viernes, 30 de marzo de 2007

Dar la nota

Yo, que tanto presumo (en la estricta intimidad) de espíritu independiente y libre, me sorprendo rasgos de gregarismo a veces preocupantes. Ahora, en las reuniones de evaluación, mientras vamos dando las notas, compruebo que me agobia haber puesto la nota más baja a algún alumno, pobre. Cuando es al revés y al que suspendió muchas yo le doy una nota excelente, me mosqueo de otra forma, picado en el amor propio. Da vergüenza reconocerlo pero si todas las notas son uniformes, me alegro como quien acertó en un diagnóstico. Y me siento como muy integrado en el Equipo Educativo, que dicen.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Si supiers lo que te queda para ir integrándote...

E. G-Máiquez dijo...

Lo sospecho...

teofilo dijo...

Iluso de integrado. Eres, como otros, la justificación del alumno-carne de cañón-votante-analfabeto, de tu director, del inspector, del delegado, del ministro, de la logse, del innombrable remendón miope.
Peones blancos sois, os guste o no.
Y no es menosprecio, muy al contrario, en el Olimpo deberíais estar.

E. G-Máiquez dijo...

Ahora sí que no sospecho ni entiendo...

Jesús Sanz Rioja dijo...

Yo, pecador, confieso en cambio que me entran ínfulas de duro cuando mi nota es la más baja, y eso sí, sufro por blando cuando es la más alta.

Juan Ignacio dijo...

(((Yo no sé de poner notas, así que sólo diré entre paréntesis muy gruesos que este blogg ya tiene un año y no ha habido fiesta))).
¡Salud!

Claudio dijo...

Tiene que ver con la integración, pero... también con algo mas profundo. Lo dice un outsider de la educación. . . Somos frágiles a la vanidad, al que dirán, a dar una imagen que no corresponde con la real. . .

A raíz de los comentarios sobre la fragilidad, de un amigo mío médico, hoy he escrito sobre la Fragilidad...Que fácil es ver la ajena, y que difícil ver la propia, esa que comentas en el blog. Que difícil es ser objetivo con uno mismo, y exigente, y que fácil es ver la fragilidad ajena. . .


Abrazos.

Rocío Arana dijo...

Aaaarght! Yo el año pasado tuve que suspender a mi primera alumna suspensa por mí (pedazo de redacción la mía)y me sentí a morir. Ayyyy. Y eso que mis alumnas me escuchan y leen.

Enrique Monasterio dijo...

Acabo de leer tu "Introducción sin anestesia a la poesía de José Miguel Ibáñez Langlois" (Nueva Revista, abril 2007). Estupendo y provocador artículo, como la misma poesía de mi insigne colega.