sábado, 31 de octubre de 2009

Ejercicio práctico

Lee en misa una señora mayor de voz temblorosa. Acaba con el salmo: “Cuando pienso que voy a resbalar, tu misericordia, Señor, me sostiene” [Ps 94, 18]; y, sin solución de continuidad, ni corta ni perezosa, emprende el descendimiento por los empinados escalones del altar, realizando el ejercicio práctico de la lectura. ¡Y sí, la sostiene!

viernes, 30 de octubre de 2009

Reseñas (y rosario)

Ha aparecido una nueva reseña de Lo que ha llovido. Está aclick. Es sólo para suscriptores, lo siento. Pero no importa, os la resumo: me pone bien. Al leerla, he echado de menos a mi madre. Cuánto le hubiese alegrado, como todas las que estaban bien escritas. Salió una favorable pero regular redactada y que confundía la raza de mi perro y no le hizo tanta gracia: “Más la leo, menos me gusta”, sentenció. Esta le habría gustado. No tanto como la de José Luis García Martín, que le dio una de las grandes alegrías de sus últimos meses. Yo me sentiré en deuda con García Martín de por vida. No dejaré de estarlo ni aunque en el futuro destroce mis poemas o los ignore. Hubo un solícito amigo que jamás ha escrito en público nada sobre mis libros (y está en su derecho) que me llamó por teléfono para calentarme sobre no sé qué punto discutible de la reseña, y me faltó poco para, olvidando la esmerada educación materna, mandarlo a la mierda. Ya estábamos en el hospital del Puerto y mi madre seguía encantada, feliz con aquel artículo. El título ("En estado de gracia") le hacía sentirse particularmente orgullosa. De leer reseñas favorables a mis libros o elogios pequeños o menciones honoríficas en artículos de otros o en entrevistas no se cansaba nunca.

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Para animarnos a rezar el rosario nos dicen a veces que una mujer no se aburre de oír los mismos piropos. No sé yo, porque las mujeres que conozco al cabo de un rato piden un poco de creatividad. De lo que no se cansa una mujer, según mi experiencia, es de oír hablar (bien) de su hijo. En eso sí que son inagotables. Así que es muy probable que en verdad a la Virgen le guste tanto el rosario porque es una oración cristocéntrica.

jueves, 29 de octubre de 2009

Si yo fuese Hayao Miyazaki

Me gustaría dibujar la caída velocísima y cárdena de la noche en estas tardes de otoño. Lo haría así: de una esquina y otra del parque (y de la pantalla) saldrían, raudos y rasantes, unos mirlos rectilíneos, arrastrando tras ellos toda la oscuridad de los matorrales en los que se escondían. De cada cola —bastante larga, de doce plumas, con la punta cuadrada— colgaría una estela negra y húmeda de tinta china, como si el mirlo fuese un cometa de sombras. Para que nada falte, a la luz moribunda la acompañarían en el sentimiento sus silbidos. Las colas de los mirlos de aquí para allá, vedlas, como brochas a pulso, acabarían pintando todo el aire. Cuando estuviese ya bien oscuro, aparecerían los pincelitos finos, blandos y nerviosos de los murciélagos para dar los últimos retoques. Los grillos cri-cri-criticarían la escena... favorablemente.

martes, 27 de octubre de 2009

Atasco

Colapso. Me ha dado un ataque de ansiedad, con palpitaciones y otras somatizaciones diversas, menos románticas y más desagradables. Leo sobre las ganas que tengo de leer y mucho antes de acabar un libro ya he empezado otro. La lista que sigue no es un pegote sino una pelota: la que se me ha montado. (Lo de las citas sin traducir sí es un pegote a medias; la otra mitad es la prisa.) Voy como Sísifo, cargado de libros (y diccionarios), pero sin coronar nunca ningún colofón. Y sólo se me ocurre, como a Pulgarcito, ir dejando piedrecitas (frasesitas subrayadas) para no perder el camino de vuelta. Enumero los títulos que me traigo entre manos y la última frase que marqué de cada uno. Quien padezca de los nervios, mejor que no me siga.

