martes, 24 de junio de 2014

Jaula vacía


Buenas noticias: nuevos libros de Wislawa Szymborsca, anuncia El País. Tras leer atentamente los fragmentos que nos ofrecen, abrigo la fría sospecha de que me va a interesar más el nuevo libro de reseñas: Siempre lecturas no obligatorias. De los anteriores "no obligatorios", ya fui forofo. Pero iré, veré y os contaré. Por lo pronto, lo de la jaula vacía: 



me suena todo un tanto preso del tópico. Más bonito, creo, lo que le salió a mi concuñada Cris Castany. Como es una profesional del mundo de la moda (razón, aquí), nos ayudó haciendo la tarea del cole. Había que hacer un reportaje fotográfico con el muñeco itinerante que le dan a los de la clase y luego ponerlo en un libro colectivo. Cris montó en el suelo, sobre un paño, una sesión de fotos  de inspiración marroquí-mil-y-una-nochesca, con las que luego yo hilvanaría una historia. Cuando puso a Quique y al muñeco, de cuyo nombre no puedo acordarme, en una alfombra mágica, cogió la jaula vacía de jilguero que adorna mi biblioteca y se la puso entre las manos. 





Le había salido un poema visual o un conjuro verdadero. Qué mejor magia para volar en una alfombra mágica que una jaula con la portezuela abierta. Entendí por qué la tenía en mi biblioteca desde hacía tanto tiempo (y yo que creía que era un homenaje a Paco Vighi) y entendí por qué me la regaló mi madre.