sábado, 16 de mayo de 2009

El ciprés

¿Conocen la anécdota de aquel caballero que cada año cruza la calle para preguntarle al vecino de qué color quiere que pinte su fachada? No sé si será cierta, pero está bien trovada. Es el vecino el que la va a contemplar cada día y es justo que él elija el color. Cuánta elegancia.

Lejos de mí usar tan hermosa historia como indirecta sobre el ciprés de mi vecino, y más teniendo en cuenta que él me podría sugerir, con más razón que un santo, una amputación de las cuerdas vocales de mis vivarachos perrillos. Pero el ciprés de mi vecino se seca y el que lo ve pudrirse soy yo. Teniendo en cuenta que un ciprés, por sí mismo, en todo su esplendor verdinegro, ya es el árbol de los muertos, y que Miguel Delibes comparó sus frutos con calaveritas pequeñas, imagínense la impresión que causa un ciprés redundando, esto es, muriéndose.

Un ciprés en condiciones apunta al cielo. Un ciprés agónico parece la muerte según un materialista: se empieza a pudrir por sus ansias de Más Allá. Esta primavera salgo al jardín, miro alrededor, veo el ciprés de mi vecino y me parece que estoy en noviembre. Para conjurar los malos espíritus y tratando de animar al ciprés, recito, por encima de la valla, a Machado: “Con las lluvias de abril y el sol de mayo/ algunas hojas verdes le han salido”. A ver si le da por emular al olmo, y yo puedo anotar en mi note-book la gracia de una rama verdecida.

6 comentarios:

julia dijo...

A eso se le llama escribir bien. Precioso.

Suso Ares Fondevila dijo...

¡Qué hermoso!

José Miguel Ridao dijo...

Yo le diría al vecino que plantara al lado del viejo un ciprés joven, y así contemplarías una alegoría de la vida y la muerte, mucho más optimista.
Lo del notebook me ha hecho gracia. Ayer mi entrada fue sobre el e-book. Creo que es lo que nos queda: primero cayó el BOE como revista, después el Moleskine y al final caerá el paper-book.

Un saludo.

A Día De Hoy dijo...

En todo caso tendrá la posibilidad de contemplar, evocando a Gironella, como se puede morir de pie, (la otra alternativa es orientar la manguera sobre la valla y tratar de alcanzar al sediento, si es que ésa es la causa de su agonía. Podría causar problemas de convivencia, pero también podría despertar conciencias).
Saludos.

a tiza y papel dijo...

Este es uno de mis blogs preferidos. ¡Es que es estupendo!
No hay Claustro sin "cuña" de EGM.

Isabel Riñón dijo...

La muerte te inspira bien.