viernes, 26 de febrero de 2016

Qué bueno


Me llega que han borrado mi nombre de una lista por mi catolicismo a machamartillo, y me alegro y me regocijo de poderme aplicar la hermosa bienaventuranza: "Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa".

Y más aún pensando en lo bueno que es Jesús, porque no dice "cuando os persigan todos". Basta que en un sitio te tachen de una lista para que se te aplique la maravillosa promesa ("vuestra recompensa será grande en el Cielo"). Realmente es el ciento por uno. Igual que no se acabarán las ciudades de Israel (Mt 10, 23), no se acabarán las cabeceras ni las revistas donde escribir...

Me consta que hay también al que le escuece mi alegría incombustible. Pero que piense que no estaría tan contento si me hubiesen tachado de la lista por no escribir bien. Huy, eso sí que me hubiese preocupado. Cada cual acarrea sus certezas y sus inseguridades.





7 comentarios:

El lejano dijo...

" la maravillosa promesa ("vuestra recompensa será grande en el Cielo"). Realmente es el ciento por uno."

Una de las cosas que siempre me ha chocado más en el el cristianismo (y lo dice un creyente lector de místicos) es la relación "comercial" que
establece su Dios con los hombres (sobre todo en el Antiguo Testamento): si crees en mí, te doy una gran recompensa. Y yo, ya en la
adolescencia, me preguntaba: pero entonces, ¿dónde está el mérito? Invierto un euro y recibo un millón. Soy bueno unos años y seré
feliz eternamente. ¿Hay mejor negocio que la fe?

Digo cristianismo pero habría que decir de un cierto cristianismo, puesto que cristianismos hay varios. El más profundo, el más puro es
para mí el del Libro de Job, a mi juicio el libro más importante de la Biblia. La verdadera fe es la de Job, que sigue creyendo a pesar de
las desgracias que le suceden, no la del que negocia con Dios la suya.

La vida no es un mercado, sino el lugar donde aprender a amar SIN
CONDICIONES a Dios, donde rendirse SIN CONTRAPARTIDAS totalmente a Él, como lo propugnan todos los místicos: "El punto más alto de la elevación se encuentra en la humillación más profunda [ante Dios]" (Maestro Eckhart). "Nuestra sumisión [ante Dios] debe ser infinita". (Bahya Ibn Paqûda, místico judío muy influenciado por el sufismo). "Imposible penetrar en la verdad sin haber conocido el propio aniquilamiento: sin haber permanecido durante mucho tiempo en un estado de total y extrema humillación" (Simone Weil).

A mí la apuesta de Pascal me ha parecido siempre indecente.

Gonzalo García Yangüela ن dijo...

Y ¿se podría saber qué lista era esa?

Digo, por si a este lado también hay quien quiere tachar...

Enhorabuena. Doble, porque alguno no la entenderá.

Anónimo dijo...

Esa relación comercial a que se refiere el comentario anterior puede que sea un aspecto de la condescendencia de Dios con los hombres, como lo es la encarnación.

Anónimo dijo...

Llamar a lo de Job "cristianismo" es un tanto anacrónico, ¿no?

Dal dijo...

No me mueve mi Dios para quererte (etc).

BV dijo...

Vaya empanada mental de la que haces ostentación, Lejano.



Empanadillo dijo...

Enhorabuena, amigo. Y en efecto es más un caso de bienaventuranza que de ciento por uno. ¡Mucho mejor! A mí me pasa como al Lejano: aunque la frase del ciento por uno es de Nuestro Señor, me gustan más otras, también suyas. Como «tu nombre (Enrique) escrito en el cielo».