sábado, 24 de junio de 2017

No cansa


Si hay algo que no es verdad en el último libro de aforismos de José Luis García Martín es el título: Todo lo que se prodiga cansa. Es verdad que él a veces se prodiga y establece una especie de tertulia distendida: baja la tensión literaria, para no ser permanentemente ingenioso; otras, juega al microcuento; otras, a epatar; pero cansar, nunca cansa. El barbero de Sevilla os ha escogido estos aforismos:


En las páginas en blanco nunca hay erratas.
*
La vida no es un cuento de hadas dicen los que saben poco de los cuentos de hadas y menos aún de la vida.
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POESíA: Antídoto contra palabras muertas, dúo de poeta y lector, prosa que canta, pensamiento que danza, cosa de niños, fugaz eternidad, puente sobre aguas turbulentas, soledades juntas, lo que el lenguaje calla, el tiempo entre las manos, el silencio que sigue a la palabra, lo que el poeta encuentra en el lector, lo que queda después de haber vivido.
*
Hasta que no los retoca la memoria los poemas están a medio hacer.
 
La diferencia entre un buen poeta y un mal poeta no está al alcance de todos los críticos, pero sí de la mayoría de los lectores.
 
No decepciones a quien te detesta.
 
Una mala persona puede ser cualquier cosa, salvo buena persona.
 
La dificultad para escribir es una de las más claras señales del verdadero escritor. [Se repite en la pág. 61  y en la 152, pero es que escribir es difícil y un hallazgo cuesta tanto...)
 
Aprender a escribir es casi tan difícil como aprender a leer.
 
Tres amores equivalen a un incendio.
 
En una cabeza vacía no cabe ni la más pequeña idea.
 
Lo que no se tiene también puede perderse.
*
Me gusta cumplir las promesas que no he hecho.
*
Si nadie te detesta, no eres nadie.
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El premio Nobel no es más que un premio Planeta planetario.
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A los espejos les gusta Narciso.
 
La poesía ilumina, pero quemando.
*
No me gustan las historias que acaban bien porque acaban. 



7 comentarios:

El curioso parlante dijo...

J. L. García Martín es un aforista mediocre. Sus aforismos menos malos suenan a variantes de aforismos ya leídos en otros autores. Y el título de su libro es sorprendentemente trivial: "Todo lo que se prodiga cansa".

Sin ser un gran poeta, J. L. García Martín es bastante mejor poeta que aforista. Para mí es ante todo un buen antologista y un buen crítico de periódico o revista literaria.

Sandra Suárez dijo...

A mí me parece un crítico muy solvente e independiente. Es, por ejemplo, el único que ha osado decir (en su blog) que a lo último de Cercas le sobran páginas por todos lados. En estos tiempos en que los suplementos literarios parecen promocionados por las editoriales (de modo que los libros reseñados se elogian sistemáticamente y se silencia toda objeción o juicio adverso), contar con un crítico independiente es muy importante. Y ello aunque una pueda, ocasionalmente, discrepar de sus opiniones.

Enrique García-Máiquez dijo...

Estoy muy de acuerdo con Sandra.

Yo creo que el título está muy cargado de segundas intenciones: avisa elegantemente que no ha hecho una selección muy rigurosa, sabiendo que luego cada lector encuentra los aforismos que son para él. Ha sido un aforista pródigo. Contra la fama que tiene, debida a que aquí la gente no quiere más que caricias y aplausos, me parece un crítico bastante generoso, que sabe detectar lo bueno de los libros que reseña y, a menudo, obviar lo malo. Con mis libros podría haber sido mucho más duro y habría seguido teniendo razón. Creo que con sus aforismos pide el mismo lector que él es de lo que le interesa: generoso y hedónico, perspicaz, pero no suspicaz. Yo, los que he escogido, y otros más que me he guardado, los considero excelentes y los firmaría más que encantado.

El curioso parlante dijo...

Yo también estoy de acuerdo con Sandra. Pero permítame decirle, sr. Máiquez, que su opinión no es objetiva, porque García Martín le aprecia como poeta y como aforista y usted no puede, pues, decir públicamente todo lo que piensa sobre él. Para mí es una evidencia que es usted mucho mejor aforisa y poeta que él, y que usted lo sabe muy bien.

Enrique García-Máiquez dijo...

Cualquiera se moriría de risa al oír su evidencia, querido c.p., porque no hay color de peso literario, aunque yo lo agradezco, pero añadiendo lo mismo del subjetivismo de la opinión de usted, que visita este blogg, y se le supone, por tanto, cierta predisposición a favor. En cualquier caso, la literatura, como también sabe usted, no es una competición.

Acerca de mi imposibilidad de criticar a GM, le diré que otros autores a los que él ha puesto mucho mejor que yo tienen quejas del trato que les da y que, además, yo, si pensase que estos aforismos no merecen la pena y que los escogidos no son estupendos, me hubiese sido muy fácil y menos comprometido (por lo que usted dice y porque siempre que se habla de un crítico importante hay sospechas) aplicar el silencio administrativo.

Gracias, en todo caso, por darme la oportunidad de explicarme.

Anónimo dijo...

No sabía que el aprecio le impidiera necesariamente a uno decir lo que piensa. Al propio García Martín no parece impedírselo; él mismo dice, con algo (pero no todo) de ironía, que tiende a tratar peor, en cuanto a expresión pública de su opinión literaria, a sus amigos. En todo caso, algo progresamos; su opinión ahora va precedida de un "para mí" que no estaba en su primera intervención, donde, axiomáticamente, quedaba clara la "mediocridad" aforística de GM. Yo le tengo por uno de los hombres de letras más completos, informados y con criterio de este país, con una independencia que gusta poco a bastantes; y un creador (y poeta) genuino, con mundo personal y voz propia. Como ve, diferimos; le acompaño en el sentimiento, que acaso, quién sabe, tenga algo de resentimiento.

El curioso parlante dijo...

Qué bien, qué de cerca, qué íntimamente parece conocer el señor Anónimo al señor García Martín. Hay incluso mimetismo en la manera de escribir. Qué curioso.