jueves, 8 de mayo de 2014

Raíces y responsabilidad


No digo nada nuevo, pero no importa: no venimos aquí a descubrir el mundo, sino a constatar que lo vivimos.  Y ayer comprobé cuánto tienen que ver las raíces con la responsabilidad. Tenía que decidir dónde plantar los arbolitos que he ido sacando adelante en macetas, y qué temblor de hoja ante el viento de los años. Se fundirán con la tierra y allí quedarán y crecerán hasta alcanzar el verso que dice Micòl en El jardín de los Finzi-Contini: 


'i grandi, i quieti, i forti, i pensierosi'

Esta noche me desvelaba pensando en el rincón mejor para cada uno de ellos. Son una encina, un alcornoque, una higuerita, y este árbol del que no sé el nombre, que crece en varas achopadas y es de hoja caduca, con lo que en invierno trae a la memoria el cuadro de las lanzas, también de Velázquez. Si alguien sabe el nombre, me lo diga, por favor. Si no, no pasa nada, que no vine aquí a botanizar, sino a pasmarme de las raigambres del arraigo. En los árboles y en todo. 






2 comentarios:

Juan Mazoy dijo...

¿Un fresno, quizás?
Tengo la botánica algo olvidada...

Enrique García-Máiquez dijo...

Me das un alegrón. Creo que sí, que es un fresno, qué bien.