miércoles, 31 de diciembre de 2008

¡Feliz año viejo!

Recordad: los artistas son los que saben acabar las cosas.

Y no olvidéis el proverbio viejo y claro que clama Deyaneira en Las traquinias: "Llamar a un hombre [o a un año, añado yo] feliz o infeliz... Eso no se puede saber hasta el día de su muerte". Así que ánimo, muchachos, que en estas horas nos jugamos el 2008.

Mañana nos deseareamos feliz año nueve.

martes, 30 de diciembre de 2008

Consejos y propósito

Amigos y maestros me desaconsejan el blogging. Argumentan que es perjudicial para mi creación poética. Aunque el paternalismo le repatea al hijo díscolo que todos llevamos dentro, yo agradezco muchísimo esos desconsejos. Imaginad que me animaran: "Dale al blogg, muchacho, y así, por lo menos, no cometes poemas..." Los agradezco y reconozco que me pasa (escribo menos poesía), pero abrigo dos capas de ilusión. Como la Navidad es tiempo de ilusiones, las cuento. La primera, que escribir menos cantidad sea mejor porque los poemas que me salgan sean sólo los invevitables. Y la segunda, que el problema del blogg no sea tanto el blogg, pobrecillo, como la vanidad, para variar. Si escribiese y punto, no me distraería apenas. Lo grave es volver a contabilizar las visitas, y volver a mirar si Ángel me enlaza en su columna dórica de la derecha, y sopesar cuánto gusta, si gusta, la cosa y defenderla a sangre y fuego en los comentarios si no gustó... Propósito para el 2009: hacer, en mi blogg, una entrada por salida. Limpiamente. No enredarme en la red.

lunes, 29 de diciembre de 2008

La voluptuosidad del hipocondriaco

Irse a la cama con tu mujer, en un ambiente electrificado, con la calefacción al máximo, cuando ella tiene la gripe y más y te tose cerca, muy cerca, no es nada, se mire cómo se mire, extraordinario. Aunque cuando se tiene hipocondría, uno da vueltas bajo la manta, inquieto, imaginándose los virus que se extienden por el aire y van arraigando hondo en su sistema respiratorio y acaban ganando la batalla en el estómago, donde sientan plaza. En ese momento de encendidas imaginaciones se siente, de una manera muy palpable, y también sacramental, el hecho de ser una sola carne. En este caso, doliente, lo que redondea el círculo. (Hipotéticamente por ahora.)

domingo, 28 de diciembre de 2008

Una higa de coral

Yo le mando a mi zagal
una higa de coral
para que no le haga mal
el ojo del rey malvado,
.....que enojado,
.....y emperrado
.....el menguado
de niños es sanguijuela.

["A la chiribirivuela", villancico anónimo]

sábado, 27 de diciembre de 2008

Susana y los viejos. Rembrandt

C.1636, Óleo sobre tabla, 47.2 x 38.6 cm. Royal Cabinet of Paintings, Mauritshuis, La Haya, y temporalmente en El Prado:

Yo, acercándome mucho: Pero, ¿dónde se esconden los viejos?
Leonor: Los viejos somos nosotros.

viernes, 26 de diciembre de 2008

El tabique indiscreto

Vivir en piso tiene múltiples encantos, que, como todo en la vida, se aprecian mejor cuando uno no vive en piso. Acogido durante las Navidades en el piso de mi suegra, los estoy disfrutando bastante. Asomado a la ventana, viendo el ajetreo diminuto de una calle de Madrid, uno, que es de pueblo, se siente como un pájaro en la rama, suspendido sobre los afanes humanos, mecido —si no por el suave viento, sí por un leve vértigo—, arrebujado en el plumón de la calefacción, a punto de romper a cantar. Luego, por la noche, leo en el salón y oigo, a través del tabique, las noticias de la radio que escuchan sin descanso los vecinos. Las oigo nítidamente, como los llantos del niño de arriba, o los gritos de no sé dónde, y, sin embargo, las noticias, gracias al tabique interpuesto, parece que ocurriesen en un mundo lejano, o no, cercano, pero ajeno. No me turban.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad


Dibujo de Nicolás García-Máiquez Mateos (véase la nube), y villancico de un servidor:
Este año no me sale
el villancico... ¿Y por qué
me tendría que salir?
¿Tengo yo la sencillez
de los pastores o el vuelo
del Arcángel San Gabriel
o entono como los coros
angélicos de Belén?

