martes, 23 de febrero de 2016

Silencio



Estos días en que, por prescripción médica, estoy en un silencio absoluto están siendo, contra lo que pensé en su momento, de muy poca escritura, incluso en el blogg. En mis correos y whatsapp caigo en el emoticono continuamente, como si mi lenguaje gestual se impusiese también en el escrito. He pensado que ha habido grandes escritores ciegos, de Homero a Borges, y sordos, de Ronsard a Fernando Ortiz, pero, ¿mudos? Y lo curioso es que, puestos a ser escritores, ¿quién con más motivo que un mudo, no?

Voy descubriendo —palpando— los secretos vasos comunicadores que van del lenguaje cotidiano a la escritura, y me quedo pasmado, boquiabierto.

(Es verdad que del lenguaje coloquial a la escritura auténtica hay que pasar por un trecho de silencio, pero si falta el primero, se pierde un polo de la tensión.)