martes, 12 de marzo de 2013

El viaje de Jonás


Después de haber pagado visita en Alcazarén y haber conocido personalmente a Jiménez Lozano y a su mujer, me atrevo a decir que El viaje de Jonás es su libro más autobiográfico. No sólo por el retrato de ese pequeño profeta guasón y enamorado de las bellezas del mundo, que cumple su misión a regañadientes (pero a la perfección). También por la descripción de una deliciosa relación conyugal. La de Jonás y Micha es muy parecida a la retratada en Sara de Ur entre Abraham y su santa: ambas mujeres se traen ciertas risillas con la misión del marido, al que respetan, sin embargo, mucho. El hombre refunfuña un poco, como una caricia hosca. Me extraña una barbaridad que tantos visitantes como han ido a Alcazarén y que no nos hayan contado que allí reinan el amor y el humor, como en El viaje de Jonás, y se nos pongan profundos, cuando eso salta a la vista y se da, como el valor, por descontando sin necesidad de los kilómetros. 

Otra maravilla de El viaje de Jonás es su aviso a nuestra época, una Níneve de libro; rematada con la alegría de la conversión y el inmediato perdón, que JJL describe de forma contagiosa y necesaria. Es una lectura perfecta para la cuaresma, para el domingo Laetare, más que nada, aunque nunca es tarde:  
… ni el tiempo de un suspiro tardó Elohim en perdonar a los ninivitas, y también a ella. Y luego todo había comenzado a arder en una fiesta, porque la piel de la injusticia se había desprendido de sus manos, y también la princesa volvía a Egipto a proclamarlo. Nada más verle a él, a Jonás, había dicho: —¡Es Jonás, el profeta, el advertidor de la ira de YHVH! ¡Bendito sea!

7 comentarios:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Este Jonás debe ser el de la ballena. Se dice de su mujer que es el colmo de la ingenuidad: se tragó lo de los tres días en el vientre del cetáceo, cuando todos sabemos que, en realidad, el muy pillín se había ido de farra (o de minga).

Enrique García-Máiquez dijo...

Ése es. Pero tienes que leer el libro, ya verás que su mujer de ingenua nada: es deconstructivista, nada menos.

domingovallejo dijo...

Bien vista la visita y el viaje.

ACdR dijo...

Lo de los ciudadanos que no saben distinguir su izquierda de su derecha también es muy contemporáneo, ¿no?

Enrique García-Máiquez dijo...

Así es, Antonio. El libro es un prodigio de lectura transversal.

Marcela Duque dijo...

¡El viaje de Jonás! Es un libro en el que pienso con frecuencia, no sé muy bien por qué, y el sólo pensamiento me hace sonreír.
¿Qué tal la escena del ricino?

Enrique García-Máiquez dijo...

La escena del ricino, genial, grandiosa siesta que a su sombra se echa Job. Y vaya chasco con moraleja.