domingo, 24 de abril de 2011

La imprescindible inmortalidad

Se puede creer o no creer en la inmortalidad del alma y en la resurrección gloriosa del cuerpo, naturalmente. Más raro me parece asegurar (Borges, ay, de vez en cuando) que no se la desea para nada. Entre otras cosas, qué poca curiosidad intelectual, ¿no? Yo soy más como ese bloguero de sapientísimo seudónimo, Tumbaíto, que pide: ¿Me deja unos milenios para que estudie la cuestión? El artículo de hoy, como podrán comprobar los que deseen, empezó muy entusiasmado con la película Cristiada, pero en los Oficios del viernes empezaron a entrarme algunas dudas, que se perciben a mitad del texto, y sólo gracias a la Resurrección acabé el artículo, qué bien, con un repique de campanas.

Tengo que leer algunas monografías sobre la doctrina de legítima defensa, otras sobre las Cruzadas y algunas glosas sobre Mateos 10, 34 y Lucas 22, 36. Os agradecería bibliografía, por lo que pueda pasar. Aunque sin prisa: tengo toda la eternidad por delante.

Feliz Pascua a todos.

14 comentarios:

Mora Fandos dijo...

Me ha gustado mucho el artículo. Pensaré esa bibliografía. ¡Feliz Pascua, Enrique!

Manupé dijo...

García Fitz, F: La guerra en la Edad Media. Justificaciones jurídicas y religiosas. Madrid: Silex,2003.

García Guijarro Ramos, Luis: Papado, cruzadas y órdenes militares, siglos XI-XIII. Madrid:Cátedra, 1995.

Flori, J: La Guerra Santa: La formación de la idea de cruzada en el Occidente Cristiano. Madrid:Trotta, 2003.

Mayer, H.E.: Historia de las cruzadas. Madrid:Istmo, 2001.

Tyerman, C: Las guerras de Dios.Una nueva historia de las cruzadas. Barcelona: Crítica,2007.


Saludos.

Ángel Ruiz dijo...

Acabo de leer este artículo de George Weigel sobre la persecución a los cristianos en los regímenes comunistas; la conclusión que saqué es que sólo queda una vía: resistir lo que se pueda; y luego, el martirio, no hay otra: es la Derrota a lo que hay que abonarse.
[Y a mí ese trailer me dijo poco]

marinero dijo...

Respecto a lo que dice el artículo, copio aquí la definición que el DRAE da de la palabra "laicismo": "Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa".

Dar al César lo que es del César no supone ningún ataque a nadie; fue el propio Cristo quien lo recomendó. De lo que se trata, entiendo, es únicamente de que quienes tienen fe religiosa (sea o no católica, o cristiana) no tengan la posibilidad de imponer sus convicciones, del todo respetables y legítimas, a quienes no las comparten. Y lo mismo digo de quienes no la tienen.

No creo que eso sea una "derrota"; creo que es una actitud justa, y necesaria para la convivencia de todos, creyentes y no creyentes. Supongo que EGM pensará lo mismo; su artículo, a mi modo de ver, no lo deja suficientemente claro.

Entendido tal como lo define el DRAE, el laicismo no es enemigo de nadie; quiere que para todos haya espacio. El enemigo es la intolerancia, religiosa o no religiosa, que de todo hay.

Retablo de la Vida Antigua dijo...

Si no fuera católico siempre me quedaría Platón: hay algo después de esta vida. Y para los buenos mejor que para los malos. Creo que esto está en el Fedón.

Saludos de su lector y alegría en este día grande.

José Luis dijo...

Buena pinta la película. Ya se encargarán de decirnos que lo financia Yunque y esas cosas.

Sobre el tema de la resistencia, yo no he visto nada más convincente que lo que dijo Ronald Knox el día de Santiago de 1937 (su único sermón político, según Waugh).

Y bueno, siempre ha habido mucho listo por ahí, y lo hay, y están esas entrevistas tan interesantes que recoge Trapiello sobre la opinión de escritores ingleses respecto a la Guerra Civil...

Pero Knox, el número uno, el alumno más brillante de su siglo, pensaba esto:

"Santiago y Juan le dijero: -Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma? Pero él se volvió hacia ellos y les reprendió.