Leopoldo Panero, Memoria del corazón, Renacimiento, 2009. ... hasta sentir la vida / ciegamente latir en donde nace. [p. 178]

Hechos de los Apóstoles, Sagrada Biblia, Eunsa, 1990. “Argentum et aurum non est mihi; quod autem habeo, hoc tibi do: In nomine Iesu Christi Nazareni surge et ambula!” [San Pedro, en la p. 89]

C. M. Bowra, Introducción a la literatura griega, Gredos, 2008. “Pues bien, ya es hora de que nos marchemos, yo para morir, vosotros para vivir. Quiénes van a lo que es mejor, nadie lo sabe, sino Dios” [Sócrates, en Apología de Platón, recogido en la p. 289]

Henry David Thoreau, Escribir (una antología), Pre-Textos, 2007. No es fácil escribir en un diario lo que nos interesa a cada momento, pues escribirlo no es lo que nos interesa. [p. 45]

James Wood, Los mecanismos de la ficción. Cómo se construye una novela, Gredos, 2009. “Sólo hay una receta: preocuparse muchísimo por la cocina” [Henry James, en la p. 9]

José Luis García Martín, Hotel Universo, Trabe, 2009. Soy tan vanidosamente modesto que, al contrario que Gamoneda (y exactamente como Cernuda), me gustaría merecer todos los premios, pero no recibir ninguno. [p. 131]

Flannery O’Connor, The Habit of Being, Farrar, Straus and Giroux, 1979. I have been busy keeping my blood pressure down while reading various reviews of my book. Some of the favorable ones are as bad as the unfavorable. [p. 391]

Frederick Copleston, A History of Philosophy, volume 2, medieval philosophy, Continuum, 2003.The condemned propositions [of Boethius of Dacia were] that “there is no more excellent state than to devote oneself to philosophy” and that “the wise men of the world are the philosophers alone”. [p. 441]

Sagrada Biblia, Antiguo Testamento, volumen 3- Proverbios, Eunsa, 2001. Beatus homo, qui invenit sapientiam / et qui affluit prudentia: / melior est acquisitio eius negotiatione argenti, / et auro primo fructus eius. / Pretiosior est cunctis gemmis, / et omnia pretiosa tua huic non valent comparari. [Proverbios 3, 13-15]

Josemaría Escrivá de Balaguer, Camino, Surco, Forja, Rialp, 1991. “Surge et ambula!” [p. 604; sí, sí, ya sé que es lo mismo que en los Hechos, y como uno ni cree en la casualidad ni juega al azar, al leerlo, pegué un bote.]

Nuevo Misal Popular Iberoamericano, Tomo 2, Eunsa, 2003. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» [p. 613]

Llorenç Villalonga, Un verano en Mallorca, Alianza Editorial, 1987. Es una buena costumbre no hablar de uno mismo. Pero quien no habla de sí mismo habla de los demás; y son los demás los que salen perdiendo con ello. [p. 177]

José Ángel Valente, Obras completas I. Poesía y prosa, Galaxia Gutenberg. En el desasosiego / de ser sin nunca tener centro. [p. 224]

H. Blyth, Haiku, volume 4-Autumn-Winter, The Hokuseido Press, 1992. Before the white chrysanthemum,/ The scissors hesitate / A moment. [Busson, en p. 1119]

Juan Ramón Jiménez, Ideolojía, Anthropos, 1990. Andar entre lo inútil envejece. [p. 423]

Cecília Meireles, Antolologia Poética, Editora Nova Fronteira, 2001. Para onde vâo minhas palabras, / se já nâo me escutas? [p. 50]

Miguel Díez R. y Paz Díez T., Antología comentada de la poesía lírica española, Cátedra, 2006. La luna y las Pléyades se han puesto, / y medianoche es pasada, / y las horas huyen, huyen, / y yo estoy sola y echada. [Safo de Lesbos, en la p. 54; me trajo al recuerdo, entre otras cosas, esta entrada ortográfica de CRM]

Nicolás Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito, Atalanta, 2009. Para resucitar la prueba físico-teológica tendríamos que fundarla sobre el desorden del mundo. Un cosmos naturalista sería una figura perfectamente regular, una “esfera perfecta”. Glory be to God for dappled things. [p. 249; me trajo a la memoria a Flannery O’Connor, of course.]

