domingo, 16 de diciembre de 2012

Del bolsillo


Como los silencios del blogg pueden malinterpretarse, os aviso que estoy bien, sólo que muy distraído. Con los artículos me pasa igual, así que el último me lo tuve que sacar de un bolsillo vacío, en todos los sentidos.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué bien. Creía que sólo a mí me pasaba eso de no saber en qué bolsillo tengo las cosas. Dudo que ante un ataque de corazón, en invierno, atine con el que guarda la nitroglicerina.
Jilguero.

Anónimo dijo...

Muy bueno. En casa tenemos un cartel publicitario de Barbour en el que se ven las cosas que aparecen en los bolsillos de las prendas cuando las mandan a arreglar. La tesis del publicista es que esa era la mejor forma de describir a sus clientes. Te mandaré una foto.
BV

Enrique García-Máiquez dijo...

Yo, que sobre despistado soy hiponcondríaco, llevaría una pastilla en cada bolsillo. Se lo aconsejo vivamente. No podría pasarme sin un comentarista como usted.

¡Quiero el cartel de Barbour!

Anónimo dijo...

Cuánta amabilidad. El remedio que me ofrece no me sirve porque la cafinitrina (por error dije nitroglicerina) viene en spray y no podría soportar la carga de tantos tubitos como bolsillos. Pero no hay cuidado. Siempre se exagera, y “el tubito”, si no se me olvida en casa, tiene bolsillo asignado y de fácil acceso.
Jilguero.

Ignacio Trujillo dijo...

Como acabo de leerlo te lo transcribo. También Chesterton opinaba como tú, no solo de los restos del naufragio, sino también de los de los propios bolsillos: "Supongo que cada una de ellas debía de reflejar lo primigenias y poéticas que son las cosas que uno lleva en el bolsillo, el cortaplumas, por ejemplo, el arquetipo de todas las herramientas humanas, el hijo de la espada. En una ocasión pensé escribir un libro de poemas dedicado enteramente a las cosas que llebava en el bolsillo, pero me pareció que sería demasiado largo y ya pasó la época de la gran épica" (de un ensayo titulado Un trozo de tiza. Correr tras el propio sombrero y otros ensayos)

¡Yo también quiero el cartel del Barbour. Reenvíamelo!

Enrique García-Máiquez dijo...

Mil gracias, Ignacio. Ya sospechaba yo que todo era muy chestertónico, pero había olvidado ese artículo en concreto. Voy a retocar el artículo para dejar más constancia de ello y para incluir las listas y los tickets de las compras que dice una alumna mía que son un clásico de los bolsillos.

Abrazos, E.

Por supuesto, con lo de la cafinitrina, me quedo mucho más tranquilo.