miércoles, 7 de marzo de 2007

Daños colaterales

Si usted opina que Zapatero no ha cedido a un chantaje terrorista excarcelando a De Juana, ahórrese este artículo. En él, sin perder tiempo argumentando lo evidente, pretendo enumerar algunos de los daños colaterales de la cesión.

El peor se hace a las víctimas y a la justicia. Para entenderlo, basta leer la carta que escribió De Juana cuando ETA asesinó a los Jiménez Becerril: "Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabaremos a carcajada limpia".

La polémica obliga a los políticos a derrochar en ese sujeto una energía que no les sobra en lugar de ocuparse de los problemas de los españoles honrados (como DELPHI). Tras la excarcelación es irremediable, pero no deja de ser una perversión que la política esté copada por un asesino sin arrepentir.

Hablando de perversiones, De Juana será jaleado a su paso por las calles vascas. El aire de un pueblo se contamina cuando en él se vitorea al asesino de veinticinco inocentes. Hay muchos vascos de bien a los que se les revolverá el estómago al cruzárselo, pero tendrán que callar, mirar al suelo y tragarse a solas el sapo de su impotencia.

A todo esto, el PSOE, para justificarse, apuesta por un cóctel de sentimentalismo y ataque a la oposición. En cuanto al sentimentalismo, da vergüenza ajena oírles llamándose a sí mismos, con voz de bolero, valientes y humanitarios. El humanitarismo se ejerce con las víctimas; con los verdugos, la justicia.

Lo de los ataques al PP es el regreso al pasado: la añoranza de los buenos tiempos del Prestige. Cualquier crítica a ZP viene, repiten, de la extrema derecha y la culpa de todo la tiene naturalmente Aznar. Las encuestas, sin embargo, afirman que dos tercios de los españoles desaprueban la excarcelación y está claro que en España no hay dos tercios de ultras. En realidad, el Gobierno se escuda en un bipartidismo que empieza a ser bífido y que busca dividir la sociedad en dos para asegurarse una mitad. Lo triste es que así el PSOE sitúa a sus incondicionales más cerca de De Juana que de las víctimas. A la democracia, que se basa en la crítica racional, ese “o conmigo o facha” le inocula un virus.

Con la excarcelación, además, se agravia a los presos comunes, a los que nunca jamás se les permitirá ni la mitad de la chulería ni los beneficios que ha sacado el etarra.

Y en el fondo también se perjudica a los terroristas, a quienes se inflige el grave daño moral de empecinarlos en la violencia. En vez de disuadirlos, se les anima. No han terminado de celebrar esta victoria y ya están exigiendo Navarra.

8 comentarios:

Rocío Arana dijo...

Totalmente de acuerdo, pero por favor, habla también de otras cosas, como antaño. Ma ahogo...!

ARP dijo...

¡Muy buen artículo!

Dal dijo...

Destila el dolor e indignación que sentimos todos, pero estoy con Rocío. A ver si llamas al barbero pronto, o nos regalas algún buen verso que nos permita respirar.

En estas horas bajas hay música que no puedo oír, y textos que no puedo leer. Pura profilaxis para el espíritu. ¡Arriba los corazones!

Corina dijo...

Gran artículo, Enrique, todos los puntos sobre las íes y los ayes.

c.b. dijo...

SALMO 36

No te exasperes por los malvados,
no envidies a los que obran el mal:
se secarán pronto, como la hierba,
como el césped verde se agotarán.
...
Descansa en el Señor y espera en él,
no te exasperes por el hombre que triunfa
empleando la intriga:
Aguarda un momento: desapareció el malvado,
fíjate en su sitio: ya no está;
en cambio, los sufridos poseen la tierra
y disfrutan de paz abundante.

El malvado intriga contra el justo,
rechina sus dientes contra él;
pero el Señor se ríe de él,
porque ve que le llega su hora.

Los malvados desenvainan la espada,
asestan el arco,
para abatir a los pobres y humildes,
para asesinar a los honrados;
pero su espada les atravesará el corazón,
sus arcos se romperán.

La boca del justo expone la sabiduría,
su lengua explica el derecho;
porque lleva en el corazón la ley de su Dios,
y sus pasos no vacilan.

Vi a un malvado que se jactaba,
que prosperaba como un cedro frondoso;
volví a pasar, y ya no estaba;
lo busqué, y no lo encontré.

Observa al honrado, fíjate en el bueno:
su porvenir es la paz;
los impíos serán totalmente aniquilados,
el porvenir de los malvados quedará truncado.

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
los libra de los malvados y los salva
porque se acogen a él.

E. G-Máiquez dijo...

Intentaré hablar de otras cosas, pero mi problema es justo el contrario: me ahogo sino no hablo de éstas.

Y qué bien se respira entre los versículos del Salmo. Gracias C.B.

Juan Luis de Soria dijo...

A mi amigo Fernando do Vale, me consta, le parece en ocasiones demasiado adulador el ambiente de este blog; pero he de decir que este artículo no cae en ningún juego de palabras Máiquez, y dice, todo y por su orden, lo que debe ser dicho. Incluso algunas ideas no las había pensado, como las que rematan el final del texto; me recuerdan a otro argumento que usaste sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo: le perjudica también a ellos, porque se les engaña.
Aunque tiene más merito pensar también en el perjuicio de los etarras; aunque el ángulo de visión sea chestertoniano.

Verónica dijo...

Enrique, me ha encantado el artículo; de los mejores tuyos. Está muy bien traído lo de Delphi, tú que lo tienes tan cerca -me he acordado de ti viendo la TV estos días-. Me recuerda a la misma impresión que me produjo lo de las fotos del Vogue (aquéllo era un chiste comparado con ésto). En aquel momento me escandalizó que todas las ministras pudieran pasarse una mañana entera probándose modelitos, desatendiendo sus respectivas obligaciones. De vergüenza.

Ahora es igual, sólo que peor. Parece que no hay otro tema que el de De Juana.

Lo que tenemos es un grave problema de amoralidad pública.

Y, por cierto, yo te animo a que sigas escribiendo...¡de lo que tú quieras!