sábado, 18 de enero de 2014

Interior intimo meo et superior summo meo



Sigo admirado por el poético juego de matrioskas de Tim Minchin, y por eso me atrevo a poner sobre las lyrics mis sucias manos. Para completar el juego y cerrar el círculo. Vamos:

Éste es mi Dios, 
más grande que la idea de grandeza.
Yo vivo en Él,
me abarca, haciendo girar el Universo
como un trompo.
Éste es mi Dios y está muy bien,
en Él paso la inmensa mayoría de mi tiempo.
No es perfecto 
porque se ha encaprichado
—con una absoluta falta de sentido común—
de mí.
No es perfecto, ya ven, pero es mío, 
y está bien. 

[Ahora sigue Minchin]





[Ahora acabo yo]

Éste es mi Dios 
                              y vive en mí.
Está dentro de mí, detrás de todo, allá en el fondo
y cierra el círculo,
                                 que es un abrazo
cósmico y un pellizco minúsculo, 
                                                           suyo 
                                                                      y mío.
Éste es mi Dios y vive en mí
adentro y más adentro, siempre adentro,
y pasa ahí la minuciosa mayoría de mi tiempo
—no del suyo, que no tiene
sino eternidad—.
Y no es perfecto 
porque deja que me olvide,
disimula y se esconde.
Y encima es vulnerable:
                                           puedo echarlo.
No es perfecto, por tanto, pero es mío, y está bien.
Sería menos bueno si fuese más perfecto
y está muy bien. 


8 comentarios:

Cavalcanti dijo...

¡¡¡Muy arriesgado!!! Pero un poeta católico debe atreverse, maravillado, hasta con un entusiasta de Dawkins. ¿¡Enhorabuena!?

Marcela Duque dijo...

¡Y esto también está muy bien! :)

Anónimo dijo...

Juan Ignacio ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Interior intimo meo et superior summo meo":

genial

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias por los comentarios, y por las preguntas, querido Cavalcanti. La verdad es que no lo escribí pensando en un pulso poético con Tim Minchin, sino lamentando que le faltaran dos piezas esenciales en su bien montado juego de matrioskas, una por cada cabo (dos) que se unían en un abrazo (o sea, tres). Seguro que san Agustín y Minchín y, sobre todo, Dios se merecerían más esfuerzo literario de mi parte, pero me limité a estos pespuntes.

Javier Vicens dijo...

¡Bondad graciosa!

Cordelia dijo...

Me deja sin palabras, salvo una: ¡maravilla!
Gracias a don Javi por compartirlo eb FB.
Con permiso, pongo un enlace en mi blog

yomisma dijo...

Mucho mas bonito que la canción del tipo este. Me temo que lo voy a hacer mío y lo voy a traducir al inglés, y lo voy a compartir... Porque tantos no se dan cuenta de este Dios "imperfecto" que les ronda toda la vida y que esta loco por ellos... Gracias.

Caminando dijo...

Como siempre genial!! Que suerte haber descubierto este árbol, en el que cada día se enganchan más cerezas. Gracias!