jueves, 10 de febrero de 2011

Vendrán más años malos y nos harán más ciegos

No descarto que sea un problema de visión, pero para mí la literatura auténtica siempre apunta, desde más abajo o arriba, a lo bueno, a lo hermoso y a la verdad. Quizá el culpable sea mi barbero, que escoge lo mejor y luego se me olvida lo demás. De Sánchez Ferlosio le interesa, por ejemplo, la insobornable inteligencia. Para nada, su nihilismo ni su mal humor. De Vendrán más años malos... se ha quedado, además de con algunos cuentos chinos deliciosos, con esto:

Lo más sospechoso de las soluciones es que se las encuentra siempre que se quiere.
*
Sólo aquella que corre gravísimo peligro de pasar inadvertida es una verdadera novedad.
Ser bueno aparejará, entonces, dejar de parecerse a sí mismo, al menos un poquito cada día.
*
”No me quiere; tal vez no es Melibea… ¡Claro que es Melibea! Lo que pasa es que yo no soy Calixto.”
El que ya tiene un monumento ecuestre tiene muchas más probabilidades de que le hagan otro que el que, en cambio, no tiene todavía ninguno.
Entre la injusticia de insultar al prójimo y la indignidad de sonreírle hay un discreto término medio: mirar para otro lado.
Retráete atrás a la noche,
tu patria y cuna,
aunque el alba de antaño
no vuelva nunca.
En otro tiempo yo creía que “entender” quería decir bastante más de lo que a mí me pasaba cuando en verdad estaba entendiendo igual que los demás […]
Quien, como yo, carece de humildad esperará siempre en vano que el sentido del ridículo pueda servir de sucedáneo de esa virtud que le falta. Le servirá, a lo sumo, de castigo una y otra vez, pero jamás de correctivo. […] El sentido del ridículo es como una humildad que llega siempre tarde.
Música, vas demasiado aprisa, demasiado segura, demasiado alegre para que yo te entienda.
Tan sólo la Justicia pudo enseñarle a la moral esta perversidad: que ser bueno y ser malo son la misma cosa, sólo que del revés.
(Pintadas.) 
¡Tolerante, piel de elefante!
¡Tolerancia plena, encefalograma plano!
La tolerancia es un pacto perverso en el que cada parte renuncia a la pasión pública de sus razones y las convierte en estólidas e impenetrables convicciones, o sea en verdades encerradas en un ghetto, a cambio de una paz que no es concordia sino claudicante empecinamiento y ensismismada sinrazón. […] Nunca pararse en esa indiferencia o desdén definitivo que es la tolerancia.
Cuando la acción se ha vuelto inercia y rutina, ya sólo la omisión es resistencia, deliberación y libertad.
El acto positivo de demostrar algo implica inevitablemente el reconocimiento de derecho de la hipótesis contraria. […] El mero asumir el papel de defensor implica reconocer siquiera la existencia de un fiscal y concederle la palabra.
Uno, ya ven, corregiría el título: ¡Que vengan más de éstos, que nos harán más lúcidos!

5 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

Yo el primero lo corregiría así: Lo más sospechoso de los problemas es que las soluciones se encuentran siempre que se quiere. Lo que no quita para que el aforismo pesimista de RSF sea muy sutil y necesario para no aceptar la primera solución que se nos pase por la cabeza.

José Luis dijo...

Mucho malo y aburrido se le tiene que olvidar al barbero con RSF... Como me consta que negarse a admirar es la marca de la bestia, admiro estas extracciones y la capacidad del barbero para encontrarlas en la secreción hedionda de la ferlosina.

Juan Ignacio dijo...

Geniales.

El de la tolerancia es magnífico y qué cerca que estuve de elegir el de "dejar de parecerse a sí mismo" (que es la única respuesta al tonto "soy somo soy").

Pero me ha calado muy hondo este otro, que es el que elijo:

"En otro tiempo yo creía que “entender” quería decir bastante más de lo que a mí me pasaba cuando en verdad estaba entendiendo igual que los demás […]"

Jesús Sanz Rioja dijo...

Vaya, vaya. Lo de la tolerancia, genial. Yo dimití de Sánchez Ferlosio después de "El geco", así que se agradecen estas perlas.

bailarsobrearquitectura dijo...

Es un libro maravilloso lleno de pepitas de sabiduria. Adjunto enlace a un breve texto que he escrito sobre uno de sus pasajes más enigmáticos (el que se refiere a la ceguera del título) por si a alguien le interesa echarle una ojeada:
http://bailarsobrearquitectura.wordpress.com/2014/03/19/imagen-y-ceguera/
Saludos y enhorabuena por el blog!
Iago López