lunes, 5 de junio de 2017

Gran poema de Chesterton (de Juan Bonilla)


Me he mordido la lengua (los dedos) para no decir nada de este gran poema de Chesterton de Juan Bonilla esperando a que saliese mi reseña del libro Poemas pequeñoburgueses en Nueva Revista. Pero ha salido la reseña y no hay enlace que llevarse a la boca. Tampoco importa demasiado: digo que el libro está muy bien, aunque a primera vista parezca que está bien y ya. Y está este poema chestertoniano, que es asombroso. Porque da una voltereta de sentido majestuosa: el camello es una imagen, claro. Qué maravilla. Léase:





7 comentarios:

El curioso parlante dijo...

Dos cosas: "camello" en la frase de Mateo, 19, 24 es un error de traducción (la palabra exacta es "maroma" - una cuerda gruesa con la que se ataban los barcos). Y el texto de Bonilla, puesto en prosa, nadie diría que es un poema.

Enrique García-Máiquez dijo...

Dobles gracias.

Lo de la maroma es una maravilla: para mí más poético quizá que el surrealismo del camello, y una imagen más tremenda de la dificultad, paradójicamente, por la similitud. Me encantaría que fuese como usted dice. ¿Es seguro?

Lo de ser o no ser poemas ya lo ha sugerido el sabio Jesús Beades; y no les falta razón. Supongo que Bonilla se ha decidido a meterlo en el cajón de los poemas, él que podría haberlo metido en el de los cuentos, por el juego de la imagen y la metáfora, precisamente, que me parece magistral.

Enrique García-Máiquez dijo...

Parece que lo de la maroma no es seguro: http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2009/03/13/p222728

Yo, como soy tradicionalista, al oír que había una previa tradición talmúdica, ya me cuadro.

El curioso parlante dijo...

El problema es que los Evangelios fueron escritos en hebreo o arameo, lengua de la que fueron luego traducidos al griego, como lo han demostrado los trabajos de Claude Tresmontant (entre otros). La mala traducción viene, pues, de la palabra hebrea o aramea.

Para mí el texto de Bonilla es mucho más un cuento que un poema. Al acabar de leerlo deja un sabor de boca más de cuento que de poema.


Anónimo dijo...

Es precioso el poema.

Y me alegra que lo de la maroma sea una hipercorrección racionalista de un escribidor pedorro de los primeros siglos.

JLC

Anónimo dijo...

No veo al gordo Chesterton bordando. Más bien dibujaría un camélido con la espuma de la cerveza. Y los mayordomos británcos han dio y quizás sigan siendo más snobs que sus amos ("el caballero de un caballero") así que vaya a saber lo que contestó. Tuvieron que llamar a la cocinera...

Enrique García-Máiquez dijo...

Bordar le viene impuesto a Chesterton por el argumento de la aguja, pero hay algo hilarante y gozoso en verlo dándole a la aguja. No creo que el esnobismo del mayordomo sea óbice para ver al camello bordado (otra cosa es lo que pensase de la curiosa pregunta y del estrafalario papista que había invitado su señor).