Pero como soy grafómano
no me logro contener
en un prudente silencio
y a todos jaleo: ¡Olé!
Viéndome se ríe el Niño
y entonces suspiro: Amén.

martes, 23 de diciembre de 2008

Tabaco y cine

A pesar de tantas presiones político-correctas, no será fácil que los actores dejen de fumar en las películas, ni tampoco sería aconsejable. El tabaco remarca la respiración de los personajes; y la respiración es la vida, y, poniéndonos etimológicos, el espíritu. El tabaco desempeña en el cine el mismo papel que la métrica en la poesía: hace palpable algo tan etéreo como el aliento vital.

Lo he visto claro en My Blueberry Nights, la última de Wong Kar Wai. Aunque nadie lo diría, se trata de una película muy apropiada para las Navidades, que os recomiendo efusivamente. Además de la preciosa fotografía (rozando el preciosismo sin caer en él), de las constantes sorpresas del guión, de la suave banda sonora, del humo del tabaco, además de todo eso, la historia esconde —y va mostrándonos poco a poco— un trasfondo de esperanza.

Y todavía más. Desconozco las lecturas de Wong Kar Wai, pero ¿quién no ve en la escena del beso una variación del delicado poema "Berceuse" del JRJ del Diario de un poeta recién casado? Y la frase final, que resume toda la película, ¿no es una paráfrasis de la filosofía de G. K. Chesterton, concretamente de ciertas ideas de Ortodoxia y del argumento entero de Manalive? Si no influencias, son confluencias que nos muestran una honda sensibilidad similar. Mientras tanto, las carreteras y las barras fijas de los bares son la metáfora de la cuerda floja por donde atraviesan los personajes. La cruzan limpiamente hasta el final.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Raúl Pizarro

Cuando Aquilino Duque escribió que este libro, Caída hacia la luz (Notas de un diario), Adonais, Madrid, 2008, tendría que haberse titulado Diario de un poeta a punto de casarse, me dio un ataque de celos. Ese juego de palabras se me tendría que haber ocurrido a mí, que además había tenido el privilegio de leer el libro en versión maquinuscrita varios meses atrás, cuando Raúl estaba, efectivamente, a punto de casarse.

Luego, releyendo el libro, he visto que la historia de su boda inminente apenas si sale en su diario, que no condesciende a la anécdota biográfica. La categoría de estos poemas está en su textura emocional. Yo, entrando en el capítulo de mis manías personales, destacaría la finura de su adjetivación y su ojo para los pájaros. De lo primero, un botón de maestro:
Un gorrión... Aparece suavemente
y pasea por las ramas fuertes del limonero.
Ese "fuertes", tan sencillo como suena, retrata perfectamente al limonero, que parece de alabastro oscuro, y más en contraposición a la levedad del gorrión. De árboles, Raúl Pizarro sabe tela, y hace todo un recorrido botánico-poético bajo ciruelos, nísperos, jaboneros, alcornoques, nogales, sauces y la sombra del ciprés.

Pero vayamos con los pájaros. Ya tenemos al suave gorrión, también aparece "el pincel distinguido de cualquier golondrina, / su acrobacia veloz, ágil, resuelta", y otro gorrión en un día de bochorno. La sorpresa mayúscula me la ha dado el minúsculo chochín, que yo decía que en español no cabe en un poema, y que Rául consigue nombrar con mano experta en esta refrescante estrofa:

La luz llegaba rota a la orilla del río,
hermosamente ............. rota,
y bajaba entre trinos
de mirlos, mosquiteros y chochines.

Para que esta nota de lectura no se quede sólo en un repaso raudo al ritmo de mis obsesiones personales, paso a copiar entero un poema que tiene toda la delicadeza de un haiku:

..........2 DE OCTUBRE

Las azaleas
que transplantamos
todavía resisten, languidecen
en la terraza,
recibiendo unas pocas atenciones.