Joan Fuster, Diccionari per a ociosos, Edicions del Mall, 1986. Morir-se massa jove és un error. Morir-se massa vell, també. En general, morir-se és sempre un error. [p. 186; me trajo a la mente lo de Sócrates en la Apología, que es mucho más irónico y mejor, en general.]

Dante Alighieri, Divina Comedia, Purgatorio, Galaxia Gutenberg. D’antico amor sentí la gran potenza [Canto XXX, v. 39, p. 208]

Blaise Pascal, Pensamientos, en Moralistas franceses, Biblioteca de Literatura Universal, Almuzara, 2008. Cuando se lee demasiado deprisa o demasiado despacio, no se entiende nada. [p. 265]

lunes, 26 de octubre de 2009

Doble salto

Lo de las negrillas de Alba me tiene negro. ¡No son mías! La foto, ay, sí. Pero como Miguel me alababa el artículo el otro día en un comentario, y yo soy muy sensible al aplauso, ahí va, por si acaso cunde el ejemplo.

El otro artículo va de Hugo y el golf. Me lío bastante, lo reconozco, aunque es normal teniendo en cuenta que mi problema (grande) con el golf, además del swing naturalmente, es lo que me gusta. Quien escribe es un golfcohólico anónimo.

(Tampoco hay descartar que me haya decidido finalmente a los sendos enlaces para disimular la entrada que sigue.)

Penuel

Todas las mañanas me levanto más cansado de lo que me acuesto. Suena el despertador y amanezco con dolor de huesos, de cabeza, con malhumor, entumecido. ¿Para qué me acostaría, entonces?, pregunto angustiado, haciendo una concesión a la retórica. Ayer lo averigüé todo. El muslo me dolía, bajé cojeando, casi arrastrándome, a desayunar y allí, sentado y taciturno ante un tazón oscuro, reconstruí la noche. Me había enfrentado a un ángel. Él quería decirme el nombre que yo no quiero oír, mi nombre propio. Le exigí primero el suyo, y se negaba, hiriéndome. De pronto llegó el alba (el alba llega siempre tempranísimo) y se quiso ir y yo traté de retenerlo y se fue, se fue como se va —ahora lo sé— todas las madrugadas. Aunque inmenso (sus dos alas oscurecen la noche), probablemente sea el ángel de mi guarda, aquel de las cuatro esquinitas de mi cama antigua al que rezaba con mi madre. Igual que yo, ha crecido; pero él pretende seguir, insobornable y terrible, guardándome. Me resisto. Ahora, en la vigilia, no me explico por qué. Esta noche intentaré vencerme, rendirme. Sería lo mejor. Así descansaría.

domingo, 25 de octubre de 2009

Rara vez

Aunque escribo todos los días, cuando digo algo bueno parece como si rara vez escribiera.
[H. D. Thoreau, 26 de febrero de 1841, en Escribir, Pre-Textos, 2007]

sábado, 24 de octubre de 2009

Political Incorrectness

Sé buena, dime cosas incorrectas
desde el punto de vista político. Un ejemplo:
que eres rubia. Otro ejemplo: que Occidente
no te parece un monstruo de barbarie
dedicado a la sórdida tarea
de cargarse el planeta. Otro: que el multi-
culturalismo es un nuevo fascismo,
sólo que más hortera, o que disfrutas
pegando a un pedagogo o a un psicólogo,
o que el Mediterráneo te horroriza.
Dime cosas que lleven a la hoguera
directamente, dime atrocidades
que cuestionen verdades absolutas
como: "No creo en la igualdad". O dime
cosas terribles como que me quieres
a pesar de que no soy de tu sexo,
que me quieres del todo, con locura,
para siempre, como querían antes
las hembras de la Tierra.
Luis Alberto de Cuenca, La vida en llamas, 2006

viernes, 23 de octubre de 2009

Qué cosas

Me cuenta Juan Carlos Palma, de la librería Luna Nueva, que apareció por allí una señora preguntando por un libro mío con un título concreto. Le contestó que ese título no era mío, ni siquiera de mi hermano Jaime [y no sé si dijo que tampoco de Gabo] y le mostró, solícito, los libros míos que sí tienen en la Luna Nueva, que para algo son amigos. Ella dijo que no, que estaba buscando ése. Se fue muy extrañada, por lo visto, de que se empeñasen en decirle que no. “Esas cosas pasan a veces”, me comentó Juan Carlos, quitándole importancia, supongo que impresionado por mi cara de perplejidad.

