jueves, 21 de mayo de 2015

Sueños son


Hoy me soñaba que estaba ante una palmera llena de cotorras. Cargaba mi escopeta. Apuntaba con tino. Pero al apretar el gatillo, no sonaba el disparo. Me despertaba el silencio. Me ha pasado tres o cuatro veces. 

Si fuera freudiano, lo relacionaría con la campaña electoral. Pero estoy más en la sorpresa por la esa frontera entre la realidad y los sueños, tan dolorosa. Hace dos noches tenía que acabar un libro y me dije: "Me quedaré leyendo esta noche, pero imaginaré que sueño, que sueño el argumento del libro. Así, por la mañana, estaré descansado, como si hubiese dormido como un tronco y con sueños, si no felices, desde luego interesantes". No funcionó. A la mañana siguiente estaba hecho polvo. Eso sí, vacunado contra el tópico de que leer es soñar y los mundos de la imaginación y bla, bla, bla.