miércoles, 14 de octubre de 2015

De ayer a hoy


Siempre me encantó una guapa 
del brazo de un hombre feo. 
Ayer me daba esperanzas 
y hoy nos veo en un espejo. 


martes, 13 de octubre de 2015

Y siempre soy yo


En el comedor, Enriquito se empeña en sentarse en otro sitio del que ha dispuesto su abuela. "Aquí" dice, y repite "aquí", "aquí", con una irritación sorda, que no rompe en pucheros sólo para no perder su firmeza. Tan persistente se pone, que tengo que llevármelo castigado a su cuarto. Y entonces se produce el milagro lingüístico. Cuando vamos por el pasillo del piso de mi suegra, el "aquí", "aquí" se transforma en "ahí", "ahí", "ahí". Cuando doblamos la esquina y llegamos a su cuarto es "allí", "allí"...


A Carmen se le escapa el globo, que vemos perderse entre las nubes. Queda desconsolada. Y vuelve a llorar cada vez que se acuerda, que es con frecuencia. Quería pintarle unos ojitos y una sonrisa, dice, entre pucheros. Sólo le consuela que le contemos que el globo está altísimo, pasadas las nubes, donde brilla el sol. Qué instinto, me admiro, y que querencia la nuestra por el cielo.

*

En el viaje de vuelta a ratos se pelean y se chinchan. Les suelto un discurso y a medida que me lo oigo me doy cuenta de que soy un conservador irremediable. "¿No os dais cuenta que lo mejor vuestro es lo bien que os lleváis, que todo el mundo dice: 'Mirad cómo se quieren'; y no sois como los otros hermanos que se pelean como tontos todo el rato, haciéndose infelices los unos a los otros. Tenéis que sostener y defender vuestro tesoro, no dejar que os arrastre lo fácil de chincharse, no os dejéis cambiar..."

*

Dejan de chincharse, pero siguen jugando. De pronto, nuevos llantos. Les digo, ya lanzado: "Eso es lo que pasa cuando hacéis juegos de manos (que rima con "villanos") y de peleítas: siempre sale alguien llorando". "Y siempre soy yo", se lamenta Carmen. "Y siempre es sin querer", se apresura a aclarar Enrique.


sábado, 10 de octubre de 2015

Contra Gómez de la Serna



Que no os confunda el título. Mi admiración por don Ramón no ha sufrido ninguna decepción. Creo que esta greguería acierta con el diagnóstico: ''¡Oh, la miseria de la vida! Un duro falso nos ha enturbiado el día, como un eclipse de sol''. Estoy en contra porque me dispongo a enfrentar el mecanismo. Conseguir que un duro falso no nos fastidie el día. Hay que endurecerse contra los duros falsos.


viernes, 9 de octubre de 2015

Sin remedio


Voy, muy lenta y muy interrumpidamente, corrigiendo mis viejas entradas del blogg para un nuevo tomo de mi diario. Ayer me di cuenta de que como diarista clásico no tengo remedio. Acababa de salvar una entrada sobre una bicicleta oxidada que se llevaba un chatarrero, y di con una donde cenaba con cuatro premios Cervantes, cuatro, en una mesa tranquila, en una bodega solitaria, en la intimidad, pues, con una conversación larga y distendida. Y no es que no escribiese la entrada del año, como debería haber hecho, sino que no era una entrada salvable, siquiera. La borré.

(No escribo esto para que me consoléis ni me riáis la gracia. Alternativamente hago yo sólo las dos cosas.)


jueves, 8 de octubre de 2015

¿Ya no hay mecenas?


Supongo que la culpa, como de tantas otras cosas, es de la presión fiscal. Ya no hay mecenas como los del Siglo de Oro. Ahora está todo en manos del Estado, del que no puedo esperar grandes ayudas. Así que la posibilidad de encontrar un mecenas como Dios manda no es más que otro sueño reaccionario mío. Y me entretengo a veces en los términos del contrato de mecenazgo: yo cobraría al mes lo que un profesor y me comprometería a trabajar en la literatura 10 horas diarias (de lectura y pensamiento, más que nada, que es lo que me hace falta) y a dedicar todos mis libros muy hiperbólicamente al mecenas. Qué sinceras serían mis dedicatorias...


miércoles, 7 de octubre de 2015

¿?


Los signos de interrogación se vuelven sobre sí mismos señalando que todas nuestras preguntas nos interpelan a nosotros antes que a nadie.
*
Los signos de interrogación tienen forma de bumerán porque los lanzamos esperando que vuelva una respuesta. (Aunque para eso, hay que saber lanzarlos.)
*
Para recoger respuestas, la hoz del signo de interrogación.
*
¿Qué solución colgaremos de la percha del signo de interrogación?
*
El signo de interrogación es uno de exclamación, salomónico, barroco.
*
Los signos de interrogación se invierten, uno hacia arriba, otro hacia abajo, porque preguntar es dar muchas vueltas a algo.
*

Era tan asertivo que hasta hacía afirmaciones de los signos de interrogación.
*
(Mi obsesión viene de lejos.)

martes, 6 de octubre de 2015

Satori


No le conocía a mi buen amigo Jaime Arias Hormaechea veleidades poéticas, pero me llega este haiku suyo:


¿Mi mejor sueño? 
El que me entra después 
de haber comido... 