En el transcurso de los últimos años católicos españoles, invocando la protección de Santiago sobre su estandarte, no se han contentado con preguntar si deben pedir que baje el fuego del cielo, sino que lo han hecho llover sobre sus propios compatriotas... ¿Ha obrado el General Franco con justicia al tomar sobre sí la más grave responsabilidad que se pueda imaginar y someter a su nación a los horrores reales de una guerra civil con la intención de evitar los posibles errores de una dictadura comunista o anarquista? Por mi parte, no me cabe ninguna duda de que así es"

Y continuaba (y aquí viene la clave):

"La Iglesia aprueba el uso de las armas en casos extremos, pero canoniza la no-resistencia"

El mencionado Borges, por su parte, da una idea triunfal de la resistencia muy atrayente, en su poema Israel:

"Has vuelto a la luz de la victoria/
Hermoso como un león al mediodía"

Y luego tenemos ese tertium genus de ficción entre resistencia y martirio, en las carteleras de cine de todo el país, la vía de los dragones. En fin.

E. G-Máiquez dijo...

Gracias a todos, Marinero y todos los académicos de la la Real Academia de la A a la z incluidos. Agradezco a Manupé, siempre en guardia, su bibliografía, que repasaré. Me alegro de haber acabado coincidiendo con Ángel en el artículo, aunque mi impresora no me ha dejado sacar el Weigel, que leeré mañana, D. m. Como RVA, soy platónico o lo sería en caso de no ser otra cosa aún mejor. Y qué gran comentario de José Luis, que si no existiera, tendríamos que inventarlo y a ver cómo. Muy fina la precisión de Knox: "La Iglesia aprueba el uso de las armas en casos extremos, pero canoniza la no-resistencia". Me aclara (de verdad) mucho la cuestión. Y siendo ese un tema sensible mío (más o menos como si soy conservador aún o he terminado siendo ya un reaccionario), creo que la película Cristiada, que, por lo que apunta el tráiler, trata ese asunto, me interesará, pero a ver…

Adaldrida dijo...

Tas pasao, Enrique. Mas metío miedo en er cuerpo y eso no pué ser bueno. Ea.

háblame del mar, marinero dijo...

Pues eso.

.

Ignacio dijo...

Yo a los cristianos españoles que se quejan de estar perseguidos (me da la risa sólo de escribirlo) les suelo recordar que a sus correligionarios de Sudán los están matando por sus creencias. Si uno de ellos llega aquí huyendo y escucha esas quejas, sus carcajadas pueden ser épicas.

Y además, Enrique, en Domingo de Resurrección, con las calles tomadas por cofradías... hombre, hombre. ¿No será que estáis mal acostumbrados y le decías persecución a no mandar?

E. G-Máiquez dijo...

Me encanta que te rías, Ignacio, y te agradezco que nos recuerdes a nuestros hermanos de Sudán. Gracias y gracias. No creo que ellos se riesen, sin embargo, de tener que dispensar obligatoriamente ciertos fármacos o de no poder objetar de conciencia al aborto. Tampoco les divertirían los chistes irrespetuosos ni la intolerancia de la intelligentsia, aunque, desde luego, no lo compararían con lo que pasan ellos. Yo tampoco lo hice, ni loco. Lo cortés no quita lo valiente.

Gonzalo dijo...

Con permisito:

Aquí está la parte del Catecismo que hace referencia al quinto mandamiento y a la legítima defensa, del que tengo por seguro que parte tu análisis. Extraigo el punto 2265:

La legítima defensa puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro. La defensa del bien común exige colocar al agresor en la situación de no poder causar prejuicio. Por este motivo, los que tienen autoridad legítima tienen también el derecho de rechazar, incluso con el uso de las armas, a los agresores de la sociedad civil confiada a su responsabilidad.

Saludos.

Gonzalo dijo...

Con re-permisito:

Un artículo al respecto en la rebista Arbil:

Legítima defensa y Guerra justa

E. G-Máiquez dijo...

Leí, querido Ángel, el artículo de Weigel, por fin. Tremendo. Te agradezco el enlace. Sólo que uno ve cuánto sufrimiento personal y para la Iglesia se produzco por culpa de haber dejado que llegaran los enemigos de Dios al poder. Quizá una resistencia previa sea menos dolorosa a largo plazo.