lunes, 24 de octubre de 2011

Baker & Blake & Bécquer [& BB]


Algunos críticos han puesto reparos por su candidez a El antólogo, la novela de Nicholson Baker sobre un poeta en plena crisis existencial. Vale. Pero, independientemente de que me pueda sentir bastante retratado, no por la crisis, eh, sino porque tampoco a mí me sale el prólogo de la antología que me traigo entre manos, las opiniones sobre poesía que deja caer el autor constantemente como si tal cosa tienen mucha enjundia. Una de ellas relaciona una cierta decadencia de la poesía actual con la dependencia a los antidepresivos y a las consultas de los psicólogos. Se huye de las crisis emocionales y, por eso, disolvemos la poesía o, indirectamente, su caldo de cultivo. Las lágrimas, incluso las de risa, riegan a la lírica floreciente, recuerda Baker. Y uno recuerda a Horacio, que dijo que sólo se hace llorar al lector si uno lloró antes; y a Blake, que nos advirtió que una lágrima es algo intelectual; y a Bécquer, de lágrima tan fácil, como su poesía, tan fácil y superior. 


[Y no se pierdan el comentario de BB]

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es que la lágrima, al igual que anotaste con respecto a la risa, es otro juicio moral. Y moralidad y psicólogos no se llevan bien. BB.

Gonzalo dijo...

En mi círculo cercano empiezan a ser conocidos mis lapsus por lectura rápida, entendiendo cosas que nada tienen que ver con lo que pone.

Me había sorprendido mucho ver por el título que ibas a hablar de bricolaje.

Luego he visto que no... que no ponía nada de Black & Decker...

:-)

domingovallejo dijo...

Estoy seguro, Enrique, que una de estas dulces tardes de otoño acabará de salirte es ese prólogo.

Balaverde dijo...

Muy bbbueno.

Hay algo decididamente absurdo en la denostación a la última B.