Pero es que lo más extraño él no lo sabe. El título por el que preguntaba aquella buena señora es más o menos el que tengo pensado para mi próximo poemario. Pensado y oculto, pues —para evitarme neurosis, que luego me creo que me lo copian— no se lo he contado a nadie, a nadie prácticamente. Siendo exhaustivos: a Leonor, a mis padres, a mi hermano Jaime, a Abel Feu y a Ángel Ruiz. Qué misterio.

jueves, 22 de octubre de 2009

Qué cruz

Al otro lado del teléfono, oigo como el director del programa de radio me presenta: “Enrique García Márquez, ..., ehh, -Máiquez, eso, -Máiquez, nació en Murcia, pero vive en el Puerto... de la Cruz”. Uf, cómo empezamos. Luego la entrevista se serena, y el hombre deja de meter la pata. O a lo peor soy yo el que la está metiendo, porque en una entrevista, si el otro no se equivoca, el que se equivoca eres tú, ¿no? En cualquier caso, se me olvida el comienzo y voy cogiendo confianza y mi acento se suelta y adquiere, incluso, dulzuras canarias. De repente, la entrevista se acaba. Hasta luego. Adiós. Y cuando dejamos el directo, el director se despide, apresurado y entusiasta: “Muy bien, Gabriel”. Bueno, si está muy bien, vale. Por lo menos no me llamó Gabo.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Otro elogio del blog

Una vez descubrí una razón evidente para publicar aquí todos los días: la nueva entrada tapa a la antigua. La corriente, que fluye, arrastra río abajo palabras del blog, palabras, que hubiese dicho Gerardo Diego. La mala conciencia se convierte entonces en un aliciente más y no el menor para el trabajo constante. Hoy tengo otra razón, completamente contraria, para exactamente lo mismo. Las entradas ordinarias empujan a las entradas extraordinarias (en el sentido de la palabra que vuestra generosidad quiera darle, aunque yo se lo doy biográfico, eh). Hoy es el último día que la noticia bombo aparece en la página, al final, al borde de la catarata, y, aunque ha sido la entrada con más visitas de la historia de este blogg, con más comentarios, la más feliz de todas, una fiesta, está bien que se vaya… Nuestras vidas son los ríos y por eso son tan corrientes, con sus grillos en la orilla y sus malhumorados comentarios políticos. Me proponen que saque a la margen derecha de Rayos y truenos la entrada de marras y la deje ahí, pero no. Que en la corriente, en lo corriente, vayan también cosas tan buenas salva lo corriente, la corriente.

martes, 20 de octubre de 2009

El grillo y yo

Me gusta cuando calla. Quizá porque uno intenta unir la canción y el silencio. Está el grillo —cri-cri-cri— cantando tan dichoso y yo me acerco (el criterío cada vez más estridente), me acerco más y más y doy cerca (¡no encima!) un pisotón autoritario —¡pon!— y enmudece de golpe y porrazo, dándole a la noche una tersura de cristal. Las estrellas dejan de titilar un momento, sorprendidas, brillando con los ojos muy abiertos. No sé si de niño jugaba yo a correr por el jardín de casa de mis padres tratando de callar a los grillos. Sería un juego sin fin, que en cuanto te das la vuelta, el grillo comienza a cantar, como con más ganas, divertido y burlón.

sábado, 17 de octubre de 2009

Manifestante en tierra

Hasta el último momento hemos estado dudado si embarcarnos o no para la manifestación de Madrid. Al final, ha vencido la prevención, y nos quedamos en tierra. El motivo es una paradoja, la misma, que ahora vemos desde el otro lado.

Pero desde aquí me manifiesto con la misma fuerza que siempre, con un poco más de sentimiento, si cabe, contra el aborto.

viernes, 16 de octubre de 2009

Sinécdoque

[Ayer, por la ley de la compensación, mi mañana de IES fue intensamente negra. Sin embargo, voy a recordar aquí sólo lo bueno y, tatatachán, dentro de dos o tres días, con la inestimable colaboración de mi pobre memoria, la fecha del 15 de octubre de 2009 no será una mala noche en una mala posada, sino una sonrisa.]

