lunes, 1 de junio de 2015

¿Cenar con quién?




En el artículo de hoy, como en todos, hay que recortar por todas partes. Esta vez ha sido más doloroso por ser dantesco. Sobró la sobrasada, pero también la mística. Pensando en con quién cenar de toda la historia, yo, naturalmente, pensé en Jesús. El primer reparo era su condición de artista, que pedía la pregunta y yo soy muy de jugar según las reglas. Pero creí que sí: el hombre perfecto también tenía que ser artista, y ahí está la belleza plástica de mucha de sus imágenes y parábolas. El segundo reparo fue invencible, como eucarístico. Con Jesús, de hecho, ceno todos los días, cuando voy a misa. Qué falta de fe, pues, pedir una cita a un entrevistador de Babelia. 

Lo que me llevó a otra cuestión. ¿Se puede ser diarista sin consignar cada día ese encuentro personal con Jesucristo? Un diarista católico tendría que dedicar su entrada de cada día a describir su comunión. Imaginad que yo tengo un encuentro real con Dante y vengo aquí y no digo ni mu, sino que si Miquel Barceló y tal y cual...