domingo, 25 de octubre de 2015

Embaucar al mismo diablo


Hoy, que tenía mucho interés en colgar mi artículo y enlazarlo incluso en Rayos y truenos, se ha caído la página de opinión del Diario. Parece una defensa de Trampolínk, donde lo cuelgo, qué remedio.

Y como en el artículo no me cupieron todas las citas demostrativas, las traigo, como tenía planeado, aquí:


[Soneto de Berowne] Aunque perjuro para conmigo / para contigo seré fiel. 
*  
[Lo de la unanimidad como método de exculpación.] Dumaine: El mal, sirviendo de ejemplo al mal, borraría de mi frente la tacha de perjuro, pues nadie es culpable cuando todos desatinan. 
* 
[Lo de exigir una ingeniosa justificación intelectual] 
El Rey: Entonces dejémonos de charla; y tú, querido Berowne, demuéstranos ahora que nuestro amor es legítimo y que no hemos quebrantado nuestra fe. 
Dumaine: Eso es; ve el modo de excusar nuestra falta. 
Longaville: ¡Oh! Alega algún argumento que nos permita proseguir; alguna ingeniosidad, algún subterfugio, con ayuda de los cuales podamos embaucar al mismo diablo. 
Dumaine: ¡Algún remedio al perjurio! 
* 
[Pero después de que Berowne ha desplegado todo su ingenio argumentativo, remata en un aparte:] El que siembra cizaña no coge trigo […] Las mujeres veleidosas pueden ser un azote para los hombres perjuros. Si eso sucede, nuestro cobre no adquirirá mejor tesoro.  
* 
Catalina: … millares de versos, atestiguando la fidelidad de su amor: enorme traducción de hipocresía, compilación servil, profunda necedad. 
* 
Princesa: Ni a Dios ni a mí nos gustan los hombres perjuros. 
[cuando el Rey le explica que es en virtud de ella que ha roto su juramento, replica la princesa:] No os equivoquéis acerca del sentido de la palabra virtud. Debierais haberla reemplazado por la de vicio, pues jamás la virtud ha tenido por norma quebrantar los juramentos de los hombres. 
[…] 
Tanto es mi odio a tener que reprocharme haber sido la causa de ruptura de un juramento prestado con sinceridad! 
[…] 
Nada de eso, señor. Juro que os equivocáis. [Ella sí puede jurar, recordando el juramento equivocado por aproximación irónica.] 
* 
Berowne: Cuando las estrellas vierten su maleficio sobre un perjuro, ¿qué rostro de bronce resistiría? Heme aquí, señora. Hazme víctima de tu numen. 
* 
Berowne: Hago aquí el juramento … de que en adelante mis cumplimientos serán formulados por un “sí” burdo o por un honesto “no” de andar por casa. […] Escribid sobre estos tres: “El Señor se apiade de nosotros” [inscripción que se ponía en las casas de apestados] Están infectados. A su corazón acude el mal. Tienen la peste. 
* 
Princesa: La [excusa] más bella es una confesión leal. 
* 
Princesa: ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Deteneos! Habiendo violado ya un voto, no os arredrará ser perjuro. 
* 
Berowne: Para que nuestro perjurio sea más horrible todavía, hemos perjurado dos veces: la primera voluntariamente, la segunda por error. Bien empleado nos está. 
* 
El Rey: Berowne van a cubrirnos de vergüenza [los comediantes, justamente, que es lo que está haciendo Shakespeare]. No les dejéis acercarse. 
Berowne: Estamos a prueba de vergüenza, señor. 
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Armado: He visto el día del ultraje a través del agujero reducido de la discreción. [Ahora Adriano de Armado habla por nosotros, los espectadores. Y en inglés, más claro: For mine own part, I breathe free breath. I have seen the day of wrong through the little hole of discretion]
* 
La Princesa: Nos parece todavía muy breve el tiempo para pactar un contrato a perpetuidad. No, no, señor. Vuestra Gracia ha perjurado en demasía.