jueves, 4 de febrero de 2016

Edipo en Colono


Me acuerdo continuamente de Edipo en Colono porque la que más me acompaña en mi mudez absoluta sobrevenida y la que mejor entiende mi lenguaje gestual es Carmen. Lo entiende perfectamente. Su madre, no. He descubierto que Leonor me quiere, sobre todo, por la conversación. Pero me distraigo, estábamos con Antígona, digo, con Carmen.

Me dice que no hable, le divierte oírme con los ojos y adivina como nadie lo que digo con las manos. Ay, Edipo, aunque disimules, qué feliz tuviste que ser acompañado en tu desgracia por Antígona. 

Carmen me ha dicho esta mañana: "No puedes hablar, pero puedes escucharme". Eso sí es consuelo. Y se ha sentado en mis rodillas y me ha dicho: "Si estuvieses ciego, podrías hablar, pero no podrías ver". Se ve que también ella tenía un pálpito sofocleo.