sábado, 12 de enero de 2013

Fragmento de carta



[Mucho más elegante que yo, Andrés cita en su blog autor y lugar de esta foto
que también ilustra su blog hoy, con dos maravillosos pecios de Sánchez Ferlosio.
—He aprendido la lección y ya siempre citaré mis fuentes.—]

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Por supuesto, no eres el primer amigo que me comenta lo de los sarpullidos que le provocan mis comentarios políticos ni que por eso se aleja de Rayos y truenos por temporadas. No te preocupes por eso. Yo lo entiendo bien. Tampoco te hagas la mala sangre de guardar silencio por amistad. Y como a veces argumentar es tan pesado como innecesario, siempre puedes comentarme: "No" o "No, no" o, incluso, "¡No!". Yo, al verlo, volveré a repensar lo dicho con el empuje de tu autoridad y el contraste de tu desacuerdo. Cada discrepancia de un lector inteligente sirve para eso, y eso es mucho. 

[…]

3 comentarios:

Isabel dijo...

Ayer escuché en la radio que los jóvenes justifican la violencia cuando alguien les ataca y denominan ataque a cualquier discrepancia en la forma de pensar.

Nos estamos volviendo intolerantes. Y, pensándolo un poco, no me extraña. Desde que las ideas no se razonan, sino que se sostienen sin más, y da lo mismo si tienen una base real o no, ó si son contradictorias unas ideas con otras, ó si tu vida no se adecúa con ellas, cualquiera que te venga a decir que no está conforme con las tuyas es como si te dijeran que tu pelo es espantoso, un insulto.

Y que conste que no lo digo ni por el dueño de este blog ni por los comentaristas, sino que es un aroma que detecto en general, también por mí misma.

ACdR dijo...

¡Sí! Y conste que lo digo tanto por la entrada como por el comentario de Isabel, sociológicamente muy certero. Pero uno de los motivos por los que existe la autoridad en general (esa que menciona Enrique) es que no podemos estar todo el día dando y quitando razones. Muy a menudo nos fiamos de otros, y a veces hay que actuar, optar por una idea y no podemos tomarnos el tiempo de justificarla o argumentar su rechazo; eso llega después, a veces nunca.

Otro problema es que a mí al menos me cuesta mucho más expresar desacuerdo o discrepancia cuando el objeto de la crítica me es querido o cercano. Entonces opto por el silencio. Algunos blogs tienen un botón para cada entrada con un "Me gusta" o "No me gusta". Queda feo pero al menos permite enviar al autor ese bit de información, la unidad mínima de feedback, sin la ansiedad de tener que comprobar si hay o no réplica...

Enrique García-Máiquez dijo...

Así es. Muchas gracias a ambos. Y es buena idea lo del pequeño test por entrada. Veremos si soy capaz de colocarlo. Abrazos.