lunes, 6 de abril de 2015

Laetare, stérilis


Esta glicinia florecida de casa tiene un significado simbólico. Durante muchos años me asombró mi radical esterilidad. Muy aficionado a todo tipo de animales durante la infancia y la adolescencia, no lograba que criasen. Una vez unos palomos tuvieron pollos, pero se murieron. Luego me casé y tampoco tenía hijos. Entonces, cuando me mudé de casa, cogí unas semillas de la glicinia de la casa vendida y las planté, esperanza contra toda esperanza, en la nueva y germinaron y fue, como dicen los políticos, un cambio de tendencia. Ahora me agarran las plantas con una feracidad prodigiosa, --a propósito, regalo higueras, almendros y jacarandás, por si alguien quiere algo--. 

Anoche leí a Hadjadj esto: "Para no sucumbir a la tentación de tal empresa, para aprender a no confundir alumbramiento con adquisición, paternidad y propiedad, todas las matriarcas comienzan siendo estériles"; y sólo pude decir "Amén".




3 comentarios:

María dijo...

Tiempo sin pasar por aquí...
En lo personal también ha habido cambio de tendencia? Quiero decir, estamos esperando?

Enrique García-Máiquez dijo...

¡Bienvenida, María! Y gracias por la pregunta, porque entre líneas se podía leer así. No, qué va, ojalá. Simplemente que ha florecido la glicinia, que no es poco.

María dijo...

Ay, vaya, ya vendrán!
Que sois muy jóvenes. La glicina es buen presagio.