viernes, 1 de marzo de 2013

El caudal, de A. Moreno


Nada más poner el pie en el CEU perdí uno de mis últimos aforismos, que rezaba: "Para no ser uno más ser más uno". No lo perdí porque se me escurriera la personalidad, sino porque es (más o menos)  un lema de la institución venerable, que campa en sus espejos, colgados aquí y allá. O sea que mi aforismo era uno más.

Lo mejor de la conferencia fue darla bajo una fotografía de B16, justo mientras entrábamos en la sede vacante, y el consuelo de Chesterton, como una roca. 

Pero qué nostalgia de la escritura mientras hablo, y sobre todo después. Del libro de A. Moreno me interesa todo, la forma de publicarlo y lo publicado, pero esta mañana en la que me pregunto qué diría ayer y cómo y si sí o si no, qué envidia poder leerme, saber bien  qué digo. 


8 comentarios:

oscar dijo...

Estuve presente en la conferencia. Interesante, divertida y reveladora. Hasta ayer siempre había visto a Chesterton como un periodista, ensayista y novelista, que además escribía poesía. Nunca había pensado en él como un poeta por encima de todo. Un novedoso enfoque que, a mis ojos, lo hace más interesante, si cabe.
Lo cierto es que Chesterton nunca dejará de sorprendernos, máxime si, como es el caso, para la divulgación de su obra, sigue contando con colaboradores de su erudición.Enhorabuena.
Óscar

Enrique García-Máiquez dijo...

Dios te lo pague, Óscar. Hay feedbacks que valen su peso en oro, como éste.

oscar dijo...

Ya sabes que Chesterton opinaba que la vida no nos procurará la felicidad pero sí nos permitirá pasar buenos ratos. El de ayer fue uno de ellos. ¿No dicen que de bien nacido es ser agradecido? Pues eso. Gracias a ti. Además, ¿poeta y católico confeso? Que me diga alguien si lo tuyo no es coraje chestertoniano...

ACdR dijo...

Qué gran regalo de A. Moreno para todos sus lectores, aunque yo soy más de papel, que conviene especialmente a la poesía (como el propio Antonio reconoce en el prólogo). Como hay confianza, voy a decir una barbaridad: ¿No hay algo de miedo a la muerte en esa compulsión a no esperar, a ahorrarnos el azaroso tránsito entre el manuscrito y el libro impreso? ¿Carpe diem?

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias, Óscar, por tu chestertónica generosidad.

Y ACdR no creo que sea el caso en A. Moreno, aunque se lo preguntaré, pero sí sé que es el mío muchas veces. En mi compulsión de escribir y de publicar hay cierto empujón de pensar: ¿Y si me muero y no he dicho apenas nada?

ACdR dijo...

En mi caso también, por eso lo decía. Pero no creo que haya que preocuparse mucho por eso, al menos en tu caso, Enrique: tu poética me parece un modelo de contención y selección, no de compulsión.

Consuelo del Val dijo...

Ya sé que es un poco raro que escriba en una entrada de hace casi una semana, pero es que aún me dura el resquemor por haber desconectado una temporada y haberme enterado de la conferencia cuando ya había pasado. Tanto a mí como a mi novio (otro letraherido de Suma Cultural) nos hubiera gustado ir.
Saludos.

Enrique García-Máiquez dijo...

Muchas gracias, Consuelo. Te agradezco la compañía como si hubieses ido, y a tu novio.