Ayer, por tanto, estaba por fin en la última clase de la mañana explicando qué es la sinécdoque. En realidad, tocaba explicar la Higiene en el Trabajo, pero como el nombre es una sinécdoque, aprovechaba para dar un rápido repaso de retórica a mis alumnos de FP. Les expliqué muy bien lo de tomar el todo por la parte, y puse los ejemplos de rigor: las famosas cabezas de ganado y ese número n de almas que habitan en una aldea X. Antes de dar un golpe de efecto y descubrirles que cuando llaman pisha a un colega están haciendo una sinécdoque con todas las de la ley, lo cual les suele impresionar —no todos los días descubre uno que habla en retórica—, antes, les invito a poner por su cuenta algunos ejemplos. Como yo ya he gastado el de las cabezas y el de las almas y me reservo el pisha, se quedan en blanco. Pero uno pega un respingo, y levanta la mano y, a la vez, anuncia: “Ya lo tengo, ya lo tengo. ¿Una parte por el todo, no? Pues cuando se dice: ‘¡Qué peazo de camión!’ y se dice peazo pero se habla del camión entero. Y de los grandes”.

jueves, 15 de octubre de 2009

miércoles, 14 de octubre de 2009

Gracias, gracias, gracias

La noticia bombo la doy en el periódico y si yo tuviera que decidir su importancia iría, pudores aparte, en primera plana y no en la esquina de una columna de opinión. No andaría muy equivocado porque ¿qué noticia hay en el mundo más novedosa y más trascendental?

Aquí, en Rayos y truenos, os debo otra explicación. Hace nada publicaba un poema que no pensaba sacar, como sabéis. Era sobre el hijo que no tengo y que ahora resulta que voy a tener o, mejor dicho, que ya tengo, o aún mejor dicho, que ya tenía cuando lo publiqué. Pero sin la más remota idea. Y justo esa noche lo supimos. O sea, que al milagro inmenso de los deditos milimétricos se une el mini-milagro de la salvación de ese poema por la campana, en los minutos de descuento. No sé si visto desde el otro lado de la pantalla os parecerá muy emocionante. De mí os cuento que he cambiado mis cuatro cafés diarios por un tratamiento a base de tilas.

Os debo la explicación porque me consta que algunas (todas las que me constan son chicas), algunas, al leer aquel poema, se pusieron a rezar por nosotros, por los tres. Gracias, gracias, gracias. Hace unos días le susurré la noticia a una amiga de mi madre en la fila de comulgar y se pasó todo el camino dando hipidos de alegría y limpiándose los ojos con la mano. A la salida de misa, más calmada, me decía que nuestro niño para ella sería su sobrino. Pues eso, seguid acordándoos, por favor, ellas y vosotros, los que queráis.

domingo, 11 de octubre de 2009

Cling

--Quería pedirle un artículo...
--Aquí lo tiene, hermana: cling [en vez de click, cling, haciendo el ruido de una monedita pequeña en una lata casi vacía].
--Dios se lo pague.

Eso, hermana, pero me quita mucho mérito que mi mano izquierda sepa lo que hace la derecha y lo diga. Escribo, ay, con las dos manos en el teclado. ¡Con lo discreta y desaparecida que fue siempre santa Juana Jugan!

sábado, 10 de octubre de 2009

jueves, 8 de octubre de 2009

Difícil de explicar

A veces me preguntan por mi madre: hace tiempo que no la ven. Cuando les contesto que murió, se azoran. Al peluquero de perros (Perruquería Adolfo) le pasó ayer. A mí me gustaría explicarles que no importa, que es más, que lo agradezco. Me alegra saber que mi madre ha seguido viva para ellos estos meses. No es una equivocación, sino un símbolo. Pero eso es muy difícil de explicar, así que apenas digo nada, les sonrío.

