martes, 17 de marzo de 2015

La primavera


Estoy comentando no sé qué del trabajo con la profesora de Educación Física en la puerta del gimnasio. Me distraen dos gorriones que están muy entregados al juego del amor, digamos, retozando entre la hierba húmeda, abriendo y cerrando las alas y los picos, con una sensualidad que alcanza incluso ciertas cotas de violencia blanda, entre plumones. Revolotean un poco, descansando. Y vuelven. En esas volteretas dibujan en el aire los planos del futuro nido. Lo comento a mi compañera: "Qué barbaridad, tú, los gorriones, eh, ¿te has fijado?..." Y me contesta: "No, no me había fijado. Estás como los alumnos". 

Me quedo un poco cortado. Y decido, cobarde, echarle la culpa a la primavera. 


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué bien, quiere decir que sigues siendo un poco adolescente. (Y la de EF, no...)

Enrique García-Máiquez dijo...

Yo creo que ella ha sido pudorosa y elegante, me ha callado con un piropo, quitándome años...

marisa dijo...

En mi casa la primavera la anunciaban los mirlos. Donde vivo ahora no hay. Ay.

Emilio G. Rodríguez dijo...

Qué maravilla de entrada, y me refiero por supuesto a la que has publicado en el blog. Respecto a la de la primavera, bueno, no se puede decir que haya sido maravillosa, aunque después de leer tus frases uno la dibuja en su cabeza con una paleta de colores mucho más vivos y optimistas que estos grises que hoy aploman el cielo.

Por cierto, soy Emilio Gutiérrez, el hijo de Nancy. Fue todo un placer conocerte semanas atrás en el evento de Pilar Alcina.

Aquí te dejo la dirección de mi blog, por si quieres echarle un vistazo; eso sí, con consideración y clemencia, que aún estoy empezando. Jaja.

¡Un saludo!

https://emgrodriguez.wordpress.com/