domingo, 17 de abril de 2011

Penintente

No hablo del Domingo de Ramos, y eso que tenía una chincheta para empezar bien un artículo litúrgico: "El primer milagro de la Semana Santa es que tiene ocho días". Me distraje con el vuelo de un mosquito. Pero sobre la última frase sí gravita y cuánto aunque en secreto mi salida procesional de esta tarde-noche. Hace siglos que no hay disciplinantes  y años que salgo sin cruz, con un cirio, y nunca fui descalzo ni con cadenas en los tobillos. Parece que el contenido penitencial se va perdiendo. Pero como a la vez somos más comodones y sensibles y perezosos y susceptibles, la túnica, la capa (de la que dan tirones los niños malotes), el velillo, la velita y las siete horas de pie por la calle se vuelven casi insoportable. Qué pocas ganas o ninguna.  

5 comentarios:

Ignacio Trujillo dijo...

¡Con el vuelo de un mosquito que artículo tan conseguido!ameno y con que imágenes tan logradas... El vuelo del murcielago que borra la luz de la tarde, qué bueno...

Espero que tuvieses buena estación de penitencia.

A mi me toca hoy.¡Qué pereza! En silencio, sin mirar para el lado, descalzo...Concide con mi 43 cumpleaños, así que haré penitencia por toda mi larga vida disipada. Tres de mis enanos irán de monaguillo. Es la parte alegre, delante de la Virgen, armando un bullicio contenido.

E. G-Máiquez dijo...

Mucho ánimo, querido IT. Nadie como tú, en capilla, para entender la pereza de la que me quejaba ayer, que ya se ha esfumado. Luego, te hablo por experiencia, tampoco es para tanto y, además de la penitencia, es bonito y se pasa bien. Un abrazo fuere,
E.

Ignacio Trujillo dijo...

Gracias Enrique, ya pasó. Claro que es bonito. Aunque cuesta me encanta. Son muchas las emociones, y se reza, se reflexiona, y se ve a la gente anónimamente tras el antifaz, que también tiene su gracia. Y cuando se llega a casa se abre la nevera con unas ganas...

Don Francisco de Quevedo y Villegas dijo...

Al mosquito de la trompetilla.

Ministril de las ronchas y picadas,
mosquito postillón, mosca barbero,
hecho me tienes el testuz harnero
y deshecha la cara a manotadas.

Trompetilla que toca a bofetadas,
que vienes con rejón contra mi cuero,
Cupido pulga, chinche trompetero,
que vuelas comezones amoladas,

¿por qué me avisas si picarme quieres?
Que pues que das dolor a los que cantas
de casta y condición de potras eres.

Tú vuelas, y tú picas, y tú espantas,
y aprendes del cuidado y las mujeres
a malquistar el sueño con las mantas.

Gonzalo dijo...

Me gusta ese "qué pocas ganas o ninguna".

Llevo unos años sin pasar la Madrugá bajo un antifaz, pero recuerdo que cuando a mi alrededor veía esa ilusión y ganas por salir, yo intentaba disimular ese mismo sentimiento: Qué pocas ganas, o ninguna.

¿No se trata de eso, de penitencia?