martes, 28 de diciembre de 2010

Talabartero

Parafraseando a Marañón o a Eliot, diría que soy liberal de talante, reaccionario de razonamiento, conservador de corazón y cristiano de buenas intenciones. Centrémonos hoy en el corazón. Me da muchísima lástima que se pierda cualquier cosa, mantendría todo. Una alumna me cuenta, muy orgullosa, que su abuelo es talabartero. Además de la belleza del nombre del oficio y de sus alegres arreos para burros (véase la foto, cortesía de mi alumna), qué temblor de emoción nostálgica pensar que estoy ante uno de los últimos artesanos. Dan ganas de criar burritos, aunque sólo sea para que una palabra tan hermosa, talabartero, no se nos quede encerrada en el establo del diccionario.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué hermosa palabra, y que hermosos aperos se pueden ver sobre la mesa, apliando la foto. Estos oficios propician miradas limpias, sanas, sabias y buenas como las del abuelo de tu alumna.

¡Me encantaría ir en burro a trabajar (en Madrid)! J

José Luis dijo...

Hay quien todavía considera un avance el Plan Bolonia en comparación con el aprendizaje de estos oficios. Así nos va.

Veo que el origen de la palabra es provenzal y, ciertamente, tiene algo de la alegría de los trovadores.

Un burro engalanado con esos adornos debe sentirse muy orgulloso.

E. G-Máiquez dijo...

José Luis, siempre es una fiesta tenerle por aquí. El otro día una instantánea impagable de Isabel Escudero en una tertulia sin poder decir ni pío-pío. Y ahora esta etimología provenzal, que se la merece la palabra. Gracias.