Sus pétalos pequeños me reprenden
con piedad.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Adagio

La mesa redonda salió ídem. No sólo por lo animada e interesante, sino porque se dio la vuelta y yo, que había ido a disertar, salí aprendiendo mucho.

Armamos entre todos bastante ruido con el asunto de la fluencia de un blog. ¿Tiene que tener un ritmo de actualizaciones, sí o no? Yo defendía (y defiendo) que sí, pero no defendía mi ritmo, que es o era un presto, allegretto o allegrissimo... En realidad, uno tiene claro que sin silencios no hay música, y que sin remansos, los ríos son torrenteras.

Otra opción a tener muy en cuenta es la posibilidad de un ritmo interactivo: que sean los visitantes los que mantengan viva una entrada mientras van haciendo comentarios. Darles su tempo, su tiempo. Fue muy revelador el comentario de Glez. Romano en el que se hacía eco de las quejas de algunos de sus lectores que no pueden seguir el ritmo de las entradas.

Yo he ido concluyendo, y una de mis conclusiones es que ahora me toca adagio. No sé si seré capaz, porque tiendo a confundir el teclado con una batería, pero, para empezar, voy a eliminar mis propias interferencias. He abusado de colgar links a mis artículos, que son ya cuatro por semana, como mínimo. Eso ahoga cualquier blogg, así que para que esos trasvases no alteren el cauce, me los voy a llevar a una piscina con su trampolínk y todo, por supuesto.

(Sólo seguirán aquí las columnitas de La Gaceta porque por su tamaño y su tema, las concibo como entradas de Rayos y truenos.)

viernes, 19 de diciembre de 2008

Una entrada menor

Ayer recordaba el poema de Pedro Sevilla donde contrapone el tiempo de los pueblos —que siempre cruza en línea recta— con el de las ciudades (circular). Eso es una manera metafísica de afrontar las diferencias entre pueblo y ciudad. Yo, ayer, descubrí otra menor y anecdótica, aunque no exenta de encanto, como una pequeña acuarela. Entrando en Sevilla, nada más pararme en el primer semáforo de la avenida de la Palmera, me fijé en que la chica del coche de la derecha estaba aprovechando la paradita para pintarse los labios con prisa y precisión. Eso en los pueblos no se ve, probablemente porque las posibilidades de que la persona del coche de al lado sea conocida son inmensas. Luego doblé a la derecha y en Bueno Monreal, otro semáforo, otro coche al otro lado y otra chica pintándose otros labios, y arreglándose el pelo. Yo iba a hablar de blogs a una mesa redonda y por un momento, como la mariposa de Chuang-Tsu, no supe si iba a encontrarme allí con Rocío Arana o si ya estaba dentro de su blogg.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Licencia de sombra

Belén Núñez ha sido la musa de uno de los poemas más impresionantes de Pedro Sevilla, titulado, además, con su nombre: "A Belén Núñez" de Septiembre negro (Renacimiento, Sevilla, 1992). En él se contrapone el tiempo en línea recta de los pueblos con el circular y casi virtual de las ciudades. Los que somos de pueblo nos sentimos bien retratados en el vértigo de esos versos. Pero a Belén Núñez no le bastó ser musa y se bajó a la escritura. Por ahora tiene un libro, La música del sol (Barro, Sevilla, 1996) que me llegó hace poco. Es un libro primerizo, pero no tanto como para lamentar que la musa se apease de su pedestal. Ella, cuando se contiene, llega lejos, como en “Certeza”: “Qué roto está el firmamento:/ sabe ya que no me quieres”.
Y suma (restando) y sigue:

..................SOMBRA MÍA

No sé cómo te las arreglas
para estar siempre en mí.
Ni quién te dio
licencia de sombra.
Sólo sé que permaneces
en el verso
escoltando esta letra, tan tuya.