Más allá de la broma, implica una apuesta por la realidad y por los sentidos frente al mundo de las ensoñaciones y las fantasías que produce el satori más clásico. El satori de la siesta, con aliteración incluida. Cierto que tiene un leve acento vasco-andaluz, muy del autor, pero ese humor elemental es muy de Issa también. Y su fondo, mucho de Basho. 

ACTUALIZACIÓN

Resulta que el haiku no es de Jaime Arias, a pesar del acento vasco-andaluz, sino que él lo encontró por ahí y lo recita a menudo. Gloria al autor anónimo. Y a Jaime, al que se podría aplicar la idea de Cernuda: "Dostoievski no puede ya decirnos/ Si inventó a Falalei o lo encontró en la vida,/ Si inventó la hermosura o supo verla.// Pero el mérito igual en ambos casos".


sábado, 3 de octubre de 2015

Canción de la tristeza



Si estoy triste sin motivo, 
me alegra el bien objetivo. 
Si hay razón de mi tristeza, 
me alegra mi inteligencia.


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Alegres cadáveres


La reseña de Cosas que me has contado ya la ha hecho Ángel. Y los poemas saltan del libro a la red como en una pesca milagrosa.

Por mi parte, me pasmo ante la importancia de las segundas y las terceras lecturas. Me acaba de ocurrir con El sueño de una noche de verano. Contra Chesterton (ay de mí) y contra René Girard (ay, ay), la primera vez que vi la película de Michael Hoffman, contra Borges (ay, ay, ay), Shakespeare no se abrió camino. Esta vez sí, y cómo, y cuánto.

Ay de mí, de nuevo, porque si no tengo tiempo para leer lo mínimo que debería y quiero, qué, si encima tengo que releer y trileer para enterarme de algo.

Con el libro de José Luis de la Cuesta no ha sido talmente así, pues me gustó desde el primer poema leído por azar (o Providencia). Pero en esta cuarta o quinta lectura he descubierto un poema enorme, que mira cara a cara a César Vallejo (¡al mejor César Vallejo!). El temple moral de este poema me ha venido como lluvia de septiembre al alma reseca: me ha sostenido —alegre cadáver— en el campo de batalla, nada menos.


SEGUID DISIMULANDO 

El castillo estaba rodeado 
de alegres cadáveres. 
Los cuervos curioseaban 
y pronto el sol, reverberado 
en su negro plumaje 
llamaría la atención de los buitres. 

Oculto entre los cadáveres 
el cobarde había decidido 
hacerse pasar por muerto. 

Lo hizo tan bien 
que cuando los soldados muertos 
comenzaron a ponerse en pie 
y congregar a sus caballos, 
él seguía muerto 
y no pudo levantarse. 



martes, 29 de septiembre de 2015

Veteranos amantes

Mi poema favorito de la lectura de ayer, en la presentación del libro, fue "Las tardes". 


Cuando leí la dedicatoria de Pedro Sevilla pensé: ¿me lee el pensamiento, el sentimiento?


LAS TARDES 

¿Adónde irán, Josefa, estas tardes contigo? 
¿Crees tú que podrá este amor de nosotros 
convertirlas en oro, 
liberarlas del tiempo para que sean eternas, 
para que nos acojan cuando estemos ya lejos? 

Tardes, Josefa, muchas tardes 
que no sé donde irán si dejas de mirarlas, 
si tus ojos tan limpios no recrean los chopos, 
el río, los caminos, la alta torre del tiempo. 

Tardes de oro, de lluvia, que para ser eternas 
dicen que han de pedirlo dos que se amen mucho. 
¿Tú crees que nosotros, veteranos amantes, 
habremos conseguido salvarlas beso a beso?


[Pedro Sevilla, Serán ceniza, Colección DKV, Canto y Cuento, Jerez de la Frontera, 2015]

lunes, 28 de septiembre de 2015

domingo, 27 de septiembre de 2015

Al fin


"Mira la luna", 
dice mi hijo, y en su honor 
loo a la luna. 
(Exagero mi asombro 
y es, al fin, el preciso.)




viernes, 25 de septiembre de 2015

Golazo


También auténticamente gracioso lo que pasó en la sala de esperas de Urgencias del hospital. Estaba hasta los topes y de Urgencias tenía el nombre y las ansias de los accidentados, no la atención. El altavoz llamaba a los pacientes pacientes con parsimonia cortesana. Mi alumno, a pesar del Nolotil, estaba rabiando. En éstas, llamaron a uno y se levantó una señora mayor, desgastada y seria, y seis pasos detrás un chico con síndrome de Down. Éste iba feliz, levantando los brazos como si hubiese metido un gol y toda la sala de espera le estuviese aclamando. Y aunque yo hubiese querido aplaudir y ponerme de pie, me dio vergüenza, me avergüenza decirlo, pero mentalmente me echaban fuego las manos. Porque que te llamase ese altavoz era realmente un gol que deshacía un correoso catenaccio. Y creo que todos aplaudíamos así, todos, milagrosamente limpiados de la envidia de no haber sido —tampoco esta vez— los llamados y los escogidos. 




jueves, 24 de septiembre de 2015

Visión fugaz


Todo se ha puesto en contra de que yo escriba estas líneas. Ayer tuve una tarde horrible, por la noche vi que era el Día Mundial de la Prostitución, y no puedo con esos días ni con esas mayúsculas, y esta mañana la he pasado en el hospital con un alumno accidentado. Encima, estaba la propia dificultad y delicadeza del tema.

