viernes, 22 de mayo de 2009

Medio ambiente

Pensaba usarlo como una alegoría tenebroso-ecologista, pero después de que JLGM resaltase mi salada claridad, mejor lo dejo, que ahora mi objetivo es merecerme retrospectivamente sus palabras. Así que contaré los hechos desnudos, sin extraer conclusiones ni trazar paralelismos.

Cuando nos mudamos a la casa nueva, había conejos. Unos conejos gris marengo que tomaban el sol (y el césped) de buena mañana y a los que veía por la ventana, con su pinta tierna de canguritos de bolsillo. Pero los conejos, como vallamos la parcela y con los perros y puede ser que por el cambio climático, se extinguieron. Yo colaboré, lo confieso, arreándole una muerte digna a uno que pilló Pukka. Los echaba de menos, y mucho más ayer, cuando moviendo la leña salió disparada una rata gordísima, del tamaño de un conejo, un conejo del lado oscuro.

9 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Felicidades Enrique.

Un abrazo.

Outsider friar dijo...

Para alejar las ratas, nada mejor que unos conejillos de indias. Eso sí, olvídese entonces del césped, de los arbustos y de cualquier cosa que tenga hojas bajo la altura de un palmo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

JLGM hablaba de greguerías en su reseña (enhorabuena) y hoy acabas con una memorable.
Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Me recuerdas a un hermano mío, que vive en el campo, y que durante una barbacoa nos salvó de un conejo del lado oscuro y del tamaño de un conejo del lado luminoso. El método elegido fue una escopetilla de plomo, no un perro, pero lo celebramos igual.

Nuevepornueve dijo...

Hace siglos que no te "visito" -o más bien no dejo huellas de haberlo hecho...- pero hoy no me resigno a no apostillar...

Después de leer el final... ¿no te tentó cambiar el título por "MiEDO ambiente"...
Lo sé, lo sé...MALO.

SALUDOSSS A LOS SURES!

José María JURADO dijo...

Lo que dice JLGM está (por una vez) muy bien dicho, pero guárdate, Enrique, de los Idus de Martin.

Adaldrida dijo...

genial la reseña de García Martín, pero del todo merecida. Me ha encantado la entrada...

Verónica dijo...

Estoy de acuerdo en que es genial la reseña de García Martín. Te lo mereces, maestro. Un abrazo fuerte (y lo que me he reído con lo de la muerte digna arreada al conejo pillado por Pukka...).

Isabel Riñón dijo...

¿Y el otro medio?