miércoles, 26 de noviembre de 2014

Insisto


Insisto: ¡lingüistas del mundo, tened hijos! 

Me grita Carmen desde abajo en la escalera: "Papá, ya estoy lista". Yo, que no tengo aún listo mi artículo, le digo: "¡Qué bien! Me gustan las niñas listas". No me escapo, sin embargo. Replica: "Digo es que estoy lista para ir al cole, aunque también soy lista". 

Bajo. Le veo el pelo muy largo en una coleta de caballo. "Qué barbaridad", comento. "¿Por qué?" "Porque tienes —mientras acaricio la coleta— un pelo muy bonito y muy fuerte". "Y también muy largo", dice la puñetera, leyéndome el pensamiento o las entonaciones. "Va creciendo como yo, a la vez..."

Pero también se equivoca alguna vez, por suerte. Aparece Quique, y le pido: "Carmen, ¿cómo describirías a tu hermano?" "Yo sé escribir su nombre". Ajá, la pillé en falta. Le explico lo que es "describir". Ah, y empieza: "Guapo..., listo..., duro..."



6 comentarios:

Sandra Suárez dijo...

Mi hija decía "Se ha rompido" y yo la corregía "Se dice roto" y ella me miraba extrañada. Porque no es lógico: no es lógico que el participio de romper sea roto. Lo lógico, lo normal, lo natural es que fuese rompido. Y he de reconocer que, al corregirla, yo sentía un poso de vergüenza por atentar, de una forma tan descarada y arbitraria, contra la lógica innata, sencilla y natural de las nuevas personas que se incorporan al mundo.

Anónimo dijo...

No sé si irán los tiros por ahí, pero puede que Carmen, sin saberlo, esté recordándonos aquella película sobre la infancia, La piel dura, de Truffaut.

Juan

Anónimo dijo...

La regularización que de los verbos irregulares hacen los niños revela su capacidad para entender la lógica de las conjugaciones.
Recordemos también que respecto del participio del verbo romper algún poeta (Góngora) utiliza las dos formas "Piadoso miembro roto" y "rompida el agua en las menudas piedras")

Ana de O. dijo...

Cuando mi hija Lucía empezaba a contruir sus primeras frases me dijo: dame la mana. ¡Qué lógica! pensé. Cuatro años más tarde su hermana, cuando empezó a hablar, también decía: mamá, dame la mana.

Enrique García-Máiquez dijo...

Dame la mana, es genial. NO lo había oído nunca. Me alegra la noche.

torquiles dijo...

Una vez, cuando viajábamos en coche pasamos por un campo que estaba arado y preparado para sembrar, y mi hijo dijo "¡Mira mamá, campo crudo!"