sábado, 28 de mayo de 2011

No le perdono a mi miopía que me vaya borrando las estrellas.  

4 comentarios:

JuanMa dijo...

Pues a mí, que una amiga, hace muchos años, me dedicaba el piropo de ζαλερρόμματος, ahora me han salido telarañas en la vista.

Un alivio: me ha tocado la palabra de verificación exputrit, es decir, ex-putrit.

Juan Ignacio dijo...

Duro.

(Podría tentarme a hacer un comentario sobre una interpretación espiritual o trascendental de esta chincheta, pero no ando lúcido. Recuerdo, eso sí, esas lejanas estrallas del poema "Correspondencias").

Pero para mí lo más duro de la miopía es no poder distinguir rápido al amigo que viene. (Porque como decía Atahualpa Yupanqui: "cuando dos se quieren bien, de una legua se saludan").

Gonzalo dijo...

Lo peor es que cuando uno se va acostumbrando a perder esas estrellas o a no ver a esos amigos... empieza a lamentar que lo que fue nuestro fuerte, la lectura de la minúscula lista de ingredientes o cosas así, también se nos empieza a escapar...

Marulino de Italica dijo...

Uffff ... hoy me habeis dado en tó el bebe...