Versos estremecedores los hay a puñados. Ya que empezábamos con Pedro Sevilla, mirad cómo acaba un poema a él dedicado: “Sólo que ni tú podrás consolarme”. Qué homenaje tan bonito y tan triste, tan tembloroso, ¿no? Hacia el final del libro se descubre un veta irónica (“Para vivir” [p. 64] o “En clase de informática” [p. 71]), que nos promete muy buenos momentos con su próximo libro. Me dice que quizá salga pronto.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Del Gran Teatro al Polipoly

Mientras que el mundo era un gran teatro, los actores se tomaban a sus personajes en serio y trataban de no salirse del papel. Se daba por supuesta la presencia de un Espectador, que al final aplaudiría, o no, ay. Y, además, entre las posibilidades se contaban la tragedia, la comedia y, sobre todo, el auto sacramental. De un tiempo a esta parte, el gran teatro del mundo también ha entrado en crisis, y nos ha quedado un juego monótono según las reglas de Maquiavelo, sin actores, con tahúres.

martes, 16 de diciembre de 2008

Lectores

Hay casualidades impagables. Mientras que un lector me riñe por teléfono por haber sido muy temerario en un artículo, abro un correo electrónico en el que otro me acusa de timorato por ese mismo artículo. Ambas críticas se compensan y me quedo en medio, tranquilo por una vez.

Se ha convertido en un tópico literario asegurar que conocer a los escritores en persona conlleva una gran decepción. Por supuesto. Pero habría mucho que contar también sobre la impresión que produce conocer a algunos lectores. Aquel que al pedirte una cita te había asegurado que te admiraba muchísimo, cuando llega, en realidad, ha leído tres poemas tuyos en una antología, pero tiene gran interés en que le corrijas su libro inédito, que trae en un grueso sobre, que deposita en tus manos. Otro, en cambio, sí te leyó a fondo y te aprecia mucho, tanto —pondera, abriendo los brazos— como a Antonio Gala.

Me había extrañado mucho siempre que Luis Cernuda, cuando era un poeta consagrado, dedicase un poema a su lector futuro, uno y poeta, en el que ponía todas sus esperanzas; pero cada vez le entiendo mejor y con más melancolía; y eso que yo, sin ser tan consagrado, tuve más suerte y tengo unos pocos lectores estupendos, contando con mi madre y mi mujer. No son demasiados, pero bastan, y me hacen alentar la ilusión de que haya alguno más, silencioso, al otro lado de la página. Muchas gracias.

domingo, 14 de diciembre de 2008

¡Manda condones!

La última de Bernat Soria (o penúltima, porque ahora está reavivando la eutanasia, valga la paradoja), la penúltima, pues, o la que sea, que perdemos la cuenta con este hombre de curioso currículo, ha sido una nueva campaña a favor del koke [sik], antes llamado condón o preservativo. Las campañas a favor del preservativo son un clásico, como la lotería y los turrones. Yo no estoy en el target de esa publicidad, pero, desde la barrera, me asombra el escaso poder de convicción de los anuncios. A nuestros adolescentes las autoridades de los sucesivos gobiernos de España apenas les han animado jamás a otra cosa desde los tiempos lejanos en que yo fui, aunque parezca mentira, adolescente, y sin embargo no acaban de convencerles. Nuestro sistema educativo ha hecho un esfuerzo de síntesis y concentración en lo sexual, pero ni así. Tienen que seguir insistiendo.

Y además con adaptaciones curriculares. El anuncio conviene verlo para hacerse una idea de la gente que nos manda. Va de un hip-hop, y eso, aunque suena a ejercicio de aerobic, es un tipo de cante, así como suburbano. Oyendo la letra, lo indiscutible es que en el Ministerio de Sanidad creen que para entenderse con los jóvenes hay que hacer como los que se dirigen a los niños pequeños en diminutivos y diciendo el gua-gua y la caca; pero con voz de malote y en plan rollos, koko y stop. Y con musiquilla: “Tronco, yo no corono rollos con bombo, yo sólo con condón, con condón y floto pronto [...]. Con koko, yo gozo mogollón”.

