viernes, 24 de enero de 2014

La tercera chimenea


Ha llegado a obsesionarme la tercera chimenea de la casa, la más alta, encima. Es falsa. Las otras sí funcionan y echan humo, como una bandera familiar, ondeante. Con el jaleo de la obra de reforma, tan espantoso, no caí en la cuenta. Y ahora toda la casa la corona una mentira tonta.

Terminantemente me ha prohibido Leonor (y el sentido común) ni pensar en meterme en otra obra para hacerle un hogar a esa chimenea y ponerla en funcionamiento.  Así que he tenido que buscar consolación por la filosofía. He pensado que quizá aniden algunos pájaros en esa chimenea hueca. Sería una solución alada. Por si acaso no se deciden y aunque lo hagan, en nuestro dormitorio, que está justo debajo, he empezado a encender una vela, que vale y tiembla

Y siempre el más alto consuelo: el cielo. Que está sobre la chimenea y es verdad. Así, siempre, símbolo y hecho: sobre nuestras mentiras irremediables, el aire, las nubes, el cielo.

4 comentarios:

Juan Mazoy dijo...

Está pidiendo una veleta. Quizás sea eso lo que está esperando...

Juan Ignacio dijo...

Una veleta, qué buena idea.
Más ambicioco, unas pequeñas campanas; claro que va a parecer un templo...

Enrique García-Máiquez dijo...

Lo de la veleta es la solución perfecta. Si consigo una que me guste (o mejor, alguien que haga la que diseñemos nosotros) espero que puedas venir, Juan, a casa a celebrar la coronación de nuestro hogar con esa verdad al viento.

En mi trabajo, desde el departamento, oigo las campanas de no sé qué iglesia a las doce. Y es maravilloso.

Ignacio Trujillo dijo...

Más bien Leonor (terminantemente). El sentido común de un poeta deja mucho que desear...
Muchas gracias por el enlace.