“La última vez que la vi iba contigo”, precisa Adolfo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Pobreza

“Negarse a admirar es la marca de la bestia”, nos advierte Gómez Dávila. Cernuda, sin embargo, se advierte: “bien pocos hombres que admirar te quedan”. Yo, para cumplir con uno sin perder la lucidez desengañada del otro, admiro por compartimentos estancos. Recomiendo el método: las admiraciones resultan así prácticamente insumergibles. Natalia Ginzburg, nuestra insigne lexicógrafa (véase el maravilloso y estanco Léxico familiar), da en sus Ensayos dos decepcionantes argumentos a favor de la legalización del aborto. Iremos poco a poco y hoy sólo citaré uno, no se me vaya a hundir de golpe —con compartimentos y todo— la admiración que le tengo. Sostiene ella que si no se legalizara el aborto sólo tendrían acceso a él los ricos. Vaya, pues eso es un argumento a favor de la pobreza. Argumento que agradezco: la pobreza la venía uno viendo como Quevedo: una fiera que espanta y que, aún siendo tan cristiana, tiene la cara de hereje. Ahora bien, si salva vidas, ya es otra cosa. Y últimamente, por lo visto, también salva algunos matrimonios.

lunes, 5 de octubre de 2009

Aniversario

Leo ahora dos frases que me traen al recuerdo una tarde inolvidable de hace año donde me metí en un jardín (y ya estaba en un Campus) al sugerir que una de las características esenciales de la literatura es su contenido moral.

Pero el arte nunca es amoral, aunque algunas veces sea inmoral, esto es, moral con la moralidad equivocada.

...................................................[G. K. Chesterton]

*

La crítica decrece en interés mientras más rigurosamente le fijen sus funciones. La obligación de ocuparse sólo de literatura, sólo de arte, la esteriliza.
Un gran crítico es un moralista que se pasea entre libros.

.............................................[Nicolás Gómez Dávila]

Ay, si me hubiera sabido bien a mis maestros… Para enseñar, ante todo, ser un discípulo aplicado, mira que me lo tengo dicho.

sábado, 3 de octubre de 2009

viernes, 2 de octubre de 2009

Informo escuetamente de los hechos

Para recordarnos el cumpleaños de su mujer, mi hermano Jaime nos mandó este correo, llamado "Informo escuetamente de los hechos":

- Nacimiento. Hace 34 años y una hora quince minutos nace en la ciudad de Madrid (Spain) Monica González-Simancas y Díaz-Guerra. Sus padres respondían (cuando les daba la gana de responder) al nombre de Enrique y de Lourdes. Parto complicado. Se teme por la vida de la pequeña. Su madre se encomienda al Fundador del Opus Dei. La pequeña Mónica, como en otros muchos momentos complicados de lo que sería su vida, sale adelante.

-Personalidad. La cultura oriental relaciona el parto con el carácter futuro de la persona. El carácter de la pequeña Mónica es, por tanto, complicado: obsesión por el orden, especialmente por el orden de las personas con las que convive, escrupulosidad religiosa, seriedad frente al vestir, exquisitez en los alimentos, inclinación por los restaurantes muy caros y las prendas de vestir de marca. Afable. Divertida. Tendencia natural y preocupante a la locura.

- Físico. 165 cm. 99, 65, 97. Rubia. Ojos azules. Gran belleza exterior. Aspecto Niña bien.

- Profesión. La sujeto se dedica a algo extraño: intenta que no parezca que ha pasado el tiempo en cosas que tienen mucho tiempo; pero si el tiempo ha roto algo de esas cosas, las deja como están más o menos sin tocarla, para que la gente vea cómo ha pasado el tiempo en las cosas. A la gente le gusta mucho ver esos rotos del tiempo, y la pequeña Mónica siente satisfacción por ello. En fin: es restauradora de obras arqueológicas. Trabaja en angares, museos y otros sitios de mala vida.

- Los hechos:

1. Ayer tarde. A la vista de los acontecimientos que se celebran hoy, el marido no tenía ni un regalo hecho ni pensado, así que pidió ayuda de las hermanas de la sujeto, y tras varias tentativas de regalos sosos (complementos de Massimo Ducci) o extravagancias deportivas (unos patines), se optó por unos pantalones y un jersey (moda, ultima temporada Trucco).

2. Ayer noche. Tras cervecita con los pajes: B.G.D-G y a M.G-S.D-G [mantenemos los nombres en el anonimato, como se nos ha pedido] el marido se dirige a casa disimulando de “dónde” y “después de hacer qué” viene. La sujeto, con la mente un poco retorcida debido a su complicado carácter (véase apartado Personalidad), se da cuenta exactamente de “dónde” y “después de hacer qué” viene su marido pero no dice nada, pero insinúa que lo sabe perfectamente con una sonrisa (ver imágenes de sonrisa parecida en google: Leonardo da Vinci/monalisa/Museo del Louvre).