El que flota mogollón es el ministro. Que Sanidad, frente a los 112.138 abortos en 2007 no tenga otra ocurrencia que salir con esta música, alucina, tronco. En primer lugar, porque a estas alturas, tras tantas campañas a favor del dogma de la goma infalible, no ha parado la sangría. En el último año los abortos han aumentado más de un 10 %. A muchos les parece el preservativo la panacea, pero el problema es que no lo es. Tras tanto mandar condones y recomendar condones y regalar condones, viendo cómo suben los abortos año tras año, ya podrían plantearse otras alternativas, aunque fuesen coordinadas con los clásicos anuncios del condón, y a modo de prueba.

En segundo lugar, esa forma brutal de frivolizar una concepción (“yo no corono rollos con bombos”) no es manera de concienciar acerca del valor de una nueva vida ni de responsabilizar ante los embarazos. De hecho, parece una apología implícita del aborto, ¿o no? Aunque venirles con la trascendencia del lenguaje a los creadores del hip-hop, es pedir peras al tronco, colega.

Por más vueltas que le den al koko, no se concibe (con perdón) una educación sexual que merezca los nombres nobles de "educación" y de "sexual" si no se funda en la dignidad de las personas, en el misterio (casi intangible) de los cuerpos, en un pasmo continuo ante la maravilla de la vida, en el milagro frágil del amor. Claro que para hablar de eso hacen falta mucho más que condones.
[Diario de Cádiz, 14-12-08]

sábado, 13 de diciembre de 2008

Feisbuqueando

Básicamente Facebook personaliza el Hola. Los usuarios cuelgan sus fotos y sus conocidos las ojean. Los usuarios hablan de sus viajes y de sus planes y sus conocidos se enteran de todo, y así vamos pasando el rato, que diría el maestro Pla. A mí el Facebook no me vuelve loco, porque puestos a personalizar prefiero intentarlo con El cuaderno gris, por poner un alto ejemplo. Pero nunca se puede decir de este agua no beberé, y yo hoy voy a colgar fotos de un almuerzo al que me invitaron. El lugar era "Salto al Cielo", la finca de los López de Carrizosa, rama Peraleja, y en cuanto vi el perfil de la casa me dije: ¡Esto va al blogg!
Sí, sí, os habéis dado cuenta: en versión bajoandaluza y con las rebajas que acarrea la realidad, recordaba irremediablemente a Brideshead, que es uno de nuestros lugares de encuentro. Además, yo ya había estado antes allí y mi tema, ese día, fue la memoria. También tiene un punto Waugh el nombre de la finca, que se llama "Salto al Cielo" porque antes de la desamortización era el asilo de los cartujos, donde iban los monjes viejos a prepararse para el viaje, una especie de trampolín. La capilla, muy siglo XVIII, era preciosa, como un templete. Y eso es todo. Aunque puestos a feisbuquear, ¿cómo no poneros una foto nuestra? Las cosas, aunque sean las más tontas, hay que hacerlas a conciencia.
Y luego está la dimensión social del facebook, así que ahí os arreo una foto de la compañía, en el burladero de una plazita de toros del XIX de piedra, muy bonita. Como podréis comprobar por mi relajo, no se soltó ninguna becerra, gracias a Dios:


Lo de poner los nombres de todos es puro facebook, pero eso a mí me parece demasiado, la verdad. Lleguemos a un consenso y déjemoslo en que arriba del murete está Blanca Briales, la atenta anfitriona consorte o connuera, y que las fotos son de Inés Domecq, la pobre, que no posó nada, todo el rato corriendo para adelante y para atrás con su cámara. En cualquier caso, todo esto es la intrahistoria. Vine aquí a compartir con vosotros la cúpula, el verde inglés del prado, el eco a Evelyn...


