martes, 18 de noviembre de 2014

Gracia


Por la tarde, Carmen me dijo al oído: "Eres el más gracioso del mundo". Me pareció un piropo insuperable, claro. Y, sin embargo, llegué a la cena con ellos con ciertas tensiones y frustraciones, cansado, serio, pensativo y viejo. Nada quería salir bien de mis manos. ¿Cómo era lo de Bloy: mi cabeza es un saco vacío del que tengo que sacar mis textos? Pero ella no lo sabía y me pidió: "Papá, haz el tonto un poco..." Tuvo que verme tal cara de impotencia y desolación que añadió corriendo: "El tonto en broma, digo en broma, papá".






2 comentarios:

Gonzalo García Yangüela ن dijo...

Jaaaaaaaaajajaja.

Juan Ignacio dijo...

¡Qué ídola! (Acá se decía así a veces; como nunca se dice hacer el tonto, sino quizás hacer pavadas, o bromas, o lo que sea).