3. Esta mañana: 06:30 suena el despertador. Bostezos. Breve felicitación. Bostezos.

4. Desayuno. Café con leche. Tostadas.

5. Entrega de regalos. El marido, después de escuchar 6 veces 6 lo bien que conoce a la sujeto, lo bien pillado que le tiene el gusto y la talla y lo que necesita… reconoce avergonzado que ha tenido ayuda del mundo exterior [B.G.D-G & M.G-S.D-G], y que por tanto el acierto es compartido. Sucesión de cariñosos reproches: no me conoces aún, aún no tienes mi gusto pillado, seguro que no sabes nada de mi talla. Sonrisas y…

6.Ducha. Aquella pequeña Mónica que hace 34 años y hora y media minutos nació, se dispone a abrir el agua de la ducha y comprueba asombrada que no sale ni una gota de H²o. El marido de la sujeto clama al cielo, saca conclusiones épica-bíblicas (la redención del mundo a través de la mortificación de los elegidos, etc.) y promete vengarse de los vecinos que han ocultado esa información.

7. Solución. Mientras el marido de la sujeto sigue pegando inútiles gritos con el puño en alto por la casa, la sujeto que hemos venido llamando pequeña Mónica hace maniobras incomprensibles: coge botellas de la nevera, saca dos ollas, calienta el agua, y las mete a toda velocidad en la ducha, mientras susurra palabras en clave: “Esto, lo he hecho yo y Titi toda la vida”, “Esto, lo he hecho yo y Titi toda la vida”…

8. Final. La sujeto pequeña Mónica enseña a su marido con paciencia como… asearse (se ha preferido no utilizar la palabra ducha) con tres litros de agua metidos en dos cacerolas. Una esponja y una cacerola con jabón para limpiar y otra cacerola y otra esponja para limpiar la limpieza. El marido está encantado con la experiencia pero prefiere que no se repita. Salen de la casa, y se dirigen al Parque del Retiro (07:46, del 01 de octubre de 2009). Fin de la investigación.

- Conclusiones:
1. si a la gente le faltara el agua más veces, sabría ducharse perfectamente con tres litros en vez de con los cien con la que se ducha todos los días.

2. la sujeto pequeña Mónica tiene metido en las venas el espíritu de su bisabuelo arqueólogo (véase apartado Profesión)

3. la sujeto pequeña Mónica tiene metido en las venas el espíritu de su abuelo fundador de los Boy Scouts (véase dentro del apartado Los Hechos, el Nº 7 y 8).

4. la sujeto pequeña Mónica tiene una familia que le quiere (véase apartado Nacimiento y en Los Hechos, el Nº 1, 2 y 5).

5. la sujeto pequeña Mónica cumple hoy 34 años de edad. Sin otro particular os saluda atentamente. JG-M

jueves, 1 de octubre de 2009

Ensayo sobre la memoria

En Poesía Digital sale un estudio mío sobre El contenido del corazón y la forma del poema en prosa, que sólo interesará a forofos (no es breve, aviso). En cambio, ¿a quién no interesa el espléndido ensayo sobre la memoria que en ese libro va haciendo Luis Rosales. Véase:
Todo recuerdo verdadero es igual que una resurrección y repentiza de nuevo, nuestra vida.
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Tal vez sería preciso que colgáramos los recuerdos de las paredes del corazón como en el templo cuelgan los exvotos.
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Tenemos que sobrevivirnos, puesto que no hay ninguna posibilidad vital que no descanse en el pasado.
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[…] las cosas enterradas en nuestro corazón aprenden a nacer porque quizá, en ese instante mismo, Dios las está diciendo, las está recreando para nosotros.
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Mira, Gerardo, el recuerdo es la única alegría que no se acaba nunca.
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En la memoria del corazón todo tiene un valor imprevisible.
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Los años se van haciendo cada vez más parvos y es necesario recoger hasta las limaduras del recuerdo.
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Nadie sabe hasta dónde puede llevarle la memoria cuando se entrega a ella.
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En el recuerdo todo vuelve y nada se repite.