viernes, 12 de diciembre de 2008

Sin entrada

Cada mañana a las siete y veinte, con el tiempo en los talones, chorreando de la ducha, tengo que acordarme de coger antes de cerrrar de un golpe seco de muñeca la puerta de casa:
-El llavero
-La bufanda y el paraguas
-El maletín de profesor
-El portátil
-Los libros que voy a poder leer según las horas libres que tenga entre clase y
clase
-La cartera
-El dinero para dentro de la cartera (debo ya en la cafetería tres (¿o son cuatro?) cafés)
-El pen drive
-El móvil
-El cargador del móvil
-Los altavoces que me prestó un alumno para mi clase en
Madrid del jueves de la semana pasada y que todavía no le he devuelto.
-El CD con El viaje de Chihiro que me prestó una alumna a finales de octubre
-El llavero del IES con las llaves de las aulas y de mi departamento
-La tarjeta de fotocopias
-El Purgatorio en traducción de Dorothy L Sayers, que me ha pedido Aurora Rice
-Los exámenes corregidos de Soldadura
...No quiero entrar en más detalles penosos, pero entre otras cosas, se me ha olvidado el pen drive donde llevaba la entrada de hoy.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Otro jueves

Salgo con tiempo de sobra, pero el tráfico se espesa inesperadamente, como siempre. Ya estoy mirando al reloj como si fuese un cronómetro. Según el color de los semáforos pienso “No llego” o “Sí llego”, deshojando la margarita a ritmo de embrague. Y lo peor me espera allí: el aparcamiento impracticable.

Llego al sitio y empiezo a dar vueltas. Muy cerca, pero en dirección prohibida, descubro un sitio tan amplio que incluso yo podría meterlo a la primera. Pero para llegar aquí tendré que dar toda la vuelta a la manzana. ¿Me lo quitarán? Desde Adán y Eva, las manzanas son peligrosísimas. Acelero un poco, lo que puedo: delante tengo un coche verde y lento y, más allá, otro blanco. El blanco no puso el intermitente: uno menos. El verde, sí. ¿Lo habrá visto él también? Le piso los talones.

En el paso de cebra se nos interpone una familia numerosa. Mientras empujan el dificultoso carrito, he de hacer un esfuerzo por mantenerme fiel a mis principios profundamente natalistas. Me mantengo. Cuando vuelven a cruzar para recoger al abuelo, que espera al borde de la acera, ponen a prueba mi frontal rechazo a la eutanasia. La rechazo. Ya han cruzado todos, por fin, y acelero. Doy una curva cerrada y allí está esperándome mi sitio, el mío, todavía. Aparco a la segunda. Miro el reloj. Seis minutos tarde. Casi puntual. Uf, respiro. ¿Quién dijo que los jueves son rutina?

martes, 9 de diciembre de 2008

Poetas, pájaros

Si Garcilaso volviera, Isabel Escudero sería una de sus ninfas. Y si regresara el Marqués de Santillana, pastorcilla sería. Escudero es una de las poetas más encantadoras (y cantadoras) de hoy. Entronca sus breves versos, hechos de aire y gracia, con el cancionero tradicional. Su penúltimo libro, Fiat umbra, lo he recomendado vivamente en una revista de poesía, que es donde toca.

Aquí toca hablar de poetas y de pájaros aprovechando que acaba de publicar Gorrión, migajas..., una antología de sus canciones sobre aves en la pequeña, preciosa colección dedicada a poemas ornitológicos de Pre-Textos. Los hombres en general suelen tener una amistad muy honda con sus perros. Los poetas, al menos los que pertenecen al género humano, también; pero además sienten una especial querencia por los pájaros. Las oscuras golondrinas de Bécquer, el ruiseñor de Keats, la alondra de Shelley, el albatros de Baudelaire, el cóndor de Neruda, el chochín de Chesterton, las urracas de d’Ors, la zumaya de Lorca, el pájaro solitario de san Juan de la Cruz y de Leopardi, el gorrión de Catulo (que lo fue de su amada), etc.

Natural: los pájaros, como los poetas, se andan por las ramas, agitan las plumas, van de vuelo, tienen ojillos febriles y, sobre todo, cantan, cantan. Como Isabel Escudero: “Se escapó el pájaro/ por el roto/ que abrió su canto”. Se escapó, sí, hasta venir a comer migajas, ¡oh!, en nuestras manos.

