miércoles, 20 de diciembre de 2006

Entre comida y comida...

Si siguen así las cosas, vamos a tener que aggiornar la letra del villancico y que la Virgen aparezca peinándose con su peine de plata fina entre comida y comida de Navidad. Lo que no hace falta cambiar, por lo que vemos, es eso de "beben y beben los peces en el río, beben y beben..."

Por suerte, entre festejo y festejo, seguimos recibiendo villancicos. O sin recibirlos, pero visitándolos gracias a las nuevas tecnologías. Tal vez Baltanás haya sido el primero en escribir un villancico virtual hasta con enlaces.

Al buzón, como toda la vida, me ha llegado el de José Mateos, ilustrado por su hijo Emilio. Es emocionante. Leyéndole me ha entrado un calorcillo muy bueno en este día gélido.
VILLANCICO DIALOGADO

--María, dime, ¿qué anuncian
en la noche esas fogatas,
esos cantos y esa estrella
que brilla como la escarcha.
Dime, ¿qué anuncian mis sueños,
María? ¿Y esas campanas
que prometen una vida
eterna como mi infancia?

--Que el amor quiere ser hombre,
José, con dudas y lágrimas;
que en un cuerpo enfermo y débil
quiere encarnar la palabra,
y que Dios quiere ser niño
que berrea y hace caca.

--¿Te has vuelto loca, María?
¡Si esos son cuentos y fábulas!

(Y María se sonríe,
se acaricia el vientre. Y calla.)

Para remate de la dicha, he recibido también el Christmas de la Fundación Caballero Bonald. Y en él, qué gran sorpresa, un poema de Pilar Paz Pasamar, titulado "Maitines", en el que palpita un verdadero sentido navideño. Lo valiente no quita lo cortés, y yo me quito el sombrero sin una pizca de ironía ante la inesperada infracción. ¡Albricias! El poema (con la excepción del primer verso de cada estrofa y los dos finales) no me entusiasma demasiado, por algo redicho, pero, bueno, es Navidad, y además yo también tendré que colgar mi villancico y me interesa dejar claro que en estas fechas misericordiosas la intención es lo que cuenta.

MAITINES
(Monasterio de la Oliva
Carcastillo)

Un solo pájaro despierta el universo.
Un solo trino desenvuelve la enroscada madeja
y en la nave interior, en posturas fetales,
caracolean salmos primerizos,
gira la noria tempranera
y del profundo pozo hasta el brocal del labio
el agua de los salmos adviene como un chorro.

Por Ti madruga el aire,
la semilla se yergue desde el terrón materno;
pugnan por asomar los tréboles,
las ramas desperezan su postura nocturna,
siente hambre de fiera,
miedo o felicidad el hombre que ha soñado,
madrugan y anticipan su sed los deseosos
pendientes de que Tú descorras las cortinas
y nos des la ración de pan, de alpiste y agua.

8 comentarios:

Inma dijo...

Estupendo y original el artículo "Entre comida y comida". Gracias por los muchos villancicos que nos van llegando a todos gracias a estos rayos y truenos tan navideños, como debe ser.

Anónimo dijo...

Enrique: del "Manojito de flores o sea Colección de poesías para felicitar los días, pascuas de navidad y otras fiestas"
Para los Maestros

Décima

Os debo mi educación
y las muestras de cariño
que a mis defectos de niño
opuso vuestra razón.
Vos guiasteis mi instrucción
con noble celo y ardor:
y así muy justo es Señor
que en tan señalada fiesta
os reitere mi protesta
de gratitud y de amor.


Otra

Cuando alegre os felicito
las Pascuas de Navidad,
confío en vuestra bondad
pues el don es pequeñito.
Así pues a este escrito,
mi ilustrado Preceptor,
dadle vos justo valor,
que son mis tiernos anhelos,
el loar vuestros desvelos
del modo que sé mejor.


Otra

El aguinaldo, Maestra,
para vos más favorito
espero será el escrito
que vuestro afán nos demuestra;
sea pues la débil muestra
de mi aprecio a su bondad,
y por seguro contad
que inmensos bienes os diera,
si en aguinaldo pudiera
convertir mi voluntad.

Otra

Admitid condescendiente,
mi venerada Maestra,
esta muy sencilla muestra
de mi afecto reverente;
si todo el año ferviente
vuestros afanes secundo,
en estas Pascuas, que al mundo
llenan de inmenso alborozo,
también tomo en vuestro gozo
un interés muy profundo.

Anónimo dijo...

¡Se me olvidó!: el autor del comentario anterior soy yo: uno de tus alumnos

Rocio Arana dijo...

Ole qué bueno es el poema de Mateos. Y tu artículo me ha hecho reír a carcajadas.

Miguel Ángel dijo...

Qué alegría recibir un villancico de un alumno, para mí sería el mejor regalo, porque es señal del testimonio que uno va dejando. Enhorabuena pues por ello, Enrique, y a tu alumno anónimo por su destreza.

Y sin que tenga nada que ver con lo anterior, se me ocurre:

A María mira el niño,
preocupado, balbuciente,
junto al pesebre, tumbadas,
dos barbies desvergonzadas
¡y dos kens desmelenados!
No te preocupes, mi niño,
y mira para otro lado,
que son los tiempos que cambian
aunque a todos nos dé lástima.
Ya no es carpintero papi,
se nos volvió zapatero,
y ha llamado a sus amigos
a montar el belén laico.

Ea,

felices fiestas a todos

http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276295265.html

Juan Ignacio dijo...

Qué magnífico eso de...

(...) una vida
eterna como mi infancia.


Y el final más que mejor.

Y muy bueno tu artículo con el rescate del banquete; por algo el banquete es un signo cristiano.

AnaCó dijo...

Muy gracioso el alumno, con lso tiempos que corren para la enseñanza, creo que si un profesor recibe algo así quizá le sobrevendría un infarto de la emoción. Muy bueno el artículo!

E. G-Máiquez dijo...

Habiendo sobrevivido al infarto de emoción gracias a la intriga que me mantiene en vilo de qué alumno puede ser ése con tantas décimas de guasa, se lo agradezco de todo corazón. Y que me perdone si hoy las notas le decepcionasen un poco, que no sé...