !eso! Que está muy gracioso, pero qué sentido tiene ponerlo ahí? Tan impoprtante es como para montar toda esa parafernalia? Simplemente me quedo asombrado... Yo que sé...comprendo más los gritos de amor del tipo "Conchita te quiero" o algo así o la furía de viva esto o muera lo otro, pero esto???