lunes, 8 de diciembre de 2008

La batalla de Lepanto

No, no asustaros, que ya sé que la batalla de Lepanto fue el día de la Virgen del Rosario y no el de la Inmaculada. Hoy es día de primer aniversario, lo recuerdo. Lo de Lepanto es porque tengo el cuerpo ligeramente cortado y no estoy para nada, nada. O solamente para acordarme obsesivamente de Cervantes, que con unas fiebres serias se empeñó en dejarse la piel (y la mano) en la mayor ocasión que vieron los siglos. También me acuerdo de mis enfermos conocidos que llevan lo suyo con mucha más gallardía que yo mi pequeño corte de cuerpo. Qué valientes todos, uf.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Justificaciones

Mi apellido nobelesco [sic] ya me exige alguna introducción. Las explicaciones con mi lugar de nacimiento son más largas. Lo más fácil hubiese sido decir directamente que nací en El Puerto, y punto. Pero yo le tengo cariño a Murcia, como es natural. Está, además, la cita de Gaya: “Para mí las cosas murcianas, este paisaje por ejemplo, tienen mucha importancia. No tengo raza allí, pero se ve que ese primer llanto cuando uno aparece tiene mucha importancia, no sé, son cosas secretas". En Ardua mediocritas intenté aclarar el asunto con un versículo: "Nací en Murcia y soy del Puerto de Santa María", pero quien dio en la clave fue Feu, que me puso entre paréntesis (Murcia, pero El Puerto de Santa María, 1969). Queda un poco prolijo, paradójico, barroco, ya lo sé, pero es lo que hay, y tampoco voy a quitarle el Santa María a mi pueblo ni, mucho menos, mi pueblo a Santa María. Así estaban las cosas; ahora, parece, vamos a tener que empezar a justificar también nuestros sexos. Qué entretenidos vamos a estar.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Lenguaje no verbal

En mi IES hay un alumno con una grave deficiencia mental. Necesita apoyo continuo, y yo, aunque lo intento, no he conseguido aún distinguir, entre las dos señoras que se alternan, cuál es la asistente social, cuál su madre. Me parece bonito.
*
Ayer, en la estación de tren, según salíamos, un hombre de unos treinta y muchos años saludaba con una cara radiante de ilusión por encima de mi hombro a alguien que venía detrás de mí. Pensé: "Con menos años, sería su novia, pero..." Me volví, curioso, y vaya, efectivamente, estaba saludando a su madre.
*
A cambio, en El Puerto, vi hace unos días a un matrimonio que durante su paseo se había encontrado con otra señora. Se habían parado los tres a saludarse animadamente. Algo no encajaba, sin embargo. Me fijé mejor y pude comprobar que el marido estaba vuelto, como con sorpresa y alegría, hacia su propia mujer.

jueves, 4 de diciembre de 2008

El curso infinito

Funes, el famoso memorioso, necesitaba como mínimo un día para recordar un día; yo necesitaría una clase entera, como poco, para precisar lo que dije en la clase anterior, y así sucesivamente.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

En camisa de once crisis

Si no las enumero todas es porque varias se me han quedado fuera de los 2607 caracteres con espacio del artículo. Pero tiempo habrá, por desgracia, para ir una por una. Ah, y una errata: la columna se titulaba "Las crisis y las cruces".

martes, 2 de diciembre de 2008

Pedro Serna


"Anémonas", Acuarela, 33 x 50 cm., Catálogo Murcia, una mirada. Murcia, 2008. Prólogo de José Mateos, textos de Paul Cézanne y Vincent Van Gogh.

lunes, 1 de diciembre de 2008

La perfecta casada

Aprovechaba las primeras horas de la jornada laboral para aplicarse la crema anti-edad. Luego, en la reunión con los proveedores, se limaba las uñas. La mascarilla del pelo se la aplicaba en la hora del café, y la de la cara mientras despachaba por teléfono con los de la Delegación de Londres. Durante la hora de la comida se ponía la crema bronceadora. La leche corporal la reservaba para las horas de la tarde, siempre más tranquilas. Antes de abandonar la oficina, se daba el contorno de ojos, se pintaba los labios, se extendía crema hidratante, se peinaba con cuidado y elegía el traje y el perfume para esa noche. Llegaba a casa a la hora espectacular del crepúsculo, y lucía radiante, tersa, rejuvenecida, perfecta.