Pero por mí no se quedará. 

Justo ayer —que ya es casualidad— cuando cruzaba en coche una calle de ésas que algunas hacen, una chica se inclinó a mi paso y me dedicó una sonrisa. Como sonrisa comercial dejaba bastante que desear, pero había en ella un brillo de inocencia enternecedora y auténticamente graciosa. Esa sonrisa sí valía su peso en oro. Se la pagué con una oración y con el deseo de conservarla aquí, para que no se pierda en el olvido. 


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Tanka autobiográfica


Tan derrotado 
que no encuentro siquiera 
a quien rendirme. 
(A Dios podría, pero 
sería una victoria.)


martes, 22 de septiembre de 2015

Luz roja


El depósito del alma 
otra vez tengo en reserva.  
Se me encendió la luz roja 
de cuando envidio a cualquiera.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Carmen y Miquel Barceló


Carmen no corrige sólo los poemas de Rafael Alberti, también las acuarelas de Miquel Barceló. Y éstas, con más tino, porque tiene mucho más margen, desde luego. Con esta ilustración infernal del Inferno, ha hecho esto. A la arpía le ha puesto pico (círculo azul) para paliar su monstruosidad y le ha hecho un nido con huevecitos, que Carmen está por la maternidad.


Y tanto está por la maternidad que le ha pintado, además de los huevos, dos pequeños pajaritos revoloteando alrededor. La arpía ha dejado de dar miedo. Barceló no se ha visto en otra. 




sábado, 19 de septiembre de 2015

Partido y una (canasta) de tres



Me encanta participar en el libro-entrevista de Toreo de Salón, sobre Cataluña: Y si Cataluña rompe España, ¿qué? Me consta que la intención de Paula Fernández de Bobadilla y de Cristian Campos era equilibrar al menos el número (la calidad de las respuestas es otra cosa) de las dos posturas. Pero, como se muestra en la hilarante página 3, muchos nacionalistas se negaron. Eso tiene la ventaja de que representa mejor la soberanía nacional, donde los catalanes son una minoría y los nacionalistas una mitad de una minoría. Les ha salido muy bien, pues.



Mis respuestas, en cambio, son las que son. De pronto me temí que se impusiese el postureo, el cinismo y el positivismo, y aposté por el patriotismo, por la sinceridad y por los viejos valores. Luego he visto que las respuestas de los demás están mucho mejor de lo que imaginé y que yo podía haber estado más folclórico. Pero como lo que importa es la visión global, muy bien.



Y encima va la selección de baloncesto y, desde lejos, mete Una de tres





Las ilustraciones de Ximena Maier, magistrales, como suyas.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Mi ángel y yo


Lo que más le gusta a mi ángel es rezar el rosario. Lo tengo comprobado. Pensé hacerme el ingenioso y decir: "Lo que menos le gusta es conducir, por eso, para compensar, rezo en el coche"; pero protestó enérgicamente: "Me gusta conducir, y además lo hago mejor que tú, como sabes de sobra". Y como lo sé, cambie de tercio.

¿Y si digo que lo que menos le gusta a mi ángel es leer el periódico, él que anda con un pie en la eternidad?. "Ni hablar", me prohibió. "Para alguien tan consciente de su sempieternidad, este paseo por el tiempo que me doy a tu lado tiene un sabor inigualable, y nada más temporal y transitorio que el periódico. Me divierte mucho".

He renunciado. No encuentro nada que no le guste a mi ángel, a todo le saca punta. 

jueves, 17 de septiembre de 2015

Los puñeteros niños


Ya habréis adivinado, oh mis sagaces lectores, que hoy no voy a hablar de mis hijos, sino de los de los demás. Qué graciosa transparencia la de las puñeteras criaturas, que dejan traslucir, con una impertinente inocencia, las ideas y las costumbres de sus casas. Un amiguito de mis hijos me preguntó el otro día, muy interesado y admirativo: "¿Vienes de cazar?". Muy sorprendido, contesté: "No, qué va, ¿por qué?". "Porque traes los zapatos sucios". Me dejó algo cortado, la verdad, pero eso era nada para la vergüenza de después, cuando me tomé una cerveza con su impoluto padre, al que oía casi físicamente explicar a sus retoños que los zapatos sólo se pueden llevar sucios si uno vuelve de una montería.

¿Qué ventanas a mi casa irán abriendo por ahí mis hijos?