miércoles, 5 de febrero de 2014

Tos de dos


El amor conyugal es un mundo. Lo integra, el mundo (citas, trabajos, nóminas, proyectos, colegios...), mientras que el noviazgo lo deja fuera de su rueda de fuego. El amor conyugal es una línea sobre la que hay que hacer equilibrios porque hay que decir que no, que sí, que después, que ahora, según las circunstancias. 

Perdón, estoy muy teórico. Pasemos a lo serio: a la anécdota. Ayer, iba a tomar café a primera hora de la tarde con el obispo de Cádiz*, don Rafael Zornoza, de modo que me venía mucho mejor comer en Puerto Real, que no volver al Puerto con la flecha del minutero en el talón, para volver a salir disparado hacia Cádiz capital. Se lo expliqué a Leonor, y lo entendió enseguida. Demasiado enseguida para mi sensibilidad. Hubiese preferido una protesta sentimental. Aunque si hubiese protestado, habría preferido entonces --me conozco-- una muestra contundente de sentido común y ahorro de gasoil y tiempo. Como uno se descuide, se pasa el matrimonio escamándose por una cosa y su contraria, alternativamente, cuando en realidad son equilibrios prodigiosos, que tendrían que alegrarnos. 

Después de todo el día separados, cuando anoche coincidimos por fin a las 10, me dijo Leonor que estaba muy cansada, que además del día de locos, había dormido muy mal la noche anterior por la tos. "¿La tuya o la mía?", pregunté de inmediato, con sentimiento de culpa. "La tos de los dos", replicó. Y a esas horas vi (oí) un símbolo de la unión matrimonial, un tanto afónico, pero claro y carnal. 

* Ni que decir tiene que estoy presumiendo. Recuerdo que una vez encontré a Francisco Bejarano paseando por Jerez con el Obispo don Juan del Río. Nos saludamos. En un aparte, me dijo Paco al oído: "Aquí estoy, Enrique, como a mí me gusta: ¡con la jerarquía!". Me hizo gracia, naturalmente, y ahora me acojo al sagrado de la tradición poética, y fardo un poco lo mío también. 

2 comentarios:

Pedro López Martínez dijo...

Has leído "El dúo de la tos", un cuento de Clarín? me lo ha recordado tu entrada. Te lo recomiendo. Salud!

Enrique García-Máiquez dijo...

No lo he leído. Gracias por el consejo. Lo leeré haciéndole un dúo tosístico.