miércoles, 11 de mayo de 2016

No tan bonito


A mi suegra que fuésemos a ver con los niños Murieron con las botas puestas no le pareció pedagógico, aunque no dijo nada. Luego, cada vez que se asomaba, era con tan mala suerte que le estaban clavando una flecha a alguien.

Enrique se fue entusiasmando y se le notaba porque se refería a los hombres del Séptimo de Caballería como los españoles. Síntoma evidente de identificación. 

Cuando acabó la película, Leonor, Carmencita y yo, transidos de emoción por el cumplimiento del deber hasta el extremo y la justicia post mortem y la gloria eterna, dijimos: "Qué bonito". Pero Quique no piensa que en las guerras lo importante sea participar y puntualizó muy serio y muy firme: "No tan bonito".


3 comentarios:

Gonzalo García Yangüela ن dijo...

tsé... yo desde pequeño detestaba los "western" porque siempre ganaban los malos. Es decir, la caballería. Sin gustarme, este me consolaba porque no quedaba ni un rostro pálido.

Si un hijo mío se identifica con Custer, lo echo de casa.

:-)

Vicente dijo...

Más que con Custer, al ver esa película , uno se identifica con la imagen de él que nos transmite Errol Flynn. En la vida real tanto uno como el otro no eran precisamente individuos a imitar, no obstante admira la capacidad de Hollywood de transformar tipejos en héroes.A mi de pequeño me encantaba esa película, ahora solo salvaría a Olivia de Haviland.

Enrique García-Máiquez dijo...

Jo, Vicente, justo eso era lo que tenía previsto contestar a Gonzalo. Muchas gracias.