lunes, 19 de octubre de 2015

Informe del paraíso


Me llamó la atención una insólita certeza mía. En el Cielo hablaré un inglés perfecto, good heavens!, me dije. Umm, pensé. Y un portugués pasable, y algo de latín. Pero no alemán. No me veo hablando alemán en el paraíso. Y entonces caí en las raíces de la certeza y me pareció muy bien: la gloria será la culminación de nuestros esfuerzos y afanes, pero no una imposición ex nihilo de nada. Por eso, aquí, hay que abrir el corazón, quererlo todo y a todos. Como se pueda. La perfección ya vendrá más tarde.


7 comentarios:

Gonzalo García Yangüela ن dijo...

Entonces en "mi" Cielo... nadie hablará inglés... ;-)

Ana R. Agüero dijo...

Enrique, me alegra el corazón leerte. Gracias por compartir estos pensamientos tuyos con nosotros. Son pura poesía, y como tal, vislumbres de Verdad. Gracias.

A. Nónimo dijo...

En el Cielo, y en los demás lugares, de la Divina Comedia, los personajes que hablan con Dante o Virgilio (o Beatriz) lo hacen en el italiano de Dante (o al menos él lo percibe así). Por mí, de acuerdo (siempre que sea el de Dante, claro, y no, un poner, el de Berlusconi).

João Filho dijo...

Português! Português! rsrsrsrsrsrsrs E com sotaque brasileiro. Abração fraterno daqui das Índias Ocidentais.

Roge dijo...

Me hace usted pensar en tantos escritores, ingeniosos y brillantes en un determinado género y registro literario, pero empeñados en dedicarse a otros para los que el Cielo les negó su gracia. No todos irán al Cielo, pero sí muchos de ellos. Y allí, ¿verán cumplida su aspiración de dedicarse, por ejemplo, a la poesía? ¿O escribirán las cosas que les gustan a los lectores? Porque algunos lectores irán también al cielo, ¿no? ¿O lo que escriban será para los lectores del Purgatorio? Lo único teológicamente seguro es que en el Cielo no habrá críticos.

Enrique García-Máiquez dijo...

Qué imagen excelente, vista desde el espejo: los escritores en el purgatorio; los lectores, en el paraíso. Muchas gracias a todo.

Enrique García-Máiquez dijo...

Sotaque brasileiro, se Deus quiser