miércoles, 10 de abril de 2013

Para su desgracia (y la de los embriones)


Todas las personas mayores fueron embriones, aunque ninguna lo recuerda


3 comentarios:

Dal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ignacio Trujillo dijo...

¡Naturalmente!

Isabel dijo...

Nunca me he atrevido a decir que a mí el Principito no me gusta. Sé que me sitúo enfrente del resto de la humanidad a la que sí le gusta.

Probablemente no he recuperado la mirada del niño y, por eso, no lo he comprendido.

Hoy lo confieso y espero misericordia.

Aún así, puedo afirmar sin temor a equivocarme, no por decisión moral ni por fe religiosa, que fui niña y fui bebé, fui un embrión e incluso un cigoto y una mórula. De unos 6 años de mi vida apenas soy consciente y si me reconozco en las fotografías de mi infancia es más por fe en lo que testimonia mi familia que por parecido físico.

Y sí, ese embrión era yo. Si alguien lo hubiera matado, me habría matado a mí.