martes, 11 de febrero de 2014

Puse un caleidoscopio a las estrellas



El verso que titula esta entrada es uno más de los excelentes del poema "Confesión", de Vaga música, de Cecilia Meireles. Sólo he traducido, por libre, una estrofa: 


En la culminación de mi miseria 
fui haciendo todo lo que no debía: 
cuando reían, me ponía seria, 
si se ponían serios, me reía.

(Aún de madrugada, he tomado un café en la barra de un bar, oyendo las conversaciones de la parroquia —por decir algo—, que han oscilado de la glosa minuciosa a la sección "Contactos" del periódico a los comentarios indignados sobre la falta de ética en el ramo comercial. Entonces he recordado y padecido esos versos de Cecília.  Para subrayar los contrastes, el libro que leía yo ¡y subrayaba! era ¿Cómo hablar de Dios hoy? de Fabrice Hadjadj, última joya de Nuevo Inicio.)


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Veo ironía en los dos primeros versos. En lenguaje directo, y no poético, diría: en la culminación de mi libertad, soy inmune a las presiones de los demás.
El título del libro que subrayabas promete; y el cuadro, supongo que de Van Gogh, decora mi pantalla como fondo de escritorio. Gracias
Jilguero.

AFD dijo...

cuando reían me ponía seria,
si se ponían serios, me reía.

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias, Alfredo. Me gustan mucho los versos de trece sílabas con sus acentos bien puestos, pero no es la primera vez que algún amigo de oído fino me los corrige, así que debe ser un gusto personal e intransferible. Paso tu versión.

Gracias, Jilguero, a ti. ¡Y a Van Gogh!