lunes, 2 de junio de 2014

Lista provisional


Al Destino, que llamemos destino a la estación de llegada de nuestro tren —incluso de nuestro tren de cercanías— y, sobre todo, al puesto de trabajo de cualquier funcionario (¡y ese nombre: "lista provisional de destinos"!), le tiene que hacer mucha gracia. Se ha de partir de risa. Por las tragedias griegas sabemos que el Destino se las gasta con humor, un poco negro, pero contundente y definitivo.

Lo que ya no le hará tanta gracia es la Providencia; pero ése es, gracias a Dios, otro tema. 


2 comentarios:

Anónimo dijo...

También a Ortega le hacía gracia cierto funcionario (o aspirante a ello, no recuerdo) que pretendía un destino de tantas pesetas.
Jilguero.

Javier Vicens dijo...

He leído poquísimas tragedias griegas por mis pecados. La de Edipo me la sé y me bastaría -si no me bastase la confianza que tengo puesta en la Providencia- para desconfiar del Destino y para encomendar cada uno de mis pasos a la Providencia. (Hoy hemos tenido funeral en la parroquia y he cantado con el temblor habitual eso de que "nuestro destino es vivir siempre felices contigo sin padecer ni morir"). Perdón